Arsenio Moreno Mendoza el día que recibió el título de Hijo Predilecto. / ROMÁN

Muere Arsenio Moreno Mendoza, el alcalde que vio el futuro de Úbeda en las piedras

El cariño que siempre tuvo de los ubetenses lo vio materializado en diciembre de 2015 cuando fue nombrado Hijo Predilecto

ALBERTO ROMÁN Úbeda

Úbeda llora la muerte de Arsenio Moreno Mendoza, un gran alcalde, un entregado profesor, un apasionado escritor, pero, sobre todo, un buen hombre y un auténtico enamorado de su ciudad, en la que fue distinguido como Hijo Predilecto. La noticia de su fallecimiento se conoció en la tarde de este miércoles, 17 de noviembre. Llegó desde Sevilla, donde residía y llevaba un tiempo plantándole cara a un cáncer que finalmente le ganó el pulso. Tenía 68 años, cumplidos el pasado mes de octubre. Se prevé que su cuerpo llegue a Úbeda mañana jueves y el Ayuntamiento está trabajando junto a la familia para planificar la instalación de la capilla ardiente en un edificio municipal.

La pasión por Úbeda, forjada a base de andar sus calles, observar sus doradas piedras, estudiar su historia, comprender sus tradiciones y conocer a sus gentes, marcó todos los perfiles de su vida, desde el político al docente, pasando por el de investigador y el de escritor. Muy pocas cosas de las muchas que tuvo entre manos no tuvieron relación, de un modo u otro, con la ciudad que le vio nacer un 8 de octubre de 1953.

Tuvo el privilegio, merecidamente ganado, de contar con la admiración y el afecto de sus paisanos, que le recuerdan como un alcalde que marcó un antes y un después, y que se preocupó de los problemas de una ciudad que, como el resto del país, vivía los cambios que precisaban aquellos primeros años de democracia. Ocupó el cargo entre el 23 de mayo de 1983 y el 29 de junio de 1989. E imprimió a su mandato grandes dosis de sensibilidad por la conservación del patrimonio histórico y arquitectónico, algo que no había sido prioritario hasta la fecha. Sus oponentes incluso le llegaron a reprochar su interés «por las iglesias y las piedras». Y fue precisamente en las piedras centenarias donde vio el futuro de Úbeda antes que nadie. Hoy por hoy es indiscutible su papel como precursor de la candidatura que muchos años después, el 3 de julio de 2003, derivaría en la declaración de Úbeda como Patrimonio de la Humanidad junto a Baeza.

Lo mucho que le debe Úbeda

Bajo su mandato se promovió especialmente la protección del patrimonio histórico-artístico de la ciudad, fomentándose diversas medidas como el Plan Especial de Rehabilitación del Casco Histórico-Artístico; la creación de la Escuela Taller de Úbeda, pionera a nivel nacional y que trabajaría en la recuperación de la Casa de Juan de Valencia, del Palacio de Francisco de los Cobos y de La Alberquilla; la cesión y rehabilitación del Hospital de Santiago como centro cultural; intervenciones en las iglesias de Santa María de los Reales Alcázares, de la Santísima Trinidad, del Convento de Santa Clara y del Convento de la Victoria; rehabilitación del Parador Nacional de Turismo Condestable Dávalos, de la Casa de la Tercia y del Palacio de los Torrente de la calle Montiel; recuperación de las murallas de la Saludeja y del entorno de la Redonda de Miradores; y un largo etcétera.

En el campo cultural y educativo se constituyó el Patronato de Cultura y Deportes y se procedió a la creación del Instituto de Bachillerato Francisco de los Cobos, inauguración del colegio Matemático Gallego Díaz, rehabilitación de la Casa de la Tercia como biblioteca municipal y centro de exposiciones, reorganización del Archivo Histórico Municipal, puesta en funcionamiento de la Escuela Municipal de Danza en las Antiguas Casas Consistoriales, creación del Museo de Cerámica en los sótanos del Palacio Vázquez de Molina o recuperación del kiosco de la música de la plaza Primero de Mayo. Del mismo modo, también se recuperaron festividades tradicionales como las Hogueras de San Antón, los carnavales o la cabalgata de los Reyes Magos.

