Un ubetense que comprendió que el movimiento se demuestra bailando

En un momento en que la cultura anda arrastrando los pies por culpa de la crisis y de la insensibilidad de quienes tienen la obligación de gestionarla, y cuando la danza es ahora más que nunca la hermana pequeña de las artes escénicas (sobre todo si hablamos de danza contemporánea), hay un ubetense que asoma la cabeza satisfecho de haber conseguido vivir de la que es su pasión. Trabajo no le falta como bailarín y coreógrafo (además de artista visual). Es más, tiene varios frentes abiertos a la vez. Y en todos ellos está viendo buenos resultados, como así lo atestiguan algunos reconocimientos y, sobre todo, el favor de público y crítica, que le califica de «destacado intérprete de la escena nacional y coreógrafo en alza».

Alberto Román Vílchez

Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:59

Manuel Rodriguez nació hace 32 años en Úbeda, donde comenzó sus estudios de danza hacia el año 1990. Desde muy niño se recuerda encandilado por ... lo escénico y lo plástico, aunque su primer contacto con la danza fue de lo más casual: junto a un grupo de amigos se apuntó a clases de sevillanas para prepararse de cara a la feria de San Miguel. Todos cumplieron su objetivo con más o menos salero y pudieron demostrarlo en las casetas. Con ello se dieron por satisfechos. Pero Manuel, con solo 10 años, descubrió algunas sensaciones que le hicieron seguir aprendiendo de la mano de Pilar Alises en la escuela del Hospital de Santiago, donde se vio motivado y entendió que se le daba bien. Cierto es que se sentía un poco el 'bicho raro', pues nadie de su entorno compartía su afición y, además, era el único chico entre un montón de chicas. Pero siempre tuvo el apoyo de su gente.

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Inicios

Tocaba todos los palos de corte folklórico, centrándose en el ballet clásico. Y paralelamente empezó a interesarse también por las artes plásticas y la cultura urbana del hip hop. Una mezcla explosiva que poco a poco iría definiendo lo que es hoy. Así, con 20 años se traslada a Madrid para continuar formándose en el Conservatorio Profesional de Danza a la vez que realiza estudios en el campo de las artes plásticas, sobre todo ilustración, que después quedaron en un segundo plano.

Unos 4 años más tarde, en 2004, comienza su carrera profesional en la compañía madrileña Provisional Danza (Premio Nacional de la Danza 2007) donde permanece 4 años realizando giras a nivel mundial. Fue un paso crucial para el ubetense pues empezó a recibir una remuneración y a asumir una disciplina de trabajo. En esos momentos se trataba de perfeccionar la técnica y aprender trabajando.

A partir de entonces colabora de manera 'freelance' con diferentes coreógrafos como Sharon Fridman, Asier Zabaleta, Marcos Morau (La Veronal) y Dani Pannullo. Y al mismo tiempo también trabaja en varios proyectos que le llevan a bailar en el Teatro Real (en las operas 'Macbeth' y 'Faustbal' coreografiadas por Carmen Werner y Chevo Dorca), en el Matadero de Madrid, en la Feria de Arte ARCO y en Encuentros en Magalia, entre otros espacios.

Coreógrafo

En 2010 crea su primer trabajo como coreógrafo, un solo titulado 'Limits' con el que participa en diferentes festivales nacionales y gracias al cual, en 2011, obtiene diversos premios en concursos de reconocido prestigio como el Internacional ACT Festival de Bilbao, el Certamen Coreográfico de Burgos/New York y Unidanza de Madrid. También es incluido en ese mismo año en una selección como mejor bailarín del año en la revista Dance Europe 2011.

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Además crea el dúo Escuálido Marsupial junto a Elías Aguirre con el que recibe el segundo premio del Certamen Coreográfico de Madrid y un premio para realizar una coreografía al conservatorio madrileño. Con estas dos piezas obtiene el respaldo a modo de residencias artísticas en Los Teatros del Canal (Madrid), en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD de Madrid), en la Nave del Duende (Cáceres) y en el Centro Coreográfico de La Gomera (Islas Canarias). Todo ello le ha llevado a pasearse por escenarios de Sudamérica, Miami, Copenhage, Croacia, Italia, Rusia, Israel, Francia, Inglaterra o Varsovia, entre otros muchos lugares.

Proyectos en marcha

Actualmente, como coreógrafo lleva adelante dos nuevos proyectos. Por un lado 'Loser Kings', una pieza con tres bailarines y codirigida junto a Guido Sarli que ha sido primer premio en el Certamen de Coreografía de Burgos/New York 2012 y primer premio en el Certamen Coreográfico de Madrid. Tiene cuatro galardones más: el de la crítica, el del jurado joven, el del Conservatorio Profesional de Danza de Madrid y una coproducción con el Auditorio de Tenerife. La pieza también se estrenó en El Mercat de les Flors de Barcelona y ha sido incluida en Aerowaves Dance Across Europe.

