Acto de inauguración del monumento. / ROMÁN

Un monumento ensalza la importancia y trascendencia de la Semana Santa ubetense

Diseñado y realizado por Alfonso Ruiz Esteban, fue inaugurado en la tarde de ayer y el obispo se encargó de bendecirlo

ALBERTO ROMÁN Úbeda

Entre una gran expectación, en la tarde de ayer se inauguró el monumento dedicado a la Semana Santa de Úbeda, cuya ubicación es el pequeño jardín situado junto a la iglesia de la Trinidad y a pocos metros de la sede de la Unión de Cofradías de la calle Arjona, en un tramo ya finalizado de la renovada calle Corredera de San Fernando. Decenas de personas asistieron al acto institucional convocado por el Ayuntamiento y recibieron entre aplausos la escultura una vez que fue descubierta.

De su bendición se encargó el obispo de Diócesis de Jaén, Sebastián Chico Martínez, quien quiso acompañar a la alcaldesa, Antonia Olivares, al presidente de la Unión de Cofradías, Luis Carlos Martínez, y al presidente emérito y miembro de la junta directiva actual, Felipe Torres Villalba, en este día tan especial y tan esperado por los cofrades ubetenses. Asistió además la corporación municipal, autoridades, junta directiva de la Unión y representantes de las hermandades de Úbeda. Y en el acto también intervino la Agrupación Musical Ubetense, dirigida por Rafael Martínez Redondo, aportando sonidos semanasanteros en estas vísperas de la Semana de Pasión que se están viviendo con intensidad tras dos años sin procesiones.

De esta forma, la Semana Santa de Úbeda, declarada de Interés Turístico desde 1980 y de Interés Turístico en Andalucía desde 1997, cuenta ya con su anhelado monumento. Un proyecto que llevaba años acariciándose y cuyo diseño es del artista ubetense Alfonso Ruiz Esteban. El boceto fue presentado en sociedad en julio de 2020 y ayer se pudo ver por fin el resultado final. Para ello se ha contado con un presupuesto de 35.000 euros, extraídos de los 1,1 millones de euros de los Fondos Feder, a través de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (EDUSI), que se llevará la obra de la Corredera (el resto, hasta llegar a los 1,7 millones, aproximadamente, correrá a cargo del Ayuntamiento).

En el pequeño jardín rediseñado junto a la Trinidad, el monumento a la Semana Santa sustituye al monolito y al bajorrelieve dedicado a Alfredo Cazabán, que será trasladado más abajo, a un nuevo 'jardín de cronistas de Úbeda' que estará integrado por once bajorrelieves dedicados a las personas que a lo largo de la historia han ocupado este cargo.

El diseño, pensado para estar a pie de calle, cerca del peatón, es del escultor ubetense Alfonso Ruiz Esteban. Está realizado en bronce, a tamaño natural, y se ha colocado sobre un pedestal de piedra. Según el propio autor, ha intentado plasmar la Semana Santa teniendo en cuenta sus peculiaridades, pero no entrando de lleno en todos los tópicos. «La escultura está inspirada en una obra renacentista de Donatello, en concreto el 'San Jorge', una figura muy equilibrada, muy compacta y muy señorial que es lo que creo que a Úbeda también le correspondía con esta imagen», destacó.

Asignatura pendiente

La alcaldesa puso de manifiesto que la ciudad tenía «una asignatura pendiente» con la Semana de Pasión, y era la de dotarla de un monumento que represente su riqueza, autenticidad y singularidad. Y es que, según añadió, la Semana Santa de Úbeda tiene un gran calado en muchos ámbitos del día a día y se siente en la vida social, económica, cultural, turística y religiosa del municipio durante todo el año. «Es un tapiz que se teje a lo largo de todo el año, en el que participa activamente gran parte de la población ubetense», hasta tal punto que «es imposible entender Úbeda sin su Semana Santa, enraizada en la idiosincrasia de esta ciudad desde hace siglos».

