La feria de los mayores en un lunes de resaca
Lunes de resaca. Tras el intenso fin de semana, el recinto ferial experimentó ayer un tremendo bajonazo. Sobre todo a mediodía, al tratarse de un día lectivo y laborable. A eso de las dos de la tarde las zonas de aparcamiento sólo estaban salpicadas por unos pocos coches, las atracciones reposaban apagadas y silenciosas (salvo los incombustibles coches de choque), las calles se mostraban vacías y las casetas las ocupaban unos cuantos grupos de personas que pudieron elegir en qué mesa comer sin problemas.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:24
Aunque en mitad de esta tranquilidad reinante hubo ayer una excepción, concretamente en la Caseta Municipal. Y es que allí se celebró la tradicional comida ... dedicada a los mayores, que estuvo llena hasta la bandera. Más de 700 personas ocuparon todos y cada uno de los asientos dispuestos en torno a las largas mesas que cruzaban de un lado a otro la caseta.
Algo más de medio centenar de los comensales procedieron de las distintas pedanías dependientes de Úbeda, a quienes se les facilitó el transporte fletándose un autobús. Y es que, el Ayuntamiento entiende que los habitantes de los anejos también deben disfrutar de las fiestas.
Como es habitual, un par de horas antes de abrirse las puertas ya había personas esperando para entrar, aguantando estoicamente haciendo cola bajo un sol abrasador. Una vez dentro, disfrutaron de un completo menú al que les invitó el Consistorio.
Menú
De su elaboración se encargó el Restaurante El Marqués de Úbeda, al frente del cual se encuentra el cocinero Juan Navarro. Hubo entremeses variados con embutido y algo de marisco, salmorejo, carne en salsa y postre, todo ello regado con bebidas. Respecto a la amenización, hubo una orquesta que interpretó un variado repertorio de canciones de siempre.
Este año hubo una novedad, y es que el Ayuntamiento homenajeó a aquellas parejas que celebran sus bodas de oro en este 2012. Fueron un total de cuatro, que recibieron un diploma y un ramo de flores para felicitarlas por sus cincuenta años de matrimonio.
La comida transcurrió con total normalidad. El ambiente fue distendido y de camaradería entre los mayores asistentes. Aunque la cosa realmente se animó en la sobremesa, el momento que la gran mayoría estaba esperando: el inicio del baile. Bastó que la música subiera en ritmo y en volumen para que los comensales empezaran a abandonar sus sillas para darle movimiento al cuerpo y facilitar la digestión.
El arte de bailar pasodobles
Fue entonces cuando comenzó la quinta edición del Concurso de Pasodoble Español para Personas Mayores organizado por el Patronato Municipal de Servicios Sociales. Algunos de los participantes rozaban la filigrana. Otros se defendían y demostraban que lo mejor es bailar bien agarrado. Y varios, simplemente, hacían lo que podían. Pero lo importante es que todos lo pasaron divinamente, independientemente de los premios entregados a las parejas que fueron quedando finalistas.
Aunque la feria no siempre parece ser para ellos por su lejanía, su bullicio y su ruido, un año más quedó demostrado que las fiestas no tienen edad y que los mayores son capaces de divertirse como el que más. Prueba de ello es que hubo quien decidió quedarse en el ferial hasta bien entrada la noche.
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