Los Reyes Magos hacen aflorar esa alegría que andaba un poco escondida
La visita de los Reyes Magos hizo aflorar en Úbeda esa alegría que quizá llevaba demasiado tiempo escondida. Gracias a las numerosas actividades programadas, toda la jornada de ayer fue una gran fiesta, sobre todo para los más pequeños. Aunque ¿quién no regresa a la niñez en un día como este?
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:43
Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron a las once de la mañana al Hospital de Santiago para recoger personalmente las misivas con los deseos de todos ... los pequeños y escuchar de viva voz sus peticiones. Estuvieron hasta las dos de la tarde, momento en el que abandonaron el centro cultural para descansar tras repartir cientos de besos y abrazos.
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En lugar de juguetes, un trabajo
Según declararon a IDEAL, la sinceridad y la espontaneidad de los niños les hicieron pasar momentos muy emotivos, ya que hubo muchos que no pidieron juguetes para ellos, sino para otros pequeños que lo están pasando mal. Incluso varios se mostraron dispuestos a renunciar a sus regalos, pues lo que deseaban era un trabajo para sus padres. Bocados de realidad que Sus Majestades se tragaron con un nudo en la garganta.
Paralelamente, existió un pasacalles de muñecos infantiles, animado por música, que recorrió las principales calles del centro de la localidad. Además, en la Ciudad de los Niños de la trasera del Hospital de Santiago, muñecos infantiles repartieron caramelos y globos. Y en el Teatro Ideal Cinema actuó el grupo de payasos Los Salpiñoni con el espectáculo 'Este año... carbón', muy acorde a esa jornada. También, hubo un pasacalles navideño de la Agrupación Musical Ubetense (AMU), que acompañó hasta el Hospital de Santiago al destacamento de Bomberos que hizo entrega a los Reyes Magos de los juguetes que se recogieron en la campaña solidaria del Parque de Bomberos durante los días de la Navidad para niños necesitados.
Las bandas, entregadas al ambiente
Por la tarde, las bandas de Pajes Reales de las cofradías del Borriquillo, la Columna y la Sentencia recorrieron las calles del centro de la ciudad con itinerarios diferenciados para confluir en el Hospital de Santiago. Sus alegres sones de tambores y trompetas y la forma en la que todos los integrantes se entregaron al ambiente fueron responsables del jolgorio que se vivió en las calles. Bravo por ellos. Con esa actitud recogieron a los Reyes Magos que, en coches antiguos y acompañados por las bandas, bajaron hasta el Ayuntamiento.
La Gran Cabalgata duró algo más de dos horas y en ella se lanzaron unos 3.000 kilos de caramelos. Cabe destacar que el Rey Melchor lanzó unos 1.000 kilos de caramelos aptos para celíacos, y lo hizo incluso sin olvidar a la gente que estaba en los balcones. Gaspar, por su parte, repartió a dos manos, a derecha e izquierda, destacando por su rapidez de tiro. Y Baltasar, aunque lanzó puñados más pausados, éstos fueron más abundantes.
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500 personas
La Cabalgata contó con una charanga, las tres bandas de tambores y trompetas citadas (una para cada Mago de Oriente), cinco pasacalles, varias plataformas móviles (carros musicales, hinchables y similares) y nueve carrozas. Entre Pajes Reales, muñecos infantiles y músicos participaron unas 500 personas, junto al destacamento de Protección Civil y Policía Local.
Al término del desfile, a los sones de los villancicos de las bandas de Pajes Reales, los Reyes Magos se despidieron de los niños desde los balcones de la fachada principal del Ayuntamiento, anunciando que era el momento de irse a la cama pues de forma inminente iban a comenzar el reparto de juguetes por los hogares ubetenses.
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