Guadalupe Plata vuelve a la carga con un sonido más primitivo

Los ubetenses Guadalupe Plata iniciaron 2013 con un lustroso larga duración, el segundo disco de su carrera (también tienen un EP de debut), que vino a dar una vuelta de tuerca más al ya inconfundible estilo de la banda, empeñada en remover los cimientos del blues y el rock a base de mascar sus raíces para devolverlas después al mundo como quien escupe tabaco tras liberar su sabor, aroma y nicotina.

Alberto Román Vílchez

Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:06

No lleva ni tres meses en la calle y el álbum ya es tratado como un clásico entre sus variopintos seguidores, cada vez más numerosos ... y entregados a las propuestas del grupo. Y de la misma forma, las nuevas canciones no paran de recibir todo tipo de elogios de la crítica especializada, ávida de productos que rompan una monotonía asentada durante años en el panorama musical patrio, necesitado de nuevas propuestas, aunque mucho mejor si huelen a añejo.

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Es el caso del sonido de Guadalupe Plata que, lejos de evolucionar, involuciona para escarbar aún más en los orígenes de sus evidentes influencias. Paradójicamente, son pasos hacia atrás que a ellos les sirven para avanzar. Así, han logrado un sonido más 'guarro' (si se me permite la expresión), más primitivo y robusto, más básico, pero que a la vez, y esta es otra paradoja, encierra una complejidad técnica, de ejecución, que queda patente en todos y cada uno de sus conciertos. Sin desmerecer el disco, este grupo es para verlo o escucharlo en directo. Aunque tampoco sería justo decir que el trabajo de estudio es un pretexto para salir de gira. Más bien es el resultado de lo aprendido, vivido y sentido previamente en decenas de escenarios que conformaron un circuito de cientos y cientos de kilómetros.

Tres días de trabajo en Texas

El álbum fue grabado en los Figment Studios de Austin (Texas), aprovechando que la banda cruzó el charco para participar en un importante festival. Quedó registrado después de tres días de trabajo bajo la supervisión de Ryan Anderson, y se cocinó en directo, con los tres músicos tocando a la vez. Después se mezcló en los Hollers Studios de Málaga. Y como atractivo añadido, cuenta con la colaboración del prestigioso músico americano Walter Daniels, quien se ha paseado con su armónica por los estilos más variados. Impresionante tándem el de los Guadalupe y Daniels.

Por lo demás, el disco cuenta con producción y masterización de Mike Mariconda, otro peso pesado de la música de raza. Fue una ventaja contar con este técnico en las mezclas pues, en calidad de buen amigo de los ubetenses y al ser de su «misma calaña» (como dicen ellos), los tiene bien calados y sabe dar en la tecla. De esta forma, los músicos trabajaron mucho más tranquilos, centrados en lo suyo, sin preocuparse. «Conoce lo que nos gusta, porque es lo mismo que le gusta a él, y sin decirle nada es capaz de hacer lo que queremos», cuentan.

Todos los temas suenan a verdad, sin pretensiones de romper las reglas ni de reinventar lo clásico para después apropiarse de algo que no es suyo, ni de nadie, pues es de todos. Aunque, una paradoja más, hoy por hoy son inconfundibles. No es posible compararlos con otra banda actual, ni etiquetarlos, ni encajonarlos. Tal y como asegura el crítico musical Emilio R. Cascajosa en su texto de presentación del disco, «estos tíos son únicos, sobre el escenario, en el estudio o de copas un martes de madrugá en cualquier bar del extrarradio». Quien los conoce lo sabe de sobra, y quien no, por lo menos, lo intuye.

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Con todo ello, la propuesta de Perico de Dios (voz y guitarra), Carlos Jimena (batería) y Paco Luis Martos (bajo y barreño) es sólida y genuina, y circula a toda velocidad por esas carreteras secundarias a través de las cuales se mueve ahora la verdadera música, la que evita los caros peajes de la industria en los que se paga con personalidad.

Un año intenso

El año 2013 empezó intenso para los ubetenses y así seguirá. Con su nuevo disco bajo el brazo vuelven a recorrer pequeños y grandes escenarios con su blues entendido como música tradicional, que se nutre de los pioneros de los años veinte y treinta, y que destaca por el primitivismo en músicas y letras. Perico, Carlos y Paco Luis tienen claro que son músicos de oficio y que, como tales, su misión es seguir tocando, lo cual el resto les agradecemos.

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Entre conciertos, entrevistas y grabaciones para radio y televisión, hablamos con Carlos Jimena, quien se muestra satisfecho por lo bien que está funcionando el disco, también gracias a la distribución que está haciendo el sello Everlastin Records! Reconoce que es un trabajo para la gente que ya les conoce, pues tampoco ha estado nunca entre sus pretensiones convertirse en un fenómeno de masas, aunque por otro lado les puede servir, y les servirá, para abrir algunas puertas y oídos más.

