El solsticio de verano vuelve a inundar de luz la Sinagoga del Agua

La llegada del solsticio de verano vuelve a dejar su impronta mágica en la Sinagoga del Agua de Úbeda. Es algo que sólo ocurre en este momento del año, en la jornada de entrada del verano, aunque también se puede disfrutar un par de días antes y después.

Alberto Román Vílchez

Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:49

En su cota más profunda, en un espacio abovedado a muchos metros bajo el nivel de la calle, donde está la sala de baño o ... mikvéh para las purificaciones de la tradición judía, a eso de las nueve y media de la mañana los rayos del sol penetran por un ventanuco superior, formando un haz de luz que casi se puede palpar y que, poco a poco, llega a tocar el agua del pequeño estanque. Es algo especial.

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Con tal motivo Artificis, la empresa que lleva la gestión turística del lugar, ha organizado unas visitas especiales que comenzaron ayer y se alargarán hasta el domingo. Incluyen además diferentes explicaciones sobre la Sinagoga del Agua, la tradición judía y el simbolismo del solsticio de verano, y un desayuno a base de dulces de la gastronomía sefardí. Se ha despertado una gran expectación, pues las plazas son muy limitadas para no romper la intimidad del momento. De cara al sábado y al domingo la actividad ya está completa.

No es casualidad

Las personas que no dudan de la autenticidad de la Sinagoga tienen claro que este acontecimiento que se repite una vez al año no es fruto de la casualidad. Según defienden, la entrada de los rayos de luz en el solsticio de verano tuvo que ser algo premeditado al habilitar esta sala excavada hace siglos. Mucho tiempo después, el fenómeno se repite gracias a la recuperación del lugar.

La Sinagoga del Agua fue descubierta hace unos años por el empresario Fernando Crespo durante una intervención realizada en cinco inmuebles situados en el corazón del centro histórico ubetense. Pretendía transformarlos en apartamentos, locales comerciales y aparcamientos. Pero aparecieron diversos elementos que le llevaron a modificar el proyecto inicial y primar la recuperación del lugar.

Durante las obras, iniciadas en 2007, hubo varios detalles que llamaron la atención. Por un lado los restos de lo que debió ser una ventana con su reja en el suelo de la planta baja. Y por otro lado un muro perimetral exterior más bajo de lo normal. Afortunadamente ambos elementos se respetaron. Y paralelamente, oculto en lo que se pensó que era una antigua bodega, apareció entre escombros el baño de purificación o mikvéh, un hueco escalonado excavado en la roca, dónde el nacimiento del agua cristalina y su movimiento es natural, aunque siempre está al mismo nivel.

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El descubrimiento

Así, sólo bastó que llegara el 21 de junio de aquel año para que todo adquiriera mayor sentido. Los rayos del sol llegaron al interior gracias a que el muro del patio no era muy alto, y lentamente entraron en la planta inferior por la ventana del suelo, primero un pequeño hilito y luego varios hasta generar un haz de luz que acabó reflejándose en el agua e inundando el oscuro lugar de una luminosidad cálida y una especie de niebla. Desde entonces, todos los años, cuando llega la fecha, se revive ese momento que, supuestamente, había permanecido sepultado bajo escombros durante siglos.

Para ver un vídeo sobre este acontecimiento tan especial, pinchar AQUÍ.

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