Amplio despliegue policial, aún sin resultados, ante una nueva ocupación ilegal de viviendas protegidas
La historia se repite, a modo de aniversario. Al igual que ocurrió hace exactamente un año con las viviendas de protección oficial (VPO) de la calle Ariza, varias personas pertenecientes a un conocido clan familiar afincado desde hace tiempo en Úbeda han ocupado de forma ilegal y a las bravas los pisos protegidos que la Junta de Andalucía tiene en la calle Particiones, en el barrio de San Millán.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 12:43
Esta mañana, a eso de las ocho y media, con un gran despliegue policial integrado por numerosos efectivos de Policía Local y Policía Nacional y ... hasta 6 coches patrulla, se ha procedido al corte del suministro de agua del inmueble, y en breve se hará lo mismo con el suministro eléctrico. Toda vez que no se puede realizar un desalojo sin una orden judicial derivada de una denuncia de los propietarios del edificio, el objetivo de estas medidas es forzar a los 'okupas' a abandonar el lugar al carecer de los suministros básicos. Aunque, de momento, no se han visto resultados. Es más, ante la presencia policial, la de hoy y la de hace unos días, estos 'inquilinos ilegales' se han mostrado indiferentes, llegando alguno a increpar a los agentes, según han narrado testigos presenciales. Y otro incluso a amenazado a viva voz con que ahora destrozarán los pisos.
Vacíos desde hace un año
Estos apartamentos se terminaron y equiparon también hace un año, en julio de 2011, después de unas obras que se alargaron durante otro año. Y desde entonces hasta ahora se han encontrado vacíos pese a que en unos días se cumplirá igualmente un año desde que fueron sorteados entre 39 aspirantes. ¿El motivo?. Pues que los adjudicatarios provisionales no han conseguido de los bancos los préstamos que les permitan cerrar el trato.
De esta forma, en días pasados unos individuos forzaron la cerradura y los barrotes de la puerta de acceso al portal y al patio central, y lo mismo hicieron con las puertas de las viviendas por el clásico método de la patada, subiendo las persianas y habitándolas desde ese mismo momento con sus familias, incluyendo algunos menores. Les faltó gritar esa frase tan típicamente sanmillanera de «¡ya es nuestra!». Según contaron algunos vecinos a IDEAL, desde entonces entran y salen, meten y sacan enseres (más lo primero que lo segundo) y «hacen vida normal», al parecer, apoyados por otras personas del mismo clan que viven en otras casas del barrio.
Primeros problemas
Aseguraron igualmente que no han tardado en darse los primeros problemas de convivencia con estas personas «que no respetan nada ni a nadie». Y dijeron temer que los 5 pisos acaben finalmente destrozados y saqueados como ocurrió en la mencionada calle Ariza.
En concreto, se trata de 5 apartamentos protegidos en régimen de venta destinados a familias jóvenes, menores de 35 años de edad. Tienen entre 1 y 3 dormitorios, con una superficie que oscila entre los 45 y los 70 metros cuadrados y un trastero vinculado a cada inmueble. Con respecto al precio, va desde los 54.600 hasta los 82.000 euros. La Consejería de Obras Públicas y Vivienda, que invirtió en las obras 564.000 euros, los sorteó entre 39 aspirantes que lo solicitaron. Desde ese momento, los 5 adjudicatarios provisionales han venido realizando los trámites necesarios para lograr la financiación, negociando con las entidades bancarias los préstamos hipotecarios que les permitieran ser propietarios definitivos. Pero en todo este tiempo no lo han conseguido, ni ellos ni los que quedaron en lista de espera y a los que se fue llamando conforme renunciaban los anteriores.
De nuevo, los bancos
El hecho es que los bancos vienen poniendo demasiadas trabas a este tipo de operaciones. Entre otros muchos ejemplos, lo demuestra el precedente de las 22 VPO de la calle Ariza, terminadas y sorteadas hace dos años y medio, y que siguen vacías porque no se ha logrado que los adjudicatarios provisionales dispongan del dinero. También en este caso, al ir renunciando a los pisos se ha ido tirando de lista de espera, habiéndose tramitado ya más de un centenar de expedientes sin que haya resultados. Y las administraciones continúan sin dar una solución, adaptada a las nuevas realidades, que evite que miles de pisos estén vacíos pese a la enorme demanda existente y en un contexto, además, de continuos desahucios y de decenas de familias que se quedan en la calle. Cada vez tiene menos sentido.
Este bloqueo en los bancos y las administraciones provocó que, mientras tanto, las viviendas de la calle Ariza sufrieran continuos destrozos y saqueos, en el interior y en los espacios comunes, desapareciendo incluso los sanitarios, calentadores de agua, enchufes e interruptores de algunas de ellas. Así hasta que fueron ocupadas y posteriormente desalojadas, lo que obligó a contratar vigilancia privada para evitar que la situación se repitiera. Y allí siguen, vacías, sin vida, deteriorándose, al igual que ocurrirá en la calle Particiones, por culpa de un Sistema que, como en muchos otros ámbitos, demuestra que detrás de las cifras, las cámaras y las buenas intenciones expresadas en los actos oficiales, no funciona.
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