Finalizaron las catas gratuitas de aceite de las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento

Un momento de la cata./ROMÁN
Un momento de la cata. / ROMÁN

Las tres programadas tuvieron lugar en el Centro de Interpretación Olivar y Aceite situado en la Casa de la Tercia

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Dentro de las decimoctavas Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento de Úbeda, un año más se desarrollaron varias catas de aceite gratuitas con el fin de contribuir a difundir los valores de los aceites de oliva virgen extra de mayor calidad de la zona, ya no solo entre restaurantes sino también entre los consumidores. Esta vez se contempló una cita más y fueron tres en lugar de dos, debido al incremento del número de marcas participantes en esta cita culinaria, las cuales centraron las sesiones programadas en el Centro de Interpretación Olivar y Aceite situado en la Casa de la Tercia (calle Corredera de San Fernando).

La tercera y última tuvo lugar en la tarde del pasado jueves y repitió el éxito de asistencia de las dos anteriores, completando todas las plazas ofertadas. Esta vez fueron protagonistas los aceites Melgarejo, Nobleza del Sur, Haza La Centenosa y Gloriae. La cata fue dirigida por un experto del centro y se contó además con responsables de las marcas, quienes explicaron sus principales características y modos de producción.

En la primera cata se contó con Castillo de Canena, Oro Bailén, Señorío de las Almenas y Ñ Organic, mientras que la segunda se centró en Canalla, Cortijo Spíritu Santo, Pagos de Toral y Cortijo La Torre.

Las decimoctavas Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento están ya en recta final. Dieron comienzo el pasado 19 de enero y se extenderán hasta el próximo 24 de marzo con la participación de un total de nueve restaurantes con menús especiales, siete cafeterías que sirven las 'Meriendas en el Renacimiento' y doce marcas de aceite de oliva virgen extra. Se trata de una cita totalmente consolidada que ha llegado a su mayoría de edad uniendo tres sectores: el culinario, el turístico y el oleícola.

Cada año gana más adeptos entre vecinos y visitantes, convirtiéndose así en un interesante producto de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.