El Ayuntamiento da marcha atrás y permite usar el palacio Anguís Medinilla para los cuentos
El equipo de gobierno ha debido asumir que el festival 'en Úbeda se cuenta...' consiste, sobre todo, en contar, y en las últimas horas le ha comunicado a la Asociación Malión que cuente con el Palacio Anguís Medinilla.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:27
El Ayuntamiento dio así marcha atrás en su postura inicial de no ceder este espacio y de ofrecer como alternativa los jardines del patio trasero ... del Hospital de Santiago, algo que al colectivo organizador del festival de cuentos no le cuadraba por cuestiones de operatividad y de intimidad, pues las sesiones de los narradores necesitan el silencio de un sitio alejado y no el barullo de un lugar de paso de personas y coches.
La propia concejal de Cultura, Josefa Olmedilla, llamó a un integrante de Malión para comunicarle que este año pueden disponer del Palacio Anguís Medinilla de cara a la actividad 'Cuentos en el palacio' programada para la noche del viernes 22 de junio. Aunque dejó caer que para próximas ediciones habrá que estudiar otras posibilidades.
Competencia desleal con neveras caseras
Resuelto esto, queda un segundo punto de fricción por la venta de agua, refrescos, cerveza y ochíos que se hace en la actividad 'Cuentos de plaza en plaza' a través de un carrito con neveras caseras que gestionan voluntarios del Grupo Scout Xavier, quienes colaboran para obtener unos fondos destinados al festival. El Ayuntamiento no permite la actividad y mantiene su postura al asegurar que no paga tasas y perjudica a los negocios que sí lo hacen. Y algunos empresarios del casco histórico apoyan la decisión del Consistorio al entender que se trata de una «competencia desleal».
Sobre esto, en Malión se han quedado casi sin palabras (algo raro en un colectivo que apuesta por la narración) y no entienden cómo se puede llevar al extremo un asunto anecdótico, máxime cuando el festival consigue ambientar durante varias jornadas la zona monumental atrayendo a ubetenses y visitantes, con lo que ello conlleva para los negocios existentes y para la promoción de los atractivos la ciudad. «¿200 ochíos y 200 cervezas son competencia desleal?», se preguntan en su perfil de Facebook. Y recuerdan que «el casco histórico se llena de gentes de bien con ganas de escuchar cuentos. Cientos y cientos de personas que descubren calles, callejones, bares y chiringuitos. Algunas veces también se pasean por el casco histórico y vuelven a visitar esas calles, esas plazas, esos bares...».
A pesar de todo, aunque la cosa empezó algo mal, se va vislumbrando un final feliz para los cuentos de este año y ya pinta dejar a hablar de polémicas y empezar a centrar la atención en la programación del festival, que viene cargado de actividades. Habrá que aplicarse el cuento.
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