Explicó además que este proyecto fue iniciativa de la Unión de Cofradías durante el mandato de su entonces presidente Felipe Torres Villalba, que encontró el apoyo del Ayuntamiento de Úbeda cuando «surgió la oportunidad de que formara parte de la remodelación integral de la Corredera de San Fernando».«Las grandes ciudades de España en las que la Semana Santa es importante e impregna la vida social y cultural, cuentan con un monumento dedicado a ella», añadió.

Esta inauguración se llevó a cabo dentro de un contexto social especial, tras atravesar dos años duros de pandemia, en los que ha sido imposible llevar a cabo la Semana de Pasión con normalidad. «Este acto es una bonita forma de dar la bienvenida a la Semana Santa», dijo. Y es que, este año se reanudarán con normalidad los diferentes desfiles procesionales y el monumento será testigo de ello. «Estoy segura de que este monumento contará con la misma devoción y admiración, siendo una parada obligada en el día a día, tanto para los propios ubetenses como para los turistas que nos visiten», enfatizó.

Foto de familia ante la obra.

Elementos

La escultura muestra un penitente con las características propias del Viernes Santo, vestido con una túnica, un cíngulo, una capa y descalzo, que se apoya con la mano izquierda sobre una cartela en la que aparece el escudo de la Unión de Cofradías en la parte central, y con la mano derecha agarra la medalla que lleva puesta. Tras él hay una luna que lleva marcada una cruz arbórea, estrellas y cuatro ráfagas. Y tras la luna se ve el esbozo de un banderín con el lema «Úbeda, ciudad de Semana Santa».

La obra juega con tres planos visuales, estéticos y temáticos distintos, pero íntimamente ligados entre sí en la Semana Santa ubetense. El plano medio muestra a un penitente como soldado o defensor de la fe, del cristianismo, de las tradiciones, con la obligación de perpetuarlas a generaciones futuras, y que se aferra con intensidad a una medalla que lo identifica como hermano en Cristo.

En primer plano, el elemento que utiliza para su protección y lucha es un escudo. Un escudo alto, a modo de talla artística de cualquier paso procesional, que remite al mundo terrenal, material o tangible exhibido en la Semana Santa. También, al folklore o acervo cultural más alejado de lo religioso que impregna todo lo relativo a la Semana de Pasión.

En el plano superior, se encuentra una forma circular alusiva a lo cíclico de la Semana Santa, al ciclo lunar con fase completa, a la cúpula celeste iluminada de estrellas como las coronas de las imágenes marianas. Es una clara referencia a lo transcendente o espiritual con el negativo inciso de una cruz arbórea (símbolo y signo del cristiano) junto a potencias o ráfagas en número de cuatro. Clasicismo, barroco y movimientos estilísticos actuales, hablan de antiguas cofradías, de las de nueva fundación o de las que estén por llegar.

Para generaciones futuras

La regidora local describió este monumento como una obra llena de belleza, rica por su naturalidad y perfecta en su estructura. «Sin duda, estamos ante un majestuoso monumento, cargado de emotividad, religiosidad, respeto, veneración y sentimiento cofrade, en el que todos y todas se pueden sentir representados y representadas, puesto que es un penitente cualquiera, de una cofradía cualquiera, de cualquier época pasada o presente», declaró.

Olivares tuvo unas cariñosas palabras hacia el escultor ubetense Alfonso Ruiz Esteban, avalado por una magnífica y creativa trayectoria. «Es licenciado en Bellas Artes y especialista en restauración y conservación, pero sobre todo un artista, del que me gustaría resaltar su maestría, su gran sensibilidad y su gran capacidad a la hora de captar la esencia de la Semana Santa ubetense, que ha salido plasmar en este monumento», señaló.

Y concluyó diciendo que este es un bonito regalo que la ciudad de Úbeda hace a su Semana Santa y esperando «que se disfrute, se viva, pero, sobre todo, que se respete, para que sirva de testigo del futuro de nuestra amada ciudad y de su Semana de Pasión».

Varios momentos del acto. / ROMÁN