Un oficio para ganarse el pan

Tras la grabación, para el grupo lo importante fue empezar a actuar, «currar y no quedarse en casa esperando a ver si el disco se vende o no». Al respecto siempre han tenido claro que lo de ser músicos es un oficio, un trabajo como cualquier otro, y así lo practican ellos. «Hay que salir a la calle a ganarse el pan», afirma Carlos, asegurando que actualmente pueden estar contentos por vivir de la música. «Durante un tiempo estuvimos malviviendo un poco, pero ahora nos va bien», comenta, alabando la labor de Toni Anguiano, su mánager, «quien se lo curra buscándonos conciertos para que tengamos un sueldo digno, como el de un 'mileurista' o un poco menos, pero es lo que hay».

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De los tres integrantes de Guadalupe Plata, sólo uno tiene otra ocupación entre concierto y concierto. Se trata de Paco Luis, que dirige una empresa que realiza artesonados mudéjares. Los otros dos, Carlos y Perico, viven del grupo, aunque de vez en cuando picotean por otros sitios, el primero con la fotografía, el segundo con otras historia musicales y ambos, de vez en cuando, con el sector hostelero.

Conciertos y festivales

De momento tienen a la vista «un montón de conciertos», y en sus calendarios ya han marcado en rojo casi todos los fines de semana de los próximos meses con citas por toda la geografía nacional. Ya han completado agenda hasta junio y están empezando a cerrar para el verano. También tienen a la vista algunos festivales. Por ejemplo, les han confirmado que estarán en cartel del Primavera Sound de Barcelona y del Festival Internacional de Benicasim. «Los festivales son una buena salida hoy por hoy y dan cierto caché, aunque creo que es donde menos pegamos, pues somos más un grupo de garito, no de estar tan lejos del público», asegura Carlos, aunque asume que estos grandes eventos hasta ahora les han funcionado bien y que «son un escaparate muy bueno».

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También tienen previsto cruzar de nuevo el charco, por un lado para hacer una pequeña gira de ocho días por México, y por otro lado para participar en un prestigioso festival en Oklahoma. Se trata del Deep Blues Festival, «y ha sido toda una suerte que nos hayan llamado» ya que es «sin duda el evento que los tres habríamos elegido si nos hubieran preguntado a qué festival del mundo nos gustaría ir».

Pese a que ahora cada uno vive en un lugar diferente, lo vivido en tantos escenarios y a través de tantas carreteras ha hecho que formen una pequeña familia, que normalmente se reúne cada fin de semana para tocar. Disfrutan estando juntos, aunque a veces los kilómetros cansan y «cuando acabamos un domingo hay veces que quedamos en no llamarnos durante toda la semana». Lo que ha unido la furgoneta que no lo separe el hombre.

Carlos vive en Tres Cantos (Madrid), Pedro en Granada y Paco Luis en Úbeda. En esta ciudad que les vio nacer concretan semanas intensivas de ensayo para preparar conciertos y nuevos temas. Y así se apañan. «Aunque lo nuevo que preparamos normalmente lo tenemos que tocar en el siguiente concierto para que no se nos olvide», explica Carlos, quien aclara que «no tenemos mucho misterio, y todo es así de fácil».

Algunas curiosidades

-En el nuevo disco, la introducción instrumental titulada 'Lamentos' suena a los toques de trompetas del Viernes Santo ubetense en versión guitarra de Perico con el 'slide', y hasta con campanillas incluidas. Y la última canción 'Santo Entierro' rememora los bombos típicos de las cofradías de Úbeda, y más concretamente de la hermandad del mismo nombre.

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-En la portada también hacen un guiño a Jaén, con los olivos, un cortijo y la Virgen de Guadalupe, patrona de Úbeda, de la que igualmente procede el nombre de la banda, también por la aureola plateada que se le coloca a la venerada imagen.

-Muchas veces, al volver de los conciertos, en lugar de escuchar música en la furgoneta sintonizan el programa Milenio 3 de Íker Jiménez e incluso ponen la emisora Radio María.

-Uno de sus temas, '500 mujeres', incluido en su primer disco, forma parte de la banda sonora de la serie 'How to make it in America' de la cadena estadounidense HBO y del documental norteamericano 'The One World Tour'.

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-El sitio más raro en el que han actuado ha sido un importante club de alterne de la provincia de León, que les llama de vez en cuando para que interpreten su música mientras bellas señoritas se van quitando la ropa, bailan en torno a una barra de acero o extraen un largo collar de perlas de cierta parte.

-El próximo videoclip de la banda contará con la aparición estelar de un 'ubetense de Úbeda'. La cosa promete.

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