Formación para intervenir con celeridad ante paros cardíacos
El hospital San Juan de la Cruz ha realizado un taller sobre soporte vital básico (SVB) y manejo del desfibrilador externo semiautomático (DESA), según recomendaciones del European Resuscitation Council (ERC) de 2010. Esta formación ha estado destinada a profesionales sanitarios que realizan su actividad asistencial en unidades sin monitorización de pacientes, tales como consultas externas, rehabilitación y unidades de apoyo al diagnóstico.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:04
Se trata de un curso semipresencial con el que se ha pretendido, entre otras cuestiones, disminuir la mortalidad y las secuelas que ocasionan las paradas ... cardíacas, difundir las técnicas de soporte vital básico entres los posibles primeros intervinientes, facilitar su integración en la cadena de supervivencia y difundir las normas básicas y el algoritmo de actuación ante situaciones de parada cardiorrespiratoria en este centro ubetense.
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El profesorado del curso ha estado constituido por monitores en soporte vital básico pertenecientes a la unidad de urgencias y emergencias del hospital ubetense. La evaluación ha consistido en la realización de un examen tipo test para evaluar los conocimientos teóricos y en un simulacro por parte de los asistentes para evaluar la destreza en la realización de las técnicas explicadas.
Con ello se ha pretendido alcanzar retos como aumentar la efectividad, ya que a pesar del progreso logrado la tasa de supervivencia se mantiene excesivamente baja, sin que en el medio extrahospitalario supere generalmente el siete por ciento, así como redefinir todas las técnicas y pasos de la resucitación de acuerdo con la mejor evidencia científica disponible.
24.500 paros al año
Se estima que cada año se producen en España más de 24.500 paros cardíacos extrahospitalarios, lo que equivale a una media de una parada cada veinte minutos, algo que ocasiona cuatro veces más muertes que los accidentes de tráfico.
La experiencia acumulada en estas décadas en las unidades de cuidados intensivos demuestra la efectividad de la desfibrilación temprana en la recuperación del ritmo cardíaco eficaz. Esta efectividad asciende al noventa por ciento cuando es posible efectuarla en el primer minuto de evolución en el caso de la fibrilación ventricular. Por el contrario, disminuye muy rápidamente, concretamente, por cada minuto de retraso en desfibrilar, la supervivencia se reduce del siete al diez por ciento si no se efectúa resucitación cardiopulmonar (RCP) básica, de forma que después de diez minutos las posibilidades de sobrevivir son mínimas.
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La literatura sanitaria internacional considera que entre el 0,4 y el dos por ciento de los pacientes ingresados, y hasta el treinta por ciento de los fallecidos, precisan de las técnicas de RCP. La mitad de estos paros se producen fuera de las áreas de críticos, y en la actualidad, en el mejor de los casos, solo uno de cada seis pacientes tratados sobrevivirá y podrá ser dado de alta.
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