Cien días
Se tiene costumbre de cortesía (muchas veces violada) que a los gobiernos entrantes tras las elecciones, sean nacionales, autonómicos o locales, se les concedan cien días en los que se omiten críticas a sus actuaciones o decisiones, hasta que se supone esos gobiernos ya están asentados, han amarrado de verdad las riendas y comprenden todo lo que les viene por delante y las responsabilidades o facilidades (y dificultades) para llevar su programa. Se entiende que en esos cien días las meteduras de pata pueden ser más por bisoñez, desconocimiento o falta de oficio que por otra cosa. Se les disculpan ciertos errores.
Mariano Valcárcel González
Miércoles, 11 de mayo 2016, 12:58
Es así pues que con el nuevo gobierno local hiciésemos igual y empezásemos a reconvenirles o alabarles pasada la centena diaria. Mas, ¡ay!, que la ... traca de despropósitos en los que se incurre es de tal calibre que apenas si las bocas o las plumas pueden estar ociosas, tales barbaridades se están viendo cometer.
Que este verano pasado el entorno de la alcaldía haya sido un verdadero búnker, prácticamente inaccesible a la ciudadanía, a sus asociaciones o a otras gentes interesadas en acercarse al alcalde, para ponerle en conocimiento de sus diversos temas, fue ya un mal síntoma. Sin embargo cabría pensar que dada la cantidad de complicaciones que podría haber encontrado tras la salida del anterior equipo de gobierno (he escrito "podría", no se me vaya a mosquear alguien) necesitase un periodo de meditación y reposo concentrándose en resolver lo más perentorio; no creo equivocarme en que unos de los mayores problemas (de este y otros ayuntamientos) siempre es y será el del dinero disponible, lo que no es poco quebradero de cabeza. Escribí en un artículo anterior al resultado electoral que el reflejo condicionado e inmediato sería el de siempre, las quejas de las deudas acumuladas, los impagos, el déficit... Cosas ya del guión de cada cuatrienio. Esto entraría pues en lo normal, pero no lo de hacerse monje de clausura.
Se venía septiembre encima y nada se sabía de nada. Mutismo total. Y septiembre en Úbeda tiene su miga. Mala espina. Saltaron estos días anteriores todas las alarmas, llenando de estupefacción, pasmando de incredulidad al personal, cuando supimos que el ferial se quedaba cercenado, partido por la mitad. Fundamentalmente los caseteros (en Úbeda, por más inri, fundamentalmente los son los de buen número de cofradías que no les veo muy lejanos de las ideas que representa nuestro máximo edil) quedaron fulminados ante la imprevisión o falta de tacto exhibidas. Se van a perjudicar, no hay duda.
Otra buena es la que se formó cuando, vía carta conminatoria, el IES Francisco de los Cobos se enteró de su expulsión de las instalaciones de anterior centro de primaria abandonado para ese servicio y reutilizado por este otro. Vía conminatoria y a días que empezase el curso... ¿Es que no hubieron meses anteriores para plantear la demanda, si tal razón hubiera de ello? - Nada, nada, que os vais de ahí y punto que para eso soy quien manda en Úbeda. Y si se duda de esa autoridad pues se manda a los empleados que cambien las cerraduras y ahí no entran ustedes, los profesores y alumnos del instituto, ¡faltaría más!
Estas ni son formas ni es estilo que se debiera practicar, al menos con el tema de la ubicación de unos chicos y chicas que van a iniciar su curso y no tendrán otro sitio. ¿Volveremos a ver a ese alumnado haciendo gimnasia en la misma Plaza Primero de Mayo, como antaño? Es un despropósito y no se entiende que sea más importante eso llamado Universidad Popular, que se puede ubicar (o se deberían haber preparado ya) en otras edificaciones municipales, que las hay, que facilitar la enseñanza de los niños en edad obligatoria de recibirla.
Miren, no quisiera ser mal pensado, pero creí que detrás del actual alcalde habría un verdadero equipo de consejeros/as y asesores (que debieran ser sus mismos concejales) que sirviesen para matizar y atemperar (o potenciar venido el caso) las ideas que al primer edil se le pasasen por la cabeza, fundamentalmente por quitarle calenturas, mas entiendo que en este caso como en otros los que acceden a las concejalías lo hacen con la condición del seguro ? sí buana ? que han de responder a toda propuesta del mismo. Meras comparsas aptas sólo para su exhibición en las frecuentísimas ocasiones de desfiles callejeros.
A quienes corresponda, y sabiendo que lo pueden hacer, les suplicaría que traten de pasarle un manual de prácticas de buen gobierno al señor alcalde, que como queda mucho tiempo por delante podrá estudiarse, asimilarlo y ponerlo felizmente en práctica.
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