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Juan Barranco en el Archivo Histórico Municipal. ROMÁN
El conocido ubetense Juan Barranco recibirá el título de Hijo Predilecto de la ciudad

El conocido ubetense Juan Barranco recibirá el título de Hijo Predilecto de la ciudad

Le ha sido otorgado por su aportación al conocimiento de la historia de la localidad gracias a su intensa labor de investigación plasmada en numerosas publicaciones

Alberto Román

Úbeda

Lunes, 4 de diciembre 2023, 21:37

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El último pleno de la corporación municipal aprobó, por unanimidad, el nombramiento de Juan Gabriel Barranco Delgado como Hijo Predilecto de Úbeda, un reconocimiento que se le otorgará por su aportación al conocimiento de la historia de la localidad gracias a su intensa labor de investigación plasmada en numerosas publicaciones. Son impagables e incontables las horas que ha dedicado a rebuscar entre los legajos del Archivo Histórico Municipal para dar forma a trabajos de diversas temáticas, pero siempre relacionados con Úbeda, ciudad que adora.

La propuesta, planteada a principios de este año por el colectivo ciudadano Caballeros Veinticuatro, al que Barranco pertenece, fue elevada a pleno por el PP y votada a favor por el resto de grupos políticos, al entenderse que este conocido ubetense reúne los méritos suficientes para ser considerado Hijo Predilecto.

Juan, o Juanito Barranco como se le conoce popularmente, nació en Úbeda el 23 de noviembre de 1941, donde creció y realizó sus estudios primarios, obteniendo después el graduado escolar en la escuela de adultos. A la edad de doce años comenzó a trabajar en la tienda de comestibles de su hermana. Dos años después entró a las órdenes del escultor Francisco Palma Burgos, haciendo de todo.

Como muchos de los de su época, vio en la emigración un futuro prometedor y, con dieciséis años, fijó su destino en Madrid para trabajar en un taller de bobinado de motores y refrigeración. Su inquietud le hizo trasladarse a tierras catalanas para trabajar en varias empresas. Allí formó una familia y pudo vivir holgadamente con sus trabajos, aunque su mente siempre estaba en regresar a la tierra que lo vio nacer. En la provincia de Barcelona se convirtió en el delegado de la revista Gavellar, realizando un trabajo de campo encomiable, dado que se pateó puerta a puerta y de modo altruista, el domicilio de cada uno de los ubetenses que por allí residían para hacerlos socios de dicha revista. Fueron un total de ochocientos. Esa actividad le abocó a ser copromotor de la creación en esa capital de la Real Archicofradía de la Virgen de Guadalupe en la parroquia de Santa Ana.

Pero el imán que Úbeda ejercía hacia él lo tenía calado hasta la médula y era más fuerte que el bienestar laboral y familiar que Cataluña le proporcionaba. Así pues, un buen día lo dejó todo para regresar con su familia y empezar una nueva vida partiendo de cero. Se quedó con la tienda de comestibles que hasta el momento había regentado Pepe Salido y que se encontraba en los soportales de la plaza Primero de Mayo.

Del poco tiempo libre que le dejaba su negocio, sacaba lo suficiente como para escribir artículos en diferentes publicaciones periódicas como Gavellar e Ibiut, aparte de otras colaboraciones en distintas revistas locales. Su firma también aparece en el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses y la revista Autovías del Sur. En los últimos años ha estado muy activo en las redes sociales, dando a conocer al mundo muchos de sus trabajos.

La inmensa atracción por la historia local le ha llevado a pasar horas y horas en los archivos, principalmente en el Archivo Histórico Municipal de Úbeda. Del mismo modo y de manera paralela, procuraba hacerse con publicaciones de otros autores cualificados para beber de ellos y así documentar fidedignamente sus escritos. Curiosamente y con el paso de los años, otros muchos han recurrido a él para documentarse con sus trabajos de investigación, sobre todo en lo concerniente a la heráldica y a los linajes ilustres. Tras jubilarse, el archivo local se convirtió en su segunda casa y a las órdenes de Ramón Beltrán, el archivero, pasó semanas, meses y años colaborando como voluntario en el ordenamiento y clasificación de infinidad de documentos. Barranco, también dispone de un archivo particular muy interesante.

Durante dos décadas, este autodidacta ha sacado a la luz, regalando al pueblo y al patrimonio de Úbeda, diez libros, la mayoría de historia que es su gran pasión. Estos son 'Simbología religiosa en las calles' (2000), 'Escudos heráldicos de Úbeda' (2002), 'Apuntes para la historia del patrón de Úbeda' (2006), 'Recopilación de dibujos de Antonio Millán' (2008), 'Desde Úbeda con humor' (2011), 'Placas, rótulos e inscripciones de Úbeda' (2014), 'Toponimia del campo de Úbeda' (2014), 'Historia del escudo de Úbeda' (2017), 'Historia de la enseñanza en Úbeda' (2018) y 'Los teatros, cines y otros lugares de diversión en Úbeda' (2020).

Ha sido presidente de la Asociación de Vecinos Los Cerros. Debido con su vinculación con la cultura local, fue miembro fundador de la Asociación Cultural 'Adelpha' que posteriormente pasó a la Asociación Cultural en Defensa del Patrimonio Artístico 'Pablo de Olavide'. Y tras la desaparición de esta última, formó parte de la adormecida Asociación Cultural 'Alfredo Cazabán'. Además, ha sido el motor del colectivo por la defensa del patrimonio ubetense Caballeros Veinticuatro del que aún forma parte.

Su relación con el Carnaval nace desde el minuto uno en el que se recupera esta fiesta, convirtiéndose en el creador de una de las primeras murgas y chirigotas, siendo también un participante activo en diferentes modalidades a lo largo de muchos años. No en vano, fue elegido pregonero de estas fiestas en el año 1998.

Desde que regresó a Úbeda, se convirtió en el mantenedor de la capilla de la Soledad en la Puerta del Losal, lidiando con los desaprensivos que de vez en cuando arremetían contra este recóndito y entrañable rincón ubetense.

Toda esta inquietud desarrollada en pro de Úbeda, hace que le sean otorgados diferentes reconocimientos. Él es uno de los pocos ubetenses que tiene en su poder dos premios 'Ubetense Cérrimo' que otorgaba la Casa de Úbeda en Madrid, uno a título personal en 1998 y otro en 2004 como componente de los Caballeros Veinticuatro. Del mismo modo, también comparte el premio 'Chache' con sus 'compañeros de armas' que les otorgó en 2011 el periódico comarcal Úbeda Información.

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