Prototipo más pequeño de la planta flotante que instalará Castillo de Canena. / Vialterra

La mayor planta solar fotovoltaica flotante para autoconsumo de Andalucía estará en Úbeda

La instalación será construida por Intelec Ingeniería Energética para Castillo de Canena

ALBERTO ROMÁN Úbeda

La empresa jiennense Castillo de Canena, especializada en la producción y comercialización de aceite de oliva virgen extra premium, instalará una planta solar fotovoltaica flotante para autoconsumo en la balsa de riego que posee en el término municipal de Úbeda, concretamente en la finca Cortijo Guadiana, propiedad del grupo aceitero.

Con una inversión aproximada de 850.000 euros, será la mayor planta de estas características de la comunidad autónoma andaluza, y para su ejecución ha confiado en Intelec Ingeniería Energética, sociedad que pertenece a Grupo Vialterra y que cuenta con veinte años de experiencia.

«Esta actuación pone el acento en la sostenibilidad y la eficiencia energética, dos compromisos inexcusables de nuestra compañía, y responde asimismo a nuestro interés en la regeneración del territorio, el respeto al ecosistema y la lucha para la descarbonización del planeta», explicó Francisco Vañó, director general de Castillo de Canena.

Por su parte, el CEO de Intelec, Antonio Ruano, apuntó que el innovador proyecto consistirá en la instalación de 2.120 módulos fotovoltaicos (Mono PERC de 470 Wp) con una potencia total de un megavatio, lo que generará a Castillo de Canena un importante ahorro de costes, además de evitar la emisión de 829 toneladas métricas de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en un plazo de 18 meses. Con este método, además, no será necesario arrancar unos 180 olivos, algo que se habría tenido que hacer en caso de haber utilizado sistemas de instalación tradicionales sobre suelo.

Autonomía energética

El nuevo sistema fotovoltaico flotante, con una superficie de 8.000 metros cuadrados, complementará a otra planta solar independiente sobre suelo de 700 kilovatios que ya entró en funcionamiento en febrero de 2021. Ambas instalaciones permitirán alcanzar prácticamente la autonomía energética y reducir de manera muy sensible la propia huella de carbono que Castillo de Canena lleva certificando a través de DNV desde 2011.

También se reducirá la huella hídrica, proceso que se viene certificando, también por DNV, desde 2014, ya que la cobertura de una extensión muy importante del área de la balsa de riego reducirá de manera notable la evaporación del agua que contiene, estimándose el ahorro de aproximadamente 11.200 metros cúbicos anuales del preciado líquido por este concepto.

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