El Hijo Predilecto

El cariño que siempre tuvo de los ubetenses lo vio materializado en diciembre de 2015, cuando fue nombrado Hijo Predilecto de Úbeda como reconocimiento a quien, de manera sobresaliente, tanto aportó al municipio. Fue en el auditorio del Hospital de Santiago tras una propuesta que surgió de la Asociación Úbeda por la Cultura y que todos los grupos políticos hicieron propia, aprobándola por unanimidad.

Aquel día, un emocionado Moreno Mendoza habló de la ciudad que, de una manera u otra, acabó imprimiéndole carácter. «El paisaje que ha modelado la fisionomía más inequívoca de mi personalidad, siempre ha tenido un nombre de ciudad: Úbeda. Una ciudad que en sí misma es un paisaje encerrado en una obra de arte», aseguró. Miró al pasado y al presente, pero desde esa perspectiva apostó por el futuro: «nuestra historia, nuestro patrimonio, es una herramienta de futuro y una fuente de riqueza tanto material como espiritual», comentó.

Trayectoria profesional

Arsenio Moreno Mendoza fue Licenciado en Filosofía y Letras (sección Historia del Arte) por la Universidad Complutense de Madrid (1976), obteniendo además el Premio Extraordinario de Licenciatura. Años más tarde, en 1983, se doctoró en esta misma universidad con la tesis doctoral 'Francisco del Castillo y la arquitectura manierista andaluza', obteniendo la calificación de sobresaliente 'Summa cum Laude'.

Prácticamente todo su ejercicio profesional se vinculó a la docencia, iniciándose en 1979 cuando comenzó a trabajar como profesor agregado de Geografía e Historia de Bachillerato (pasando a ser Catedrático de Bachillerato en 1986). Igualmente trabajó como profesor tutor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en el centro asociado 'Andrés de Vandelvira' de Úbeda.

Apartado temporalmente de la docencia por dedicarse a la carrera política, así como a otras actividades culturales (fue delegado provincial de la Consejería de Cultura en Sevilla y director de los Museos de Bellas Artes de Sevilla y Granada), volvió a su labor como profesor vinculándose a la recién creada Universidad Pablo de Olavide de Sevilla en 1998. En este mismo centro pasó a ser profesor titular del Departamento de Geografía, Historia y Filosofía (Área de Historia del Arte) en 2001, obteniendo la plaza de Catedrático de Universidad en 2011.

Además de su labor como docente en la Licenciatura de Humanidades y en el Grado de Geografía e Historia, por esos años también ejerció como director académico de diversos programas de doctorado de la referida universidad así como de diversos másteres universitarios y cursos de formación especializada. Igualmente, llegó a ostentar los cargos de vicerrector de Postgrado y vicerrector de Relaciones Institucionales e Internacionales, Postgrado y Extensión Cultural de la Universidad Pablo de Olavide.

Moreno Mendoza recorrió diversas universidades como profesor invitado, destacando sus estancias en la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Andina 'Simón Bolívar' de Quito, la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, la Pontificia Universidad Católica de Lima o la Universidad Federico II de Nápoles.

De forma paralela al ejercicio de su profesión como docente, destacó su actividad como investigador en el ámbito de la Historia del Arte, iniciada en 1979 y continuada prácticamente sin interrupción durante toda su vida. Ello se hizo patente tanto en diversos proyectos de investigación como en el elevado número de publicaciones (tanto libros, como capítulos, artículos de revistas y actas de congresos), centradas especialmente en el estudio de la arquitectura renacentista de la alta Andalucía, así como en la pintura barroca sevillana.

En el mes de junio de 2014, por toda su labor ligada al ámbito de las Bellas Artes, fue nombrado académico de número por la provincia de Jaén de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. También sobresalió su personalidad como escritor, como dan muestra de ello sus cinco novelas históricas publicadas (una de ellas llevada al teatro), y su labor como comisario de diversas exposiciones. Igualmente dirigió la revista de arte Atrio.