Exposición de Francisco Martín Gálvez y reconocimiento en su Nerva natal
El pintor onubense de nacimiento y ubetense de adopción, Francisco Martín Gálvez, viajó recientemente a su tierra natal, Nerva (en Huelva), para inaugurar 'Antolojía'. Se trata de una muestra evocadora que recorre sus más de cuarenta años dedicados al mundo del arte y cuyo título es un guiño al poeta moguereño Juan Ramón Jiménez, quien solía emplear la 'j' en lugar de la 'g'.
Gloria Líndez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:58
La exposición se compone de una treintena de obras que recorren todo tipo de técnicas y estilos pictóricos. La gran fuerza que se percibe de ... todas y cada una de sus pinturas proviene directamente del uso magistral que Martín Gálvez realiza del pincel entre metáforas y símbolos. Los nervenses podrán disfrutar de sus creaciones hasta el 9 de septiembre en el Museo Vázquez Díaz, todas ellas acompañadas por los versos de la periodista Carmen Alcázar.
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Además de inaugurar dicha muestra, como consagrado pintor que es, Martín Gálvez fue condecorado con el galardón Torre de Nerva, premio otorgado por el Ayuntamiento de la localidad minera para reconocer la labor de diferentes artistas, asociaciones e instituciones locales y vecinas que desarrollan distintas profesiones que de una u otra forma contribuyen al engrandecimiento de Nerva.
Toda una vida dedicada al arte
Siguiendo los pasos de su padre, Félix Martín Acemel, afamado pintor y rotulista, con tan solo 5 años, Martín Gálvez ya manejaba con maestría todo tipo de pinceles, óleos y paletas. A los 7 años se atreve a realizar su primera muestra en su propia casa, denominándola 'Mi pequeña exposición'. Siendo un adolescente de 13 años expone en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia de Riotinto, dando lugar a 'Mi visión del mundo', un ambicioso proyecto dispuesto en una trilogía mural que representaba «la visión del mundo que nos habían vendido: toda la culpa es del hombre y todo lo bueno es de Dios».
Martín Gálvez, de carácter rebelde e inconformista, entra a formar parte de la llamada 'Revolución del Silencio', o del club de pintura 'A pique' que él mismo crea en los años 70. En 1974 llega por primera vez a Úbeda y dos años después sus obras comienzan a tener una proyección internacional, extendiéndose algunas de ellas por ciudades como Roma, Berlín, París o Nueva York, entre otras.
En 1977 se instala en Úbeda, continuando con diversos proyectos y exposiciones, además de cosechar diferentes premios. Así hasta 2006, año en el que se despide con 'Exposición mágica para soñar', una retrospectiva de sus más de 40 años en el mundo del arte que incluye sus obras más representativas.
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