Por fin llegó el veranillo de San Miguel

El veranillo de San Miguel hizo por fin acto de presencia y se asentó en el recinto ferial. «Ojalá haya llegado para quedarse», decían ayer caseteros y feriantes tras dos días un tanto flojos debido a las malas condiciones meteorológicas. Así, el domingo salvó en parte un fin de semana poco bullanguero pues aunque viernes y sábado copas se sirvieron muchísimas y hasta altas horas de la madrugada (los jóvenes son más dados a divertirse contra viento y marea), no ocurrió lo mismo con las comidas, los platos del día y las especialidades de cada caseta.

Alberto Román Vílchez

Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:09

Ayer, a la contra, hubo ambientazo desde el mediodía. Bajo un cielo azul y un sol agradable, cientos de ubetenses se fueron a comer al ... ferial, y con ellos muchos foráneos desplazados hasta Úbeda para no perderse la corrida de la tarde, cuyo aliciente residía en la llegada, por primera vez, de toros 'victorinos' al coso de San Nicasio.

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Así, cuando llegó la hora de la corrida, muchos se marcharon. Pero llegaron refuerzos para los que se quedaron, ya que en la pasarela que lleva al recinto ferial se vio una continua riada de gente. Con ello, tras un ritmo de trabajo frenético en las cocinas, detrás de las barras y en los reservados para la venta de tickets, tocó cambiar las sevillanas por música pachanguera y llegó el momento de ir abriendo bolsas de hielo, de llenar cubiteras y se servir copas para una masa sedienta de fiesta.

Y cuando el sol se puso, volvieron a encenderse planchas y freidoras para abastecer al personal aunque, lógicamente, al tratarse de un domingo, la cosa se fue tranquilizando conforme fueron pasando las horas.

Atracciones

Ayer también fue un día bueno para las atracciones y los niños pudieron montar en los 'cacharros' que más les llamaban la atención, siempre ante la atenta y paciente mirada de unos padres que están deseando que llegue el Día del Niño (2 de octubre), con los carruseles a 1,5 euros, pues las carteras se van resintiendo con cada meneo.

Pasado el fin de semana, para lo que queda de fiestas patronales (de lunes a jueves) no se esperan grandes multitudes, pero tanto caseteros como feriantes creen que, como se suele decir, no les faltará el «chorrillo» de gente para mantener viva la feria.

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