Vista de la exposición.

Las fotografías en las que Marcelo Góngora guardaba la inspiración

San Lorenzo acoge una exposición que permite descubrir una faceta un tanto desconocida del recordado artista ubetense

ALBERTO ROMÁN Úbeda

La iglesia de San Lorenzo, espacio recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio, acoge la exposición titulada 'El fotógrafo desconocido' de la que es protagonista el recordado artista Marcelo Góngora Ramos. Una muestra en la que se pueden ver algunas de las fotografías que el ubetense realizó con su vieja cámara a lo largo de su vida, en muchos casos como base para futuras pinturas o esculturas. Era como si utilizara el papel fotográfico para guardar y conservar por más tiempo la inspiración.

La inauguración tuvo lugar en la tarde del pasado jueves con asistencia de numerosas personas, entre las que estuvieron los diputados de Cultura y Turismo, Ángel Vera y Francisco Javier Lozano, respectivamente, y la concejala Natalia Pérez, quienes acompañaron a Marcelo Góngora Borrego, hijo del autor. Él ha sido el que ha rebuscado entre los antiguos negativos de su padre para seleccionar las obras que se muestran y diseñar los paneles explicativos. Una labor que le ha permitido hallar instantáneas desconocidas incluso para él y escarbar en el baúl de los recuerdos propios, de la familia y de la ciudad.

La colección, que permanecerá visitable hasta febrero de 2022, permite así descubrir una faceta artística de Góngora un tanto escondida y eclipsada por su fantástica producción como pintor y escultor. En concreto, se compone de 30 instantáneas, la gran mayoría nunca antes expuestas en público. Y en algunos paneles se enfrentan con las pinturas a las que sirvieron como base. Sobre todo aparecen rincones domésticos con sabor añejo y paisaje urbano, pero también hay paisanaje, personajes anónimos que el artista retrató hace décadas, lo que supone además hacer un viaje en el tiempo y ver los ambientes costumbristas que inspiraban a Marcelo Góngora antes de accionar el disparador.

El pintor Marcelo Góngora Ramos (Úbeda, 1940-2014) desarrolló a lo largo de su vida artística una obra muy personal, fruto de una manera especial de contemplar y de interpretar la realidad. Las imágenes inquietantes que asoman en sus lienzos, envueltas en una neblina de ensueño y melancolía, hablan de un mundo de vivencias que se difuminan en el pasado pero que, a la vez, persisten en la memoria colectiva de los lugares y de las gentes que los habitan. Su pintura, como argumenta el escritor Antonio Muñoz Molina, «es al mismo tiempo el retrato de una época y el autorretrato de una imaginación seducida siempre por la belleza, volcada en la contemplación de lo visible y en la añoranza de lo desaparecido».

En esta contemplación de lo visible, Góngora se ayudó de la fotografía para atrapar aquellas imágenes que luego evocaría en sus cuadros. No pretendía que fuesen una obra artística en sí, eran más bien como una especie de boceto o «dibujo preparatorio» de sus posteriores creaciones. Sin embargo, después de contemplarlas, es imposible negarles dicha condición. La fotografía, además, tiene gran relevancia en el proceso creativo de Marcelo Góngora, quien hace uso de sus recursos, como es el desenfoque o la sobreimpresión, para recrear tan particulares mundos metafísicos, oníricos, turbadores...