Eduardo Jiménez con la bandera de su ciudad / Jesús Jiménez

El museo periodístico de Eduardo Jiménez que recorre la historia de Úbeda

El profesional de la comunicación atesora objetos como recuerdo de una vida dedica a la información de la ciudad

JESÚS JIMÉNEZ RODRÍGUEZ

Existen personas en Úbeda que dedican toda su vida al municipio, que ofrecen su máximo esfuerzo cada día para encumbrar a la ciudad de los Cerros como un centro cultural, social y económico. Una de esas personas es Eduardo Jiménez Torres, periodista que a sus 75 años continúa informando a los ubetenses sobre las realidades que ocurren en el municipio.

El amor por el periodismo le surgió pronto a Jiménez, que ya en la escuela comenzó a introducirse en el mundo que sería su vida. «Allí hice mis primeros pinitos. Comencé a trabajar conservando los argumentos de los cines y dándoselo a los profesionales para que le dieran forma. Desde pequeño tenía claro que quería servir a Úbeda, pero como no me gusta la política, esta fue la forma que encontré» explica a Ideal.

«Por desgracia no pude estudiar la formación profesional, pero la calle si que la he cursado» asegura el periodista, quien a día de hoy sigue trabajando con un programa propio de televisión. Toda una vida dedicada a la información local, siendo sus palabras, letras y programas la materialización del desarrollo de Úbeda en las últimas décadas. «Con mi edad puedo decir que nunca he perdido el ritmo informativo de lo que pasa en mi ciudad» manifiesta con orgullo.

Eduardo Jiménez ha trabajado en Radio Nacional Española, Cadena Ser, Diario 16, Tele Úbeda y en muchos otros medios. Esta trayectoria profesional le ha valido gran cantidad de reconocimientos a nivel nacional. Pero para el los premios más importantes han sido los otorgados por su pueblo, como ser nombrado en 1995 como ubetense del año por la casa de Úbeda en Madrid, ser el pregonero de la Feria San Miguel o del carnaval y el premio al espíritu cofradero.

El periodista atesora todos estos premios, además de recortes de periódicos y objetos de recuerdo, en su propio museo periodístico. Un espacio que el mismo reconoce que solo sus familiares han tenido la suerte de poder contemplar. «Es toda una vida dedicada a esto. Nadie me ha obligado a informar de Úbeda, pero yo si lo sentía como mi obligación». Entre todos los recuerdos destaca 'Viaje al corazón de los cerros', la primera obra escrita por Jiménez y que tiene un carácter autobiográfico.

Museo de Jiménez / Jesús Jiménez Rodríguez

«Amo a Úbeda más que a nada en el mundo, salvo por mi familia y mis hijos» expresa Eduardo Jiménez. No es para menos, cuando ha tenido la honra de entrevistar en 2 ocasiones a Joaquín Sabina y en 3 a Antonio Muñoz Molina. «Yo estuve ahí cuando los 2 empezaron a ser reconocidos». Aun así, también ha sufrido controversias que a punto estuvieron de costarle el carnet de prensa de la agencia Logos.

«No soy un periodista de informativo, de mesa y traje. Me gusta estar en la calle, apoyar a las capas más desfavorecidas del municipio» manifiesta Jiménez. «En mi carrera profesional puedo decir con orgullo que he entrevistado a casi todo el mundo, que he contado las historias de los ubetenses y he servido a la ciudad con mi trabajo».

Pregonero de los Barrios

Uno de los apodos que le fueron adjudicados a Eduardo Jiménez es el de pregonero de los barrios. Este reconocimiento popular se debe a que, además de haber ocupado este cargo para la Feria de San Miguel y el carnaval, también lo ejerció en otras fiestas como las del barrio San Pedro. Este hecho es importante al tener en cuenta que esta tradición no se realizaba de forma común en las celebraciones populares, pero que el fue elegido varias veces para disfrutar de tan prestigioso nombramiento.

«Las fiestas de los barrios eran muy importantes. Congregaban a mucha gente dispuesta a celebrar y pasárselo bien, y creaba lazos entre nosotros» manifiesta el periodista, quien también alaba la importancia que en décadas anteriores tenían las asociaciones de vecinos. «Eran fundamentales para entender a la ciudad de Úbeda. En mi opinión podemos decir con orgullo que el movimiento vecinal más grande de toda Andalucía era el de nuestra ciudad» asegura Jiménez.

Sin embargo, para el periodista esta ya no es la realidad del municipio, que según el ha mejorado en otros muchos aspectos, pero ha olvidado cuidar a estas asociaciones y a las fiestas de los barrios. «Este año hemos conseguido recuperar la fiesta del barrio San Pedro, que después de la feria de San Miguel es la más importante del municipio. Pero las demás se han perdido. El municipio y el pleno tienen mucho que decir, pero no podemos conformarnos porque la ciudad funcione bien, tenemos que cambiar esta situación».

Cristo de los toreros

Eduardo Jiménez reivindica la necesidad de celebrar un acto taurino cultural delante del cristo de los toreros ante la inminente llegada de la feria de San Miguel. La imagen actualmente se encuentra en una capilla de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares. El periodista asegura que no se trata de una petición nueva, sino que ya viene de varios años atrás y está suscitada tanto por aficionados como por toreros, pero que nunca ha sido atendida.

El periodista criticó que la imagen del cristo de los toreros lleva desde hace años olvidada en la Basílica de Santa María de los Alcázares, «donde pocos devotos van aún a colocarle una vela. Pero realmente se encuentra prácticamente olvidada y es una imagen muy importante para un municipio con gran tradición taurina como es Úbeda» manifestó Jiménez.

Desde hace años existe un proyecto para crear una capilla en la plaza de toros, siendo necesaria para los rezos de los toreros antes de salir a la arena. «Llevamos mucho tiempo esperando y no vemos que se ponga en marcha. Cualquier plaza que se precie debería tenerla, y más una tan importante como la de Úbeda».

El cristo de los toreros es una imagen cuyo autor es desconocido, pero que durante mucho tiempo estuvo perdida. Fue hallada por Araceli Raéz Cuenca, quien se encontró la imagen envuelta en una manta en el convento de San Juan de Dios. Fue recobrada por ella, y tras pasar por varias manos volvió a la posesión de la Iglesia, que la colocó en su emplazamiento actual. Sin embargo, alejada de la plaza de toros, ha sido condenada al ostracismo y cada vez menos fieles acuden para presentarle sus respetos. «Está casi olvidada por los ubetenses».