Diego Martínez en la última presentación del Festival de Música de Úbeda. / ROMÁN

La música y la cultura lloran la pérdida de Diego Martínez

El ubetense falleció esta mañana tras una complicación derivada del coronavirus

ALBERTO ROMÁN Úbeda

Consternación hoy en Úbeda por el fallecimiento de Diego Martínez Martínez, presidente de la Asociación Cultural Amigos de la Música, director del Festival Internacional de Música y Danza 'Ciudad de Úbeda' y jefe del Negociado de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento, entre otras muchas cosas. Pero, sobre todo, uno de los grandes defensores y promotores de la cultura, en general, y la música, en particular. Tras unos días de convalecencia a causa del coronavirus, una complicación en forma de embolia pulmonar se lo ha llevado de manera fulminante a los 57 años de edad.

La noticia llegaba esta mañana desde Granada, donde llevaba unos días intentando recuperarse en su domicilio, superando poco a poco unos síntomas relativamente normales que para nada hacían presagiar el fatídico desenlace. Ayer mismo, en el grupo de Whatsapp de sus amigos, sus grandes amigos de la música, se mostraba animado tras experimentar cierta mejoría. Por redes sociales celebraba también la festividad de Santa Cecilia y el día de los músicos, así como el cumpleaños de su hijo en una jornada tan especial. Hoy, en esas mismas redes, todo son tristes despedidas y mensajes de condolencia.

Úbeda ha perdido a una de las personas que más ha hecho por la música y la cultura en la localidad en las últimas décadas. Porque entendió antes que muchos que la cultura no era un gasto, sino una inversión, un importante aliado para el desarrollo económico, además del mejor alimento para el alma. De esta forma, trabajó incansablemente para que Úbeda fuera el referente cultural que es. Y gracias a él y a sus gestiones se pasearon por estos cerros algunos de los nombres más relevantes de la música, en el más amplio sentido de la palabra, pues tocó todos los palos y géneros, tanto a nivel nacional como internacional. Para ello contó siempre con muy buenos aliados, públicos y privados.

Su prolífica trayectoria como gestor cultural le hizo también aportar mucho fuera de Úbeda. No en vano, fue director del Archivo Manuel de Falla y del Festival Internacional de Música y Danza 'Ciudad de Granada', donde se le recuerda con cariño y respeto por su profesionalidad. También ocupó el cargo de secretario general de la Asociación Española de Festivales de Música Clásica (FestClásica) y trabajó como gerente del Patronato Municipal de Cultura, Turismo y Fiestas del Ayuntamiento de Jaén.

Profesor de música en la especialidad de flauta travesera (conservatorios superiores de Linares, Jaén y Córdoba) y máster en Gestión Cultural por la Universidad de Barcelona, era funcionario de Administración local en Jaén desde 1982, además de contar con una larga experiencia como gestor cultural. En 1989 creó el Festival Internacional de Música y Danza 'Ciudad de Úbeda' junto a otros melómanos ubetenses y, un año después, fundó el Festival de Otoño de Jaén. Además, en 2005 puso en marcha el Festival de Jazz de Úbeda. Después llegarían también otros eventos como Úbeda Sondtrack Festival o el Festival de Música de Verano (Festmuve).

Martínez fue igualmente director artístico del Teatro-Auditorio de San Lorenzo de El Escorial y del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. Asimismo, colaboró con la Sociedad Estatal de Exposiciones Internacionales para la organización del Festival de Música Clásica en la Expo de Shanghái de 2010. Y últimamente estuvo implicado en el Premio Jaén de Piano y el Certamen Internacional de Guitarra Clásica 'Andrés Segovia' que se celebra en La Herradura (Almuñécar).

Ayer la música estaba de fiesta, pero hoy suena triste por quien tanto la disfrutó y la hizo disfrutar, quien la dirigió con la batuta de la coherencia y siguiendo la partitura de la excelencia, quien la defendió contra viento y marea. Y más aún en estos últimos tiempos, tan malos para la lírica, en los que se empeñó como pocos en demostrar que la cultura es segura. Pendientes quedan algunos recitales aplazados hasta el próximo año, una segunda parte del festival, de su festival, supeditada a las normas, y tantos y tantos conciertos que ya sonaban en su cabeza para cuando el temporal aplacara. Amainará. Y tocará disfrutarlos por él. Porque a Diego Martínez solo había una cosa que le llenara más que asistir a un buen espectáculo: organizarlo y ver cómo lo disfrutaban los demás.