El plan de austeridad presentado por el Ayuntamiento ha sido rechazado
El Gobierno central ha echado para atrás el plan de austeridad elevado por el Ayuntamiento de Úbeda para garantizar el pago a proveedores. Al parecer, pese al «buen trabajo» de los técnicos no era «todo lo contundente que debiera», según explicó el alcalde, José Robles, y «hubo que presentarlo más dulcificado de lo que queríamos» debido a que la oposición no puso fácil su aprobación, añadió poniendo a IPdeU como excepción.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:43
No es un hecho aislado, pues le ha ocurrido a otras administraciones. Y tampoco significa que no se podrán pagar los más de 13,5 ... millones de euros de facturas pendientes, pues de una forma o de otra se abonarán. Pero supone un nuevo panorama para la gestión económica del Consistorio de cara a los próximos años. ¿Esto es bueno o es malo?. Pues depende de cómo se quiera interpretar y de quién opine al respecto. Por ejemplo, el alcalde anunció ayer este hecho y quiso verle un posible lado positivo, quitándole hierro al asunto.
Sin entrar en explicaciones complejas, cabe recordar que de haberse dado el visto bueno a este plan se habrían abonado los más de 13,5 millones a los proveedores, teniéndolos que devolver el Ayuntamiento durante los próximos 10 años a modo de préstamo, con una serie de intereses, empezándose a pagar a partir del tercer año.
Consecuencias
Pero al no haber sido admitido por el Ministerio, el importe de las facturas pendientes se abonará de igual forma a las empresas aunque, automáticamente, se irá descontando al Consistorio una parte de lo que le corresponde de los tributos del Estado. Es decir, que del dinero que se recibe del Gobierno central (entre 500.000 y 600.000 euros al mes), en las arcas municipales dejará de entrar durante los próximos 10 años un buen pellizco, retenido a cuenta de la deuda con proveedores y los intereses que se generan.
La principal diferencia es que de esta segunda forma, que es la que le ha tocado a Úbeda, se empieza a pagar desde ya, desde este año, aunque la cantidad es menor. Y ahora el 'quid' de la cuestión está en saber qué cantidad mensual de los tributos del Estado será retenida.
Negociando un porcentaje
Según el alcalde, se está en contacto con el Ministerio para negociar el porcentaje. Y dijo esperar que no sea muy elevado, para no condicionar en demasía las cuentas municipales de la próxima década. A falta de desarrollar la negociación y concretar cifras, lo fijó entre un 25 y un 50 por ciento, entendiendo que un 25 estaría genial e incluso sería más beneficioso que si se hubiera aceptado el plan de austeridad (el cual significaba devolver 2,5 millones al año), y que un 50 supondría aplicar fuertes recortes a los gastos municipales.
Robles declaró que espera saber pronto cuál será este porcentaje, el cual, de entrada, condicionará los presupuestos municipales hasta 2022, «aunque lo bueno es que serán mucho más realistas». Y destacó que gracias a que se presentó este plan de austeridad (sólo con el apoyo de IPdeU) ahora se pueden negociar las cifras ya que, de lo contrario, habrían venido impuestas y «estaríamos en desventaja».
Recortes
No obstante, anunció que vienen años complicados: «hay que eliminar gastos superfluos de raíz y entender que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades». Con ello aseguró que las arcas municipales arrastran una deuda de 4 años en los que hubo «mucho gasto» pero «no hubo reducción del déficit».
Una vez que se sepa el porcentaje de retención de los tributos del Estado, el primer edil anunció que reunirá a la junta de portavoces para ver los recortes a aplicar. Finalmente, José Robles tranquilizó a los proveedores asegurando que se va a pagar, «por un lado o por otro», a través de una fórmula o de otra, porque la deuda está reconocida y en manos del Estado.
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