Las cofradías cierran filas en torno al cobro de la entrada en Santa María
Se veía venir y era lo lógico. El entorno cofrade de Úbeda ha cerrado filas en torno a la nueva gestión turística de la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares y a todo lo que ello conlleva, incluido el cobro de una entrada para visitarla. Y no se ha tratado solamente de una muestra de apoyo de las hermandades que tienen allí a sus titulares, como ya hiciera hace unos días el Santo Entierro a través de un comunicado, sino de un respaldo unánime llegado desde la totalidad, desde la Unión de Cofradías.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:33
Su junta rectora de hermanos mayores, reunida en la noche del lunes, decidió expresar públicamente su «total e incondicional apoyo» a la gestión del arcipreste, ... consiliario de la Unión y rector de Santa María, Juan Ignacio Damas López, ante la situación creada en torno al nuevo sistema de organización del templo.
Las necesidades económicas lo justifican
Según el máximo órgano cofrade, una vez producida la reapertura tras su largo período de rehabilitación, la emblemática iglesia «ha vuelto a convertirse en el epicentro de la vida espiritual y cofrade de Úbeda». Por ello, considera que las necesidades económicas de mantenimiento son muy importantes y «justifican sobradamente que se haya encomendado la gestión turística a una empresa de reconocida solvencia nacional e internacional».
La Unión también señala que parte de los ingresos obtenidos con dicha explotación turística irán destinados a cubrir obras en otras iglesias de la ciudad y necesidades de índole social. «Y entendemos que resulta absolutamente garantizado el desarrollo de la oración, el culto y de cuantas actividades culturales-religiosas y cofrades se puedan celebrar en el interior del mismo», añade el comunicado.
En definitiva, desde la Unión de Cofradías se considera está gestión turística como «una apuesta acertada que busca conjugar el atractivo histórico-artístico de la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares con el mantenimiento y el culto en la misma, dentro de un enclave monumental declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco».
Preguntas sin respuestas absolutas
Las muestras de apoyo a la gestión turística expresadas, por ejemplo, por la Unión de Cofradías, el Santo Entierro y la asociación de comerciantes Alciser, tienen su contrapunto a pie de calle con una campaña de recogida de firmas contra la medida que está siendo ampliamente secundada. ¿Representan los colectivos a favor a todos sus hermanos y socios?: no, pues muchos cofrades y empresarios están estampando sus rúbricas contra el cobro de la entrada o, simplemente, no comparten esta decisión del Obispado. ¿Todos los que firman lo hacen con total conocimiento de causa?: tampoco, porque en muchos casos ignoran que la entrada a la capilla de la Virgen de Guadalupe es gratuita y que si se anuncia oportunamente que se va a rezar (y así se hace) no hay que pasar por taquilla.
¿Hasta ahora se ha dejado entrar libremente a todos los que han dicho en la puerta que iban a orar o a visitar las imágenes por las que profesan devoción?: la respuesta también es no, y así lo han expresado muchos feligreses, quienes critican que esto se deje a decisión de quien controla el acceso. ¿Todos los que están en contra del cobro suelen ir a la iglesia?: finalmente no, pero muchos prefieren la gratuidad por si les apetece ir, para rezar o para disfrutar de un edificio monumental que consideran un poco parte de todos por su calado entre los ubetenses y su costosa restauración mediante fondos públicos. No hay respuestas absolutas. La polémica sigue servida.
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