Marcelo y Juani, de cafetería Picasso: extremeños que en Úbeda se sienten como en casa
Todo empieza en Malpartida de la Serena, un pequeño pueblo de la conocida comarca de La Serena, en la provincia de Badajoz, situado a pocos kilómetros de Don Benito. Marcelo y Juani abandonan su tierra para buscarse la vida dentro del mundo de la hostelería.
Antonio Ángel Ruiz Resa
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:46
Su primer destino, y residencia durante varios años se sitúa en la costa catalana, pero el tiempo va pasando y la añoranza de su querida ... Extremadura se hace cada vez más patente. Quieren volver, pero el trabajo manda y las oportunidades de su pueblo son escasas, por lo que optan por intentar buscar un destino lo más cerca posible de la cuna de sus orígenes. Ese nuevo destino fue Úbeda. Y su decisión estuvo animada por el hecho de que Juani tuviera un hermano en la ciudad de los cerros.
Por unos motivos o por otros, la cuestión fue que eligieron nuestra ciudad, y desde que se produjo su llegada ya han pasado más de 18 años. Su trabajo, al igual que en los tiempos de Cataluña, ha estado y está muy ligado al mundo de la hostelería, siendo los primeros años más por cuenta ajena, hasta que un día decidieron montar su propio negocio, en concreto una cafetería, la Picasso como se conoce popularmente entre clientes y amigos, y que está situada en la calle del mismo nombre. Para mayo de este año 2012 celebrará su octavo cumpleaños.
Se han hecho querer
En ciertos momentos, es imposible no acordarse de los suyos, de su gente, de sus paisanos. Aunque no están tan lejos de ellos como cuando vivían en Cataluña, se les hace difícil viajar, debido principalmente a su trabajo. De todas formas, para ellos, Úbeda es su hogar, pues además de contar con parte de la familia de ella tienen numerosas amistades y el afecto y apoyo de sus clientes y vecinos. Y es que, se han hecho querer, y por ello se sienten mitad ubetenses, mitad extremeños.
De Úbeda les encanta su monumentalidad, sus bellos exponentes arquitectónicos, sus tradiciones y cultura, su gastronomía (aunque los andrajos no les atraen mucho) y el trato de la gente, de sus clientes y amigos. Por ello, estar en Úbeda, para los dos supone estar en casa.
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