Vecinos de El Donadío usan la piscina pública por su cuenta y riesgo

Vecinos de El Donadío usan la piscina pública por su cuenta y riesgo
  • Autogestión a falta de una respuesta de la administración. Por segundo año consecutivo, los vecinos de la pedanía ubetense de El Donadío están haciendo uso de la piscina municipal que les construyó el Ayuntamiento de Úbeda tras habilitarla un verano más por cuenta propia, ya que el Consistorio sigue sin atender sus peticiones de poner en marcha unas instalaciones que llevan terminadas y olvidadas demasiado tiempo.

Los propios chavales de la aldea se encargan de su mantenimiento y todos los bañistas, en su mayoría niños y jóvenes, abonan una pequeña cantidad que sirve para adquirir los productos necesarios que conservan el agua y el lugar en condiciones. Ya lo hicieron el año pasado, cansados de tener una piscina y de no poder bañarse en ella. Y en esta ocasión han vuelto a tomar el recinto, buscando de nuevo mitigar el calor de los meses estivales.

El Ayuntamiento construyó la piscina hace más de tres años, pero nunca se ha llegado a poner en marcha de forma oficial. Lo mismo ocurrió en otros anejos, aunque en esos casos hubo menos suerte y no se ha podido plantear un uso extraoficial de las instalaciones, pues las obras ni siquiera llegaron a terminarse y se quedaron a medias.

Tras el tira y afloja del verano pasado con la anterior corporación, que incluso intentó desalojar el recinto, esta vez los vecinos reprochan al nuevo alcalde, José Robles, que no haya cumplido su palabra. Y es que, según aseguran, les prometió en varias ocasiones que iba a poner en marcha la piscina municipal, con su correspondiente licencia de apertura e incluso conectando la depuradora existente y disponiendo de un socorrista, y no ha hecho nada al respecto. Por ello, decidieron volver a habilitarla por cuenta propia, tomando las instalaciones y abasteciéndose de electricidad de una vivienda cercana.

Negativas «ilógicas»

Los mayores de la aldea, en su mayoría, apoyan lo que hacen los chavales, considerando que es la mejor opción ante las «ilógicas» negativas del Ayuntamiento a abrir la piscina. «Ya que está hecha, lo lógico es usarla», aseguran, recordando los riesgos que entraña que los niños se bañen en un canal cercano, única opción de la que disponían para aplacar el calor de los meses de verano antes de decidir habilitar la piscina por su cuenta.

Nuevamente surgen los problemas que sufren las pedanías de Úbeda, cuyos habitantes muy habitualmente dicen sentirse tratados como ciudadanos de segunda, pues no disponen de los mismos servicios que los ubetenses del núcleo urbano, ni siquiera de los más básicos. Al respecto, subrayan que si en Úbeda se puede disfrutar de una piscina municipal durante el verano, también tienen derecho en los anejos, y más aún si la piscina está lista para funcionar.