Virginia Bersabé ante el cuadro de gran formato realizado para esta exposición. / ROMÁN

La memoria en la piel

La iglesia de San Lorenzo expone obra de la artista plástica Virginia Bersabé, con un impactante cuadro de gran formato en su altar mayor

ALBERTO ROMÁN Úbeda

No parece haber lugar más idóneo para albergar la obra de la pintora Virginia Bersabé (Córdoba, 1990) que los avejentados muros de la iglesia de San Lorenzo de Úbeda. El paso de los siglos ha dejado en ellos la huella de grietas y fisuras, de extrañas decoraciones creadas por los restos de antiguas policromías y manchas de humedad. Con este símil es fácil pensar en los efectos que produce el paso del tiempo en nuestro propio cuerpo: pliegues en la piel, señales y cicatrices, tonalidades cárdenas y amarillentas… Es la vejez, una etapa del género humano de la que hoy en día no queremos saber nada. Pero, por el hecho de arrinconarla, como la muerte, en los hospitales, en las asépticas residencias de ancianos, no deja de ser una realidad.

La obra artística de Bersabé es una indagación sobre lo inevitable de la vejez y lo que con ella va aparejado. Es su 'leitmotiv', el tema central de su arte. A pesar de su juventud, ha enfocado su mirada en lo que no quiere ver la sociedad actual, en lo que echa para un lado, en lo que prefiere olvidar. Y lo contempla de una manera conceptual, algo analítica incluso, y hasta etnográfica, también denunciadora, según Fernández Lacomba, pintor e historiador del arte, por la franqueza con la que nos muestra «los procesos que llevan al olvido».

Con su amplia paleta de colores, Bersabé escudriña en la piel de sus ancianas modelos para desentrañar, a través de sus marcas, sus moratones o deformidades, historias de vida únicas, irrepetibles. «Me interesa mucho lo que sucede en la piel con los años, los colores, las texturas. Me conmueve mucho pensar que lo que ha sucedido en sus vidas queda marcado en su piel», afirma la artista. El cuerpo es el lienzo donde deja su huella la memoria, una huella que puede parecer fea y morbosa, pero que está ahí y que la artista muestra tal como es, sin maquillar. Es del todo imposible contemplar sus cuadros sin que provoquen una inquietante y honda reflexión. De nuevo la pintura como medio de reflexión, como recurso y antídoto contra el paso el tiempo.

En sus cuadros, Bersabé presenta una realidad que a ella la ha conmovido profundamente descubrir. Afincada en el campo, en la ciudad sevillana de Écija, su mundo más próximo ha sido el de las mujeres rurales, comenzando por su propia madre y por su abuela María del Valle. Con esta última, en un ambiente de intimidad y complicidades, comenzó a investigar en el lenguaje pictórico de la piel madura, realizando retratos al desnudo. Pensó Virginia que su arte podía servir para dignificar la vejez, para darle el lugar tan importante que siempre había ocupado en su familia. A su abuela la sucedieron otras modelos próximas a su entorno y también al de su madre, trabajadora en una residencia de ancianos.

Las modelos

Con sus veteranas modelos mantiene Virginia Bersabé una relación estrecha y personal, cuidando especialmente los preliminares antes de que posen para ella. Se convierte, así, en su compañera, en su confidente, en la invitada de honor de sus meriendas. Las escucha con ternura y afecto, las observa con respeto. Es algo que considera fundamental para llegar al fondo, a la esencia, para intentar plasmarla después en el lienzo. «Hago una traducción pictórica de lo que me transmiten», asegura Virginia. Una tarea que resulta aún más complicada con aquellas modelos enfermas de Alzheimer que también retrata la artista y con las que solo se puede comunicar a través de los ojos.

Sin duda, una experiencia vital de hondo calado en la trayectoria de la artista ecijana, que se ha propuesto contar con pinceles la extrema fragilidad el cuerpo en contraste con la fuerza interior que atesoran tan excepcionales modelos. Con ello consigue también derribar tabúes muy encastrados en la sociedad. Mujeres que jamás se habían mostrado desnudas, ni siquiera ante sus maridos, ahora lo hacen para ella, liberándose de prejuicios y ataduras impuestas. Algo que también ha resultado esclarecedor para los familiares de estas ancianas, quienes acuden orgullosos con ellas a la inauguración de las exposiciones de Bersabé.

