Los vendedores del mercadillo están dispuestos a no montar si les trasladan al ferial
Lejos de apaciguarse, el ambiente entre los vendedores del mercadillo de los viernes se ha caldeado mucho más en los últimos días. Desde hace unas semanas están en pie de guerra contra la gestión que hace el Ayuntamiento de Úbeda sobre esta actividad comercial, entendiendo que debido a la dejadez municipal el mercadillo ubetense es de los peores de la provincia en lo referente a control, lo cual significa que es uno de los mejores para la venta ilegal y la competencia desleal. Y ahora este malestar se ha multiplicado ante la intención del equipo de gobierno de quitar los puestos del entorno del Parque Norte y llevarlos al recinto ferial.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:44
De esta forma, junto a las pancartas que vienen colocando en las últimas semanas para protestar por la mala gestión, ya se están planteando otras ... medidas de rechazo hacia el cambio de ubicación. Para tratar el asunto, la Asociación de Vendedores Ambulantes Autónomos de Jaén convocó una reunión en días pasados en la que estuvieron representados 142 puestos (solo faltaron 2). Según manifestó el presidente del colectivo, Antonio Figueroa, el Ayuntamiento «lejos de atender nuestras quejas, nos quiere quitar de en medio».
Represalia
La concejal de Comercio, Virginia Ruiz, había dejado caer el tema del traslado en algunas reuniones mantenidas con los comerciantes, algo que ya fue planteado por corporaciones anteriores. Aunque, como ocurrió en las otras ocasiones, esperaban que el asunto no siguiera adelante al no ser una buena opción para Úbeda. Pero debido a las protestas que vienen protagonizando desde hace un tiempo, creen que el equipo de gobierno quiere retomar la propuesta del cambio de ubicación del mercadillo como represalia.
«No vamos a tolerar que nos manden a una reserva para que les sigamos pagando las tasas pero sin vender nada», declaró Figueroa, quien consideró que el recinto ferial es un pésimo lugar para el mercadillo, por lo inhóspito y lo alejado del casco urbano que está, lo cual significaría la ausencia de clientela. «Debemos estar dentro de la ciudad porque necesitamos tránsito peatonal para vender», añadió.
De esta forma, según se concretó en la reunión, si el Ayuntamiento se empeña finalmente en el traslado, todos los vendedores en bloque estarían en disposición de no instalar sus puestos. «Tenemos muy claro que allí no nos vamos», aseveró el presidente de los vendedores, quien dijo que con este Consistorio ya están teniendo «una paciencia extrema». Y es que, «desde que llevamos colocando las pancartas exigiendo más control y vigilancia, no nos mandan a la Policía Local, y ahora con el cambio de ubicación quieren exterminarnos».
Así, esperan mantener una reunión con el equipo de gobierno para poder acercar posturas y llegar a un acuerdo por el bien del mercadillo y, en definitiva, de la ciudad y de los ubetenses, algo en lo que dicen contar con el respaldo de partidos como PA y PSOE y de colectivos como Alciser.
El peor controlado
Paralelamente, la Asociación de Vendedores Ambulantes Autónomos de Jaén sigue reivindicando un mayor control y vigilancia de esta actividad comercial pues, según asegura, el principal problema del mercadillo ubetense es la presencia de ilegales, que no tienen los permisos correspondientes, ni un sitio asignado, ni pagan las preceptivas tasas, algo que si poseen y hacen la mayoría de los comerciantes que cada viernes ofrecen su género. Antonio Figueroa manifestó que el mercadillo ubetense es de los más problemáticos en este sentido pues junto a los cerca de 150 puestos regularizados se instalan entre 30 y 40 vendedores en situación irregular. Y no sólo suponen una competencia desleal para los que sí están legalmente y para los comerciantes de la ciudad, sino que además ocasionan otros problemas de convivencia en el mercadillo.
«Otros ayuntamientos funcionan estupendamente, pero en Úbeda no hay manera», declaró Figueroa, añadiendo que la solución es tan sencilla como mandar a la Policía Local a que compruebe quién hace las cosas bien y quién no, obligando a éstos últimos a desmontar. «Podemos ayudar en esto y en otras muchas cosas, pero no nos escuchan», apostilló. Y recordó que hay otros casos en los que se usan tarjetas de autorización ajenas, cuando son intransferibles.
«No queremos un trato de favor, sólo que se cumpla la normativa», reiteró Antonio Figueroa, subrayando que si no se hace un control habitual se produce un efecto llamada que va incrementando el número de ilegales. Finalmente, recordó que en el mercadillo ubetense hay algunos sitios vacíos, sin adjudicar, que podrían servir a muchas familias para ganarse la vida, «algo que el Ayuntamiento tampoco parece tener interés en resolver».
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