Detenido el presunto autor del robo en el convento de Santa Clara de Úbeda

Convento de Santa Clara de Úbeda./ROMÁN
Convento de Santa Clara de Úbeda. / ROMÁN

Es un vecino de Baeza al que le constan alrededor de trece detenciones previas y que tiene además una requisitoria de ingreso en prisión

ALBERTO ROMÁNÚbeda

La Policía Nacional ha detenido al presunto autor del robo perpetrado en la tarde del pasado sábado en el convento de clausura de Santa Clara, en Úbeda, durante el que, además, una de las religiosas que allí habitan fue agredida. Se trata de un hombre de 37 años, vecino de Baeza, al que le constan alrededor de trece detenciones previas tanto de Policía Nacional como de Guardia Civil. Tiene igualmente una requisitoria de ingreso en prisión, según se ha informado desde la Policía.

La detención se ha producido a eso de las ocho de la mañana de hoy martes en plena vía pública, una vez que el individuo, que estaba identificado desde el primer momento y sometido a vigilancia, ha abandonado su domicilio. Ha sido trasladado a las dependencias policiales ubetenses y en breve pasará a disposición de la autoridad judicial.

Los hechos ocurrieron en la tarde del pasado sábado, a eso de las tres y media, en la parte del edificio que da a la plaza de Santa Clara, donde las monjas tienen el torno desde el que venden sus dulces artesanales. Según fuentes policiales, un hombre llamó a la puerta del convento y contó que para cobrar un premio que le había tocado necesitaba cien euros. Toda la conversación se mantuvo sin abrir la puerta. Es más, la hermana que en ese momento atendía el torno le dijo que se marchara porque no podían hacer nada.

A los pocos minutos el individuo regresó y volvió a llamar, ganándose su confianza a base de nombrar a otras personas conocidas de la comunidad. Fue entonces cuando la religiosa entreabrió el portón y el asaltante la empujó y accedió por la fuerza al interior.

Ya dentro, y según relató la monja a la Policía, el hombre la tiró al suelo y la cogió por el cuello mientras le pedía insistentemente el dinero. Finalmente la hermana consiguió convencerle de que la dejara levantarse para entregarle la caja con la recaudación procedente de la venta de dulces y el cambio preparado para ello. De esta forma, el agresor se llevó unos treinta euros y abandonó el convento. Tras el tremendo susto, los hechos fueron denunciados y existe un parte de lesiones (de carácter leve) por la agresión que sufrió la religiosa.