Noche de lujo en Torreperogil con Un Mar de Canciones
Noche de lujo la que regaló el viernes el festival Un Mar de Canciones a cientos de personas aterrizadas en Torreperogil procedentes de diversos puntos de la provincia. No era para menos pues al escenario del auditorio Torres Oscuras subieron dos de los grandes en eso de poner música y letra a la banda sonora de las vidas ajenas: Kiko Veneno y Javier Ruibal.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:54
Cada uno a su modo logró que en los vaivenes del 'airecito' fresco que por allí corría planearan canciones que forman parte de la historia ... personal de mucha gente. Y a ellas se añadieron composiciones más actuales que el tiempo irá colocando en rincones de la memoria, ancladas a vivencias de todo tipo. Canciones que en muchos casos y para muchos de los presentes quedarán asociadas a esta velada en tierras torreñas, cuyo recuerdo volverá a aflorar con sólo escuchar unos acordes.
Deslumbrante Kiko
Kiko Veneno, arropado por su Banda del Retumbe, arrasó sin aspavientos con solo asomar al escenario. Estuvo deslumbrante, y no solo por ir de blanco de la cabeza a los pies. Supo darle a cada uno lo suyo, paseándose por toda su trayectoria musical aunque prestando una especial atención a su último trabajo 'Dice la gente' y al memorable 'Échate un cantecito', del que anda celebrando el veinte aniversario de su publicación.
Gustó a todos. Desde los que corearon cada uno de los temas de principio a fin, hasta los que desde el minuto cero (incluso cuando cantaban las finalistas del Certamen de Canción de Autor, que actuaron a modo de 'teloneras') ya estaban pidiendo 'En un mercedes blanco' y tuvieron que volverse a casa en un Renault Clío o similar, pues no sonó; pasando por quienes se descargaron el disco 'Veneno' porque habían leído en la Súper Pop que, según Rockdelux, es un trabajo mítico llamado décadas después a convertirse en disco de culto.
El concierto terminó con 'Joselito' y 'Volando voy', en los que invitó a acompañarle a su predecesor en las tablas, Javier Ruibal. Durante su turno, éste también dejó una buena muestra de su catálogo de canciones, demostrando que a letras inspiradas y a voz no hay quien le gane. Quizá echó de menos algo más de silencio, y lo hizo saber recordando que aquello era un concierto y no un acto social. A pesar de ello, lo bordó.
Ruibal y Tito Alcedo
En su caso no tuvo una banda a su alrededor. Pero es que no fue necesario pues, a su lado, el guitarrista Tito Alcedo llenó cada milésima de segundo de acordes, rasgueos y punteos. Es una gozada ver de nuevo a estos dos juntos, formando un tándem perfecto, con una complicidad digna de destacar. Y al final, Ruibal contó con el acompañamiento a las palmas y a los coros de las tres finalistas del Certamen de Canción de Autor, este año con nombre de mujer, que compitieron esa noche por el primer premio.
Certamen de Canción de Autor
María Peláez Sánchez 'Alsondelpez' de Jaén se hizo con el galardón gracias a una gran frescura sobre el escenario. Aunque no fue una decisión fácil ya que Belén Gordillo 'Bel' de Úbeda y Adriana Moragues Campos de Sevilla dejaron claro que vienen empujando.
Músicos en la calle
También el viernes, en el Paseo del Prado, en la Plaza de la Villa y en las escaleras de la iglesia de Santa María, se desarrolló la actividad Músicos en la Calle con los recitales de Patricia Lázaro, Alberto Alcalá y Cristina Márquez. Y el jueves, en la Casa de la Música, se contó con las actuaciones del dúo malagueño Sortilegio, formado por Laura Trinidad y Diego Salas (ganadores del Certamen de Canción de Autor del pasado año), y del joven cantautor Guiu Cortés, conocido como 'El niño de la hipoteca'.
Humor
Respecto a ayer sábado, en la calle España, la cita fue con la propuesta Un Mar de Risas y con los monologuistas Kako y Miguel Iríbar, habituales de Paramount Comedy, cuyo humor es de primera división. Y también hubo un hueco para la ilusión durante la actuación de El Gran Tardini.
Además, en el apartado de muestras, en la sala de exposiciones de la calle Lope de Vega, estuvo abierta al público una exposición denominada 'XV años de Canción de Autor'. Se trató de un recorrido fotográfico por este certamen jiennense que está en la retina de muchas generaciones y por el que han pasado artistas andaluces que han sabido mostrar el talento y la pasión por la canción de autor. De todos ellos, el fotógrafo Sitho Ortega ha sido capaz de sacar su lado más íntimo.
Este es igualmente un festival altruista y solidario ya que destina todos sus fondos a la Escuela de Música Un Mar de Canciones que tiene en Nicaragua y que desde 2009 ocupa el sentimiento y los esfuerzos de este evento por conseguir a través de la música un mañana mejor para numerosos niños y niñas nicaragüenses. En este sentido se ha puesto en marcha la campaña 'Apadrina un Instrumento', que pretende que se colabore en la compra de los instrumentos que hacen falta para la formación de estos menores.
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