Luz y color para despedir la feria

Espectáculo de fuegos artificiales./ROMÁN
Espectáculo de fuegos artificiales. / ROMÁN

Cientos de personas pasaron por el recinto ferial para decir adiós a las fiestas por todo lo alto

ALBERTO ROMÁNÚbeda

El estruendo y el colorido de los fuegos artificiales sobre el cielo del ferial sirvieron anoche para despedir la Feria de San Miguel 2019, lo que marcó el inicio de la cuenta atrás para la próxima edición de las fiestas patronales. Miles de personas disfrutaron de este día de regalo, una jornada extra añadida este año al coincidir la clausura con un fin de semana. El buen tiempo del 'veranillo de San Miguel' reinante durante toda la semana volvió a hacer acto de presencia, lo que hizo que una multitud se desplazara hasta el recinto para decir adiós a la feria por todo lo alto.

Al igual que ocurriera en los días previos, a mediodía se notó la presencia de muchos grupos de amigos, familiares o compañeros de trabajo que quisieron compartir mesa, comida y alguna copa, e incluso un bailecito. También fueron protagonistas del ferial los más pequeños, que tuvieron su buena ración de atracciones y algún que otro capricho en esta última jornada.

Muchos de los que comieron en la feria decidieron quedarse hasta la noche, uniéndose a los que poco a poco fueron llegando a lo largo de la tarde para tomar algo, montar en los carruseles y esperar la llegada de la traca de clausura, momento en el que el bullicio ya se dejaba notar. La palma se la llevaron las churrerías, donde se vieron largas colas. Y al ser hoy domingo, la cosa se alargó hasta bien entrada la madrugada.

En lo que a actividades se refiere, los más pequeños volvieron a tener dos platos de teatro de calle. Por la mañana, en la plaza Primero de Mayo, la compañía Tartessos Teatro ofreció 'La bruja con botas', un espectáculo planteado a modo de cuento con actores y títeres. Y por la tarde, la monumental plaza Vázquez de Molina recibió a la compañía Penélope y Aquiles con 'El señor de las Baldufas'. Las peonzas fueron las estrellas, con diferentes números de habilidad. Y hasta se pudo ver girar el trompo más grande del mundo. Fantástica función.

Distintas perspectivas de la feria. / ROMÁN

Coros rocieros

Paralelamente, en la plaza de toros se desarrolló una corrida con los diestros Román, Luis David Adame y García Navarrete, que tomó la alternativa, lidiándose reses de la ganadería de Sancho Dávila. Y en el auditorio del Hospital de Santiago, dentro de la programación cultural de feria, tuvo lugar el XII Certamen de Coros Rocieros 'Ciudad de Úbeda', este año a beneficio de la Real Archicofradía de la Virgen de Guadalupe. Participaron el Coro Rociero Mar de Olivos, el Coro Rociero Aires Ibreños y el Coro Rociero Romeros de Santiago.

Respecto al recinto ferial, volvió a contar con música en directo. En la caseta municipal existió verbena amenizada por la orquesta Barbarela y actuación de Jonathan Sánchez. Y en la caseta de la música hubo tributos con la banda Memory Band y concierto de Los Toreros Muertos. Liderados por el polifacético Pablo Carbonell, montaron una gran fiesta.

Tras ocho intensos días de fiesta, las luces se han apagado, la música ha cesado, las atracciones han sido desmontadas y los camiones de los feriantes se han marchado, dejando tras de sí una estela de polvo que invita a pensar en próximas ferias. Hoy domingo toca resaca y vaciar casetas para que pueda iniciarse su desmontaje. Asimismo llegarán las valoraciones, que serán bastante positivas por la ausencia de incidencias reseñables y por el buen funcionamiento de todas las actividades.

Todo ha pasado muy rápido. La pregonera ya advirtió en su pistoletazo de salida que la feria es breve. Ahora toca dejar atrás el verano y comenzar muchas cosas porque, como también dijo Pepa Olmedilla, «en Úbeda todo empieza después de la feria».

Los Toreros Muertos, espectáculo de peonzas y teatro infantil de calle. / ROMÁN