Acento ubetense en el gigante Google

Acento ubetense en el gigante Google
  • Esta historia arranca como aquellos chistes que empezaban diciendo «se abre el telón y se ve...», pero en versión actualizada. Se abre el Facebook y se ve una foto que captura la página principal de Google en la que una de las letras 'o' del logotipo, la de color anaranjado, ha sido sustituida por un ochío con morcilla. ¿Qué ocurre?. Pues que hay un ubetense trabajando en la todopoderosa empresa propietaria del buscador de cabecera de miles de millones de internautas. Su nombre: Luis Carlos Cobo Rus, un joven con una enorme proyección dentro del complicado mundo de los ordenadores y las nuevas tecnologías.

Lógicamente, ese logo de Google llevado al terreno de lo típicamente ubetense era un montaje, una broma de un amigo de Luis Carlos, que quiso contar al mundo a través de la conocida red social que había una persona nacida por estos cerros dentro del gigante de las búsquedas en internet. Aunque hubo quien creyó que realmente, en algún momento, la página principal de Google se había visto invadida por un ochío con morcilla mediante uno de los conocidos como Doodle, o logotipos especiales con los que de vez en cuando la multinacional hace un guiño a algo o a alguien.

Una oportunidad

Lo que no era una broma es que Luis Carlos tuvo la oportunidad de trabajar durante unos meses para Google, en su central de Mountain View (California). Y en breve repetirá la experiencia pues el resultado fue muy satisfactorio, tanto para él como para sus superiores o supervisores. Concretamente, funcionó en el departamento que se encarga de desarrollar herramientas para el funcionamiento de los anuncios que aparecen en pantalla cuando se hace una búsqueda, de donde la empresa obtiene la mayor parte de sus beneficios.

Sin entrar en términos complicados, su misión era intentar mejorar el sistema por el que aparecen automáticamente los mensajes publicitarios, siempre buscando que reciban el mayor número posible de clicks de ratón de los internautas. Según contó a IDEAL Úbeda, las 14 semanas que estuvo allí fueron impresionantes. Aprendió mucho, ayudó en todo lo que pudo y conoció a gente de lo más interesante. Incluso tuvo la oportunidad de asistir a alguno de los encuentros que mantienen semanalmente los fundadores con el personal para exponer los nuevos proyectos y escuchar sus consideraciones. «Es el lugar donde más cosas he visto que no había contemplado en ningún otro sitio», afirma, a la vez que destaca «el buen rollo, la motivación del personal, la capacidad autocrítica y la genial cultura de empresa» que reina en cada rincón de las instalaciones de Google.

Experiencia inolvidable

Unas instalaciones a las que vas a trabajar pero en las que encuentras cantidad de zonas de ocio y esparcimiento, gimnasios, continuos talleres y conferencias de todo tipo, fiestas temáticas cada dos por tres... Entre las curiosidades que presenció, cuenta que no existe un horario fijo de trabajo y todo se basa en cumplir objetivos, puedes apuntarte a cualquier proyecto (por descabellado que sea) para trabajar en su desarrollo, la gente viste como quiere, estés donde estés siempre hay cerca un espacio para comer y beber, en cuanto llegas te dan un ordenador portátil para tu uso personal, y por todos lados hay bicicletas que puedes coger libremente para moverte por el campus. Así, no es de extrañar que esté deseando volver, algo que ocurrirá entre el 15 de mayo y el 15 de agosto próximos.

Tan positiva fue su experiencia que recibió de Google uno de los suculentos reconocimientos que otorga a quienes han trabajado allí en verano. Lo logró gracias a un informe a su favor de su supervisor y de su profesor en la Universidad, y a un ensayo que presentó en el que debía explicar cómo había conseguido ayudar a minorías a acercarse a las tecnologías de la información. Al respecto, narró una experiencia de voluntariado que hizo en Perú y en Benin, así como su trabajo hace algún tiempo en el proyecto OLPC (One Laptop Per Child o, en español, un ordenador para cada niño).

Un 'joven del mundo' muy preparado y con un brillante currículum

Aunque ubetense por los cuatro costados, Luis Carlos Cobo es un 'joven del mundo'. Pertenece a esa nueva generación para la que no hay fronteras y que da significado práctico al término globalización. Y lo suyo es la informática, entendida en los niveles más complicados. Actualmente se encuentra en el Georgia Institute of Tecnology (Georgia Tech, en Atlanta) haciendo un doctorado sobre investigación en temas relacionados con inteligencia artificial y aprendizaje automático. Este es su tercer año y está a sueldo de su profesor después de estar los dos primeros con una beca de La Caixa que le entregó el mismísimo Rey don Juan Carlos.

Llegó a este punto tras estudiar Ingeniería de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid, aunque el último curso lo realizó en Chicago, para pasar después a San Francisco donde trabajó en temas relacionados con wireless y software libre, lo cual le llevó a implicarse en el conocido proyecto humanitario OLPC de la fundación del científico de la computación Nicholas Negroponte cuyo objetivo era producir computadoras portátiles de bajo coste, concretamente con un precio de 100 dólares, para disminuir la brecha digital y desarrollar el uso de la informática e internet en los países menos desarrollados.

Aunque no todo fue estudiar y trabajar, pues también se permitió el lujo de dedicar un año a viajar por todo el mundo. Mucho de lo que había hecho en el ámbito laboral y de investigación en inteligencia artificial tenía que ver con motores de búsqueda, lo cual propició que contactaran con él desde Google y le ficharan después de pasar varias entrevistas.