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Y el segundo proyecto de Manuel Rodríguez, esta vez en solitario, es 'Save-Screen', que cuenta con el apoyo de El Mercat de les Flors (Barcelona), que le ha reservado un hueco en el Programa Europeo Artístico Modull-Dance y también en las residencias artísticas de El Graner (Barcelona). Paralelamente forma parte de la nueva creación del coreógrafo francés James Thierree (nieto de Charles Chaplin) & la Compagnie du Hanneton en una superproducción titulada 'Tabac Rouge' con la que ha estado a caballo entre Francia, Suiza y Bélgica antes de su estreno, y con la que estará ocupado todo el año 2013 realizando diversas giras a nivel mundial.

Lo de llevar varios proyectos a la vez no es nuevo para Manuel. Eso le da la oportunidad de cambiar de registros y de aires cada poco tiempo, atendiendo los bolos que van saliendo, sobre todo en festivales. Asegura que con la danza «no se vive, se sobrevive», pues esto de ser 'freelance' va por etapas. «Tienes que estar muy activo y pendiente de las cosas que vayan saliendo, las cuales te permitan no dormirte y seguir como coreógrafo, y además haciendo muchas audiciones y conociendo a mucha gente para mostrar tu trabajo, y buscando entidades, teatros y festivales que te faciliten residencias, subvenciones o ayudas para una gira», afirma.

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Satisfecho

Pero dice sentirse muy contento con lo que hace pues le aporta muchas «sensaciones y armonía». Da igual que sea en una compañía con un trabajo más continuado y encorsetado, o por libre a un ritmo más irregular pero dedicando mucho tiempo al entrenamiento y a la investigación. «En las artes escénicas no hay límites, y menos ahora que todo se está fusionando mucho; la danza se abre a todo tipo de influencias y eso me encanta», comenta. Al respecto, confiesa sentirse muy cómodo en los momentos coreográficos que dan pie a la improvisación: «realmente es donde uno se siente más real; la creación sucede en el momento pues hay un diálogo directo entre el cuerpo y el pensamiento, un intento armónico entre ambos; cuando se vive esto se experimentan sensaciones que creo necesarias para conocerse a uno mismo».

Sí echa de menos que exista mayor información sobre danza para el gran público pues, aunque existe un público especializado, está muy localizado, y cree que sería bueno abrir el abanico a mucha más gente. «Todo es muy subjetivo; hay danza más narrativa y fácil de entender, pero la danza contemporánea está mezclada con muchas cosas y ahí entra el saber hacer del coreógrafo, quien debe estructurar para que el público reciba un orden de sensaciones. La danza, como la pintura, es concepto, composición, etcétera».

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Respecto al futuro, tiene muchas inquietudes con seguir desarrollando su faceta como coreógrafo pero, eso sí, «sin tener que estar cohibido a la hora de expresar, con la libertad de hacer lo que me dé la gana, contando con gente competente».

Con Miguel Bosé

Manuel Rodríguez reconoce que le interesan todas las artes y le gusta colaborar con otras personas por lo que implica de aprendizaje y crecimiento personal. Así, no le supone problema alguno asumir proyectos multidisciplinares que tengan que ver con el mundo de la imagen o lo musical. Esto le llevó a protagonizar un videoclip junto a Miguel Bosé, concretamente el de la canción 'Sea lo que sea será' incluida en el álbum 'Group Therapy' del grupo Above & Beyond. En el vídeo, dirigido por Diego Postigo y rodado en Madrid, el ubetense, con el torso descubierto, aporta sus movimientos y baila alrededor de un Bosé casi impasible que deja toda la expresividad a Rodríguez.

Manuel cuenta a IDEAL que lo suyo fue ir improvisando en base a las indicaciones del director y que le resultó muy divertido, aunque fueron muchas horas de grabación para un resultado de pocos minutos. Lo que más le gustó: la profesionalidad con la que el cantante afronta el trabajo. «Necesitaba cero segundos de concentración para empezar y en todo momento sabía cómo estar y cómo hacerlo», asegura. «Hubo buena sincronía».

Esta colaboración surgió gracias a algunos amigos comunes entre el bailarín y el cantante, como es el caso del conocido diseñador David Delfín, quien realizó para Manuel Rodríguez el vestuario que luce en 'Limits' y también le invitó a participar en alguno de sus desfiles.

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Bailando en la gran pantalla

El ubetense también participó en otro videoclip de Shiva Sound, el proyecto sonoro que desde hace más de una década se trae entre manos Stefanie Ringes, la que fuera vocalista de la banda Lions in Love que logró hacerse escuchar con gran repercusión a principios de la década de los noventa. Y de la misma forma se ha asomado a la gran pantalla como parte del cuerpo de baile de la película musical 'Los dos lados de la cama' (secuela de 'El otro lado de la cama').

Por otro lado, Manuel Rodriguez no deja de lado su actividad en las artes plásticas, implicándose también en proyectos de decoración en diferentes espacios como el Hotel Dormir de Cine o boutiques del centro de la capital de España. Realiza además exhibiciones de pintura mural en espacios artísticos de Madrid y desarrolla su faceta de ilustrador y diseñador gráfico colaborando con varias compañías de danza y empresas publicitarias como Coca Cola o Jart Skateboard.

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Más información: blog de Manuel Rodríguez y canal de vídeo.

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