Consternación en la comunidad salesiana ubetense por el asesinato del misionero Antonio César Fernández

Antonio César Fernández Fernández./DIÓCESIS DE CÓRDOBA
Antonio César Fernández Fernández. / DIÓCESIS DE CÓRDOBA

El salesiano fue docente del colegio Santo Domingo Savio de Úbeda entre los años 1972 y 1976

ALBERTO ROMÁNÚbeda

La comunidad salesiana ubetense mostró su consternación por el trágico fallecimiento de Antonio César Fernández Fernández, misionero de la congregación que fue asesinado el viernes tras recibir tres disparos durante un ataque yihadista perpetrado a cuarenta kilómetros de la frontera sur de Burkina Faso. El salesiano fue docente del colegio Santo Domingo Savio de Úbeda entre los años 1972 y 1976, casa a la que regresó posteriormente en numerosas ocasiones para hablar sobre su labor como misionero. Antiguos profesores y alumnos del centro le recuerdan con gran cariño y lamentan su pérdida. En muchos de ellos sembró la semilla del trabajo y la entrega a los demás. Una semilla que germinó y creció de muy diversas formas, aunque conservando siempre la flor de la solidaridad.

La fatal noticia llegó desde la Inspectoría Salesiana de África Occidental Francófona (AFO). El trágico suceso se produjo pasadas las tres de la tarde del viernes. El misionero regresaba a su comunidad en Uagadugú junto a otros dos religiosos que pudieron sobrevivir al asalto, tras celebrar en Lomé (Togo) la primera sesión del Capítulo Inspectorial de aquella Inspectoría.

Fue en ese momento cuando un grupo de yihadistas en motocicleta atentó contra el puesto de aduanas, atrapando en el fuego cruzado al misionero español. Cinco funcionarios de aduanas locales también fallecieron. Los terroristas igualmente quemaron al menos tres vehículos, según la Agencia Burkinesa de Información (AIB), que detalló que el vehículo en el que se encontraba el religioso fue atacado en algún punto entre Cinkansé y Bittou.

Este ataque yihadista estuvo enmarcado dentro de la ola de violencia que asola Burkina Faso desde 2015, en un contexto que ha vivido un recrudecimiento de la amenaza terrorista en las últimas semanas tras la celebración de la V Conferencia de Jefes de Estado del G5 del Sahel, en la que este país asumió la presidencia rotatoria.

Antonio César Fernández, nacido en Pozoblanco el 7 de julio de 1946, fue misionero en diversos países de África desde 1982 y fundó en dicho año la presencia salesiana en Togo. Su primer destino fue la capital, Lomé. A lo largo de su trayectoria trabajó como maestro de novicios (1988- 1998) y ejerció, entre otras funciones, como delegado de la AFO en el Capítulo General 25 (2002). Actualmente ejercía su ministerio en Burkina Faso. Tenía 72 años de edad y había cumplido los 55 de salesiano y los 46 de sacerdote. Descanse en paz.