«Lo importante ahora es rehabilitar San Lorenzo, que no se nos caiga»
Mañana martes, a las doce y media y en la sacristía del Hospital de Santiago, se firmará oficialmente el convenio entre el Obispado y la Fundación 'Huerta de San Antonio' a través del cual existirá una cesión de la iglesia de San Lorenzo para que pueda ser rehabilitada y utilizada como centro de marcado carácter cultural y social. Sin duda, se trata de un paso muy importante para el maltrecho templo, que amenaza ruina y que había hecho surgir numerosas voces pidiendo su conservación antes de que fuera demasiado tarde.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:38
El presidente de la Fundación 'Huerta de San Antonio' es Nicolás Berlanga Martínez, un ubetense, funcionario de relaciones exteriores de la Unión Europea, muy comprometido ... con fomentar valores de tolerancia, convivencia, solidaridad, respeto e integración. Su experiencia por muchas partes del mundo le ha hecho adquirir una visión global de todo lo que le rodea. Y tiene claro que es bueno devolver a la sociedad parte de lo que uno ha recibido, y no sólo en el ámbito de lo material.
En sus fines, la fundación tiene mucho de eso. Se constituyó oficialmente hace algo más de un mes, en la última visita de Berlanga a Úbeda. Junto a sus hermanos, que le acompañan en este proyecto como patronos, eligió como denominación el nombre con el que se conocía a la huerta de su abuelo. Actualmente se encuentra en Camerún desempeