Bares del centro histórico apoyan que se impida la venta de bebidas en el festival de cuentos
Empresarios de establecimientos hosteleros del casco histórico han mostrado su apoyo a la decisión del Ayuntamiento de Úbeda de no permitir la instalación de un bar portátil para la venta de comida y bebida durante la celebración del festival 'en Úbeda se cuenta...'.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 12:50
A través de un escrito que firma Ramón Expósito, quien tiene su negocio en la plaza del Ayuntamiento y habla en nombre del resto, dicen ... entender que «esta instalación móvil supone una competencia desleal a nuestros negocios, los cuales desempeñamos durante todo el año nuestro trabajo en esta zona que necesita de forma continua actividades que propicien la llegada de visitantes y turistas».
Así, aplauden la realización del festival porque supone la llegada de cientos de personas a disfrutar de su programación, visitantes que permiten dinamizar la hostelería del casco histórico. Pero «que estos actos cuenten con una barra de bebidas y comidas supone un perjuicio a nuestra actividad, convirtiendo a nuestros negocios en aseos públicos», consideran a la contra.
Según recuerdan, los servicios que dan a sus clientes no los presta la asociación que desarrolla esta actividad, «aunque sí se lleva el beneficio de la venta de bebida y comida». Y más aún cuando esta barra móvil se ubica en los espacios donde se celebran los cuentacuentos, a escasos metros de los negocios.
Daño irreparable
De esta forma, expresan su apoyo a todas las medidas que se adopten desde el Ayuntamiento para fomentar la actividad comercial y empresarial en la zona y a que se trabaje en erradicar la venta ambulante que les produce «un daño irreparable».
Añaden ser conscientes de que, dentro de la programación de actos y festejos que de forma continua se celebran en la ciudad y que tienen como escenario el casco histórico, se instalan puestos de comida o bebida como, por ejemplo, en las Cruces de Mayo, el Carnaval o las Hogueras de San Antón, pero también dicen entender que se trata de actividades arraigadas social y culturalmente en la ciudad con las que tienen que convivir y que pagan sus correspondientes tasas e impuestos.
Y en el caso de esta barra móvil creen que «no cumple con la función de la actividad en la que se enmarca y que supone un importante perjuicio para nuestros negocios teniendo en cuenta el alto número de personas que atrae».
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