OPINIÓN: Es hora de intervenir en San Lorenzo, y con urgencia
Una plataforma ciudadana ha dado la voz de alerta sobre el estado de conservación, o de pura ruina, de la iglesia de San Lorenzo en nuestra ciudad.
Arsenio Moreno Mendoza
Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:04
Iniciativas como ésta vemos con relativa frecuencia si leemos la prensa en otros puntos de nuestra geografía. Por fortuna nuestro patrimonio histórico-artístico es grande ... y su conservación requiere todo tipo de actuaciones y concurso. Y, por fortuna, es la sociedad civil la que nos da la voz de alarma sobre la integridad del mismo a través de la denuncia y la movilización.
Pero en el caso de la antigua iglesia parroquial de San Lorenzo de Úbeda el asunto es particularmente llamativo, pues este verano se cumple el setenta y seis aniversario de su cierre. San Lorenzo, al igual que Santo Domingo, sufrió el zarpazo insensato, furioso e incívico, de nuestra guerra civil. Y desde entonces sus puertas cerradas guardan el misterio de su deterioro ante la indiferencia de muchos.
No son éstas las únicas parroquias, me refiero a sus edificios, que Úbeda ha visto desaparecer a lo largo de los últimos ciento cincuenta años de su historia. Antes, en el periodo desamortizador ?creo que fue la Desamortización de 1868- sucumbieron otras como Santo Tomás, San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Eran once en total. De milagro quedaron en pie San Millán y San Pedro.
Pero se dan las circunstancias de que estamos en el siglo XXI. Y que nuestra ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ha hecho de su riquísimo legado patrimonial principal seña de identidad y uno de los escasos motores de su actividad económica. Y, sobre todo, que este patrimonio, si no se acrecienta ?que sería lo recomendable-, mucho menos puede mermar, pues cada uno de sus componentes (por humilde que éste nos parezca) forma parte indisociable de su hermosa integridad.
Pero, llegado a este punto de mi reflexión, he de hacer aquí una salvedad: cuando algo, por pequeño que nos parezca, de este acervo único e irrepetible permanezca en peligro de desaparición, la responsabilidad es de la sociedad en su conjunto. Pero no toda la responsabilidad está repartida por igual. Es decir, unos somos más responsables que otros.
Y aquí entran los compromisos de nuestras administraciones local, autonómica, central. Y, por encima de todos y de todo, de la iglesia católica, titular de estos inmuebles que, por mandato legal, está llamada a velar y conservar los mismos.
En los últimos años se han llevado a cabo intervenciones en templos como San Isidoro, San Nicolás y la Trinidad mediante convenio suscrito por el Obispado de Jaén y la Junta de Andalucía, siguiendo una práctica tan razonable como eficaz. Y mucho se ha hablado ?y con razón- por la tardanza en la restauración integral de Santa María de los Reales Alcázares. ¡Veinticinco años! Toda una generación de ubetenses para la que este templo ha sido un arcano. Pero también hay que añadir que el importante costo de sus obras ha sido sufragado íntegramente por la administración autonómica; algo que resulta prácticamente inédito en las últimas décadas. Recordemos que otras grandes intervenciones en inmuebles eclesiásticos, es el caso de la Colegiata de San Salvador de Sevilla ?como ejemplo paradigmático-, fue financiada por la Consejería de Cultura, Ayuntamiento de Sevilla, Ministerio de Cultura, Diputación Provincial, empresas y particulares y... Archidiócesis de Sevilla.
Seis años permaneció el templo cerrado y la cuantía invertida fue muy similar a la requerida en la antigua colegiata ubetense. Y yo me pregunto: ¿de haberse cofinanciado las obras de Santa María, cuánto tiempo se hubiera tardado en su culminación? El tiempo de duración de este tipo de trabajos no lo marca la dificultad ?que también- de los mismos, sino la disponibilidad presupuestaria.
Pero volviendo al tema de Santo Domingo y San Lorenzo sí que debemos recordar que del primero fue desalojada la Escuela Taller por el Obispado cuando, entre sus proyectos, se encontraba la restauración de su imponente artesonado por parte del taller de carpintería. San Lorenzo, por su parte, fue solicitado hace años a la autoridad eclesiástica por una cofradía de la ciudad, la cual se comprometía a su restauración a cambio de una cesión temporal razonable. Pero no pudo ser pues el acuerdo era inadmisible para esta hermandad.
Pero ahora ha llegado el momento de intervenir. Y con urgencia. Por ello se hace a todas luces necesario la redacción de un proyecto de emergencia, cuya ejecución debería ser financiada por convenio por la administración autonómica, Obispado y cuantas otras instituciones quieran ?o puedan- sumarse a esta iniciativa. Pero después hay que encontrar un uso aceptable para este inmueble. Su conservación, integridad y dignidad, así lo requieren.
Arsenio Moreno Mendoza es historiador del arte, profesor de universidad y exalcalde de Úbeda.
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