Un premio Goya se queda a vivir en la ciudad de los cerros

En la ciudad de Úbeda se ha quedado a vivir uno de los premios Goya entregados recientemente en la vigésimo sexta edición de la gala organizada por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. El trofeo, ese característico busto de Francisco de Goya, ha terminado en tierras jienenses por una serie de coincidencias. Les cuento.

Alberto Román Vílchez

Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:58

El premio en cuestión correspondió a la mejor dirección de fotografía y fue otorgado a Juan Antonio Ruiz Anchía, profesional del séptimo arte que partió ... a Hollywood en los inicios de su carrera (allá por los años 70), labrándose allí un gran prestigio.

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Este segundo Goya de su trayectoria lo logró por la película 'Blackthorn. Sin destino' de Mateo Gil, que obtuvo otros tres trofeos y once nominaciones en total. Pero como no pudo asistir a la gala a recogerlo por encontrarse trabajando al otro lado del charco, envió a su hija. Y es aquí donde llega la conexión ubetense.

Ella es Jara Ruiz-Anchía, y aunque nació en California lleva tres años viviendo en Úbeda, donde actualmente trabaja como profesora de inglés en el centro Golden Poppy de la calle Aguilar Catena. Ella es una de las dos socias que montaron el pasado año esta academia basada en el aprendizaje mediante la conversación. Y claro, han sido muchos los alumnos que le han pedido poder ver el Goya de cerca, e incluso fotografiarse con él. Curiosamente, en casi todos los casos han coincidido en señalar que el busto no pesa tanto como parece.

Experiencia

Jara contó a IDEAL que la experiencia de verse en la gala recogiendo el premio fue inolvidable. Para la ocasión, previamente había buscado y comprado en Úbeda un vestido largo, tal y como marcaba el protocolo. Recuerda haber visto por allí decenas de caras conocidas de la gran pantalla, como Pedro Almodóvar o Antonio Banderas. Acudió con su pareja y con el productor de la película, Andrés Santana. Éste último se encargó de presentarle a mucha gente. Y ella supo guardar la compostura y estar a la altura de las circunstancias, sin olvidar que iba representando a su padre.

Como un sueño

Entonces llegó el momento de entregar los premios a la mejor dirección de fotografía. Y tras escuchar a los nominados, oyó el familiar nombre de Juan Antonio Ruiz Anchía. Según dijo, a partir de ahí todo transcurrió como un sueño y se recuerda en una nube. No supo quién le dio el trofeo ni cómo transcurrieron esos minutos hasta que no vio posteriormente las imágenes. «Estaba muerta de vergüenza, iba en plan automático», comentó. Cosas de los nervios.

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No obstante, una vez en el atril, cumplió su cometido y agradeció el premio en nombre de su padre, leyendo una lista de personas que éste le había transmitido previamente. Y después llegó la fiesta oficial en la que volvió a saludar a mucha gente, aunque reconoció que se acostó pronto porque al día siguiente tenía que trabajar en su centro de inglés de Úbeda.

Y así, este premio Goya llegó a la ciudad de los cerros, donde Jara cree que se quedará, luciendo en un lugar visible del salón de su casa, si es que su padre no se lo reclama. Total, él ya tiene uno. 

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