Cortijos abandonados

Esta temática de mujeres mayores en la frontera del olvido, también ha encontrado en Virginia Bersabé un original y sorprendente soporte: los muros maltrechos de cortijos en ruinas que inundan la geografía andaluza. En ellos ha plasmado sus caras igualmente agrietadas, en murales de gran formato, donde cuenta sus historias de vida entre los cascotes desprendidos, como fragmentos de la historia del campo andaluz.

El proyecto 'Perdidas en un cortijo andaluz' arranca en el año 2011, con la intención de «unir la arquitectura rural, decadente, olvidada, derruida y llena de belleza con mis mujeres, su piel y su memoria», afirma la artista. Una obra expuesta a los rigores de la intemperie, a la vista de todos, y sobre la que también actúa el inexorable paso del tiempo, «haciendo sus marcas como en nosotros» apostilla.

Retrato naturalista

Virginia Bersabé es considerada hoy en día como una de las más sobresalientes pintoras figurativas de nuestro país. Asume sin dificultad la tradición del retrato naturalista, situando la figura en un espacio conceptual y universal evocador de los encuadres fotográficos, con todas las posibilidades que ello le brinda. Según Fernández Lacomba, en la obra de Bersabé afloran, desde su perspectiva, los rasgos de toda una ingente tradición artística del arte occidental, y «lo hace sin espasmos, limpiamente, aunque con una sabia y madura discreción».

Su intención, más que representar, es presentar, dar testimonio. Para ello, siguiendo a Lacomba, la artista selecciona las imágenes de su interés y las asocia a ideas y descubrimientos en las actitudes y encuadres de las figuras, «y las pinta impregnándolas de un clima de cotidiana vulnerabilidad». Algo que recuerda al tratamiento de dignidad que hace Ghirlandaio de la vida ordinaria y común. De la misma forma, resulta inevitable pensar en la obra de Francis Bacon o de Lucian Freud al contemplar sus cuadros, blandiendo el lema de este último: «que la pintura sea carne».

Fundación Antonio Gala

La exposición de Virginia Bersabé 'Y besarás la frente de tu tiempo' cuenta con varias obras que pertenecen a trabajos anteriores, junto con un cuadro de gran formato que la artista ha pintado expresamente para el altar mayor de la iglesia de San Lorenzo. La muestra es fruto del hermanamiento entre la Fundación Huerta de San Antonio, responsable de la recuperación del templo para la cultura, y la Fundación Antonio Gala. No en vano, Bersabé ocupó una plaza como residente artística en esta última.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, ha participado en numerosas exposiciones colectivas, en lugares tan acreditados como el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga y el Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) de Barcelona o la Casa Sorolla de Madrid. También en Francia y Estados Unidos, con PDP Gallery, una galería de arte urbano y contemporáneo con sede en París. Entre sus últimas exposiciones individuales cabe destacar las realizadas en la Casa de la Provincia y en la Galería Espacio Olvera de Sevilla, el espacio Box 24 de Argel, la Galería Besada, el Museo Municipal de Écija o el Centro de Arte (CEART) de Fuenlabrada. Algunas de sus obras forman parte del catálogo de prestigiosas instituciones y colecciones.

Además de en la Fundación Antonio Gala, ha participado en residencias artísticas en el Sahara Occidental y en la India. Cabe señalar, entre sus últimos galardones, la Mención de Honor en el Premio Nacional de Pintura Paul Ricard 2019. Su trabajo ha sido igualmente reconocido con el XIX Premio de Artes Plásticas Canal Sur-El público por su destacada labor creativa y con la beca de creación Daniel Vázquez Díaz 2020 de la Diputación de Huelva, junto con la ayuda ofrecida por el Ministerio de Cultura de España para la investigación, creación y producción artísticas en el campo de las artes visuales. Actualmente es una de las artistas residentes del proyecto cultural 'Córdoba ciudad de las ideas».

La autora durante una visita a la muestra. / ROMÁN