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¡Dios mío, por qué me has abandonado...! Exclamó la Iglesia de San Lorenzo de Úbeda.

No conseguiré entender por qué un número considerable de iglesias y ermitas de nuestros pueblos y ciudades han sido abandonadas de la mano de unos (la iglesia ) y de otros (las instituciones). Alguien me puede decir que es un problema estrictamente eclesial, y puede tener razón, pero ante la desidia y su ineficacia, está el Estado, que con sus instituciones competentes debe salvaguardar estos monumentos sencillos, muchos, y de valor, otros. Son en su mayoría pequeñas iglesias de fábrica sencilla, espadaña y ábside de sillar labrado y el resto de mampostería.

Juan Ángel López Barrionuevo

Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:20

Algunas con elementos decorativos en su puertas de acceso, vanos y ábside, quizás reaprovechados de otras más antiguas. Su valor sentimental, puede en algunos casos ... primar al arquitectónico. Nos encontramos estos casos, principalmente, en pueblos abandonados, en los escasamente poblados, o en ciudades con un rico patrimonio arquitectónico . Para conservar estos edificios solamente habría que haber mantenido y mantener en buenas condiciones su tejados, en la mayoría de los casos. Con seguir que estas singulares edificaciones sigan en pie, es enriquecer el patrimonio de nuestros pueblos y país. Visitar estas Iglesias, aún con sus paredes desnudas pero erguidas, reconfortaría al viajero y al lugareño.

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