Toda una jornada en torno a la vida, obra e influencia de Francisco Palma Burgos

Apertura del congreso./UNIÓN DE COFRADÍAS
Apertura del congreso. / UNIÓN DE COFRADÍAS

El congreso, desarrollado ayer, fue uno de los actos organizados con motivo del centenario del nacimiento del escultor, pintor e imaginero malagueño tan vinculado a Úbeda

ALBERTO ROMÁNÚbeda

El centro cultural Hospital de Santiago acogió durante toda la jornada de ayer el Congreso de Historia, Imaginería Sacra y Literatura 'Francisco Palma Burgos y sus discípulos. En el centenario de su nacimiento'. Una cita enmarcada en las actividades organizadas por la Unión de Cofradías con motivo del centenario del genial artista malagueño, ubetense de adopción, en la que colaboraron la Asociación de Amigos del Archivo Histórico y Diocesano de Jaén, la Diputación Provincial de Jaén y el Ayuntamiento de Úbeda.

Más de quince chalas o comunicaciones, protagonizadas por ponentes de prestigio, conocedores de la vida, obra e influencia del escultor, pintor e imaginero, dieron forma a una intensa jornada que atrajo el interés de numeroso público, tanto de Úbeda como de otros municipios con los que el artista tuvo relación, como es el caso de su Málaga natal.

De esta forma, por la mañana, Felipe Toral Valero intentó responder a la pregunta '¿Fue Francisco Palma Burgos un hombre feliz?'; José Miguel Gámez Salas habló sobre el Cristo de la Noche Oscura, haciendo un análisis iconográfico y literario; Enrique Gómez Martínez se centró en la obra retablista y escultórica de Palma Burgos en Andújar; Manuel Jesús Segado Uceda pronunció la charla 'Florencio Molina. Vida, obra e influencia del maestro Palma Burgos'; José María Cámara Salmerón trató 'El legado de Palma Burgos en Cieza. Su obra y Juan Solano'; y Pedro Mariano Herrador Marín se centró en el Cristo yacente del Santo Entierro con la ponencia 'Aquí yace mi amor por Úbeda'.

Respecto a la tarde, José Manuel Marchal Martínez aludió a la obra de Palma Burgos en la ciudad de Jaén; Juan Pedro Lendínez Padilla hizo lo mismo pero refiriéndose a Bailén; Ildefonso Alcalá Moreno habló de la aportación de Francisco Palma Burgos y sus discípulos al patrimonio artístico de Jódar; Manuel Garrido Jiménez analizó otras obras del artista; Antonio Bonet Salamanca habló de su escultura en Madrid; José Joaquín Quesada Quesada dio protagonismo a la Piedad de La Carolina; José Carlos Gutiérrez Pérez dio algunos apuntes sobre la obra de Palma Burgos en el Jamilena de la postguerra; Esther y Laura Moreno Obra se detuvieron en la restauración de obras del malagueño; Rafael Merelo Guervós presentó un estudio estadístico de la influencia de Palma Burgos y su escuela en la Semana Santa ubetense; y Pablo Jesús Lorite Cruz abordó la iconografía e iconología religiosa en su obra.

Este congreso se celebró en una ciudad muy importante para el imaginero, ya que fue en Úbeda donde decidió descansar eternamente y donde dejó importantes obras, como el Cristo de la Noche Oscura, Nuestro Señor en la Columna, Santo Sepulcro de Cristo, Entrada de Jesús en Jerusalén, Jesús Resucitado, grupo escultórico del Santo Entierro, capilla del Santo Entierro, capilla de La Columna, capilla de Jesús en Santa María, María Santísima de la Caridad, Nuestra Señora de los Dolores, María Auxiliadora, Virgen del Perpetuo Socorro, capilla del Sagrario de la Iglesia de San Isidoro, altar mayor de San Nicolás, Santuario del Gavellar, San Juan de la Cruz, busto de Julio Corzo, busto de Pedro Sola o busto de Antonio Baena, entre otras muchas.

Pero su trabajo traspasó fronteras, ya que no sólo realizó encargos para la provincia de Jaén, sino también para otros municipios españoles como Madrid, Antequera, Málaga, Alcalá del Valle, Almería, Canarias, Torremolinos o Villanueva de Córdoba, y otros países como Alemania o Italia. «Málaga lo vio nacer, Madrid lo laureó, Roma lo purificó y Úbeda lo lloró», se dice popularmente.

El objetivo del congreso fue estudiar y profundizar en toda la obra, biografía o literatura que gira en torno a Francisco Palma Burgos y sus discípulos. Surgieron así interesantes actas, que en principio podrían servir para una publicación en versión digital, enfocadas al estudio del artista malagueño y la escuela que creó.

Esta jornada se desarrolló un mes después de que el Ayuntamiento de Úbeda otorgara a Francisco Palma Burgos la Medalla de Oro al Legado Artístico, Histórico y Cultural a título póstumo por «su contribución a la ciudad y su extraordinaria labor en el campo de la cultura». Ocurrió en el acto institucional de celebración del Día de la Constitución Española, que tuvo lugar en el auditorio del Hospital de Santiago, y donde quedó patente el cariño de la ciudad hacia esta persona que caló en la sociedad ubetense. La cita se añadió así a las actividades de homenaje que se vienen desarrollando con motivo del centenario de su nacimiento.

Francisco Palma Burgos, pese a haber nacido en Málaga, en la localidad se le considera ubetense de adopción. Dejó en Úbeda un legado escultórico que es seña de identidad de la Semana Santa y que es admirado por miles de fieles y de estudiosos del arte. Sus restos descansan en el cementerio de la localidad. Una plaza de la ciudad lleva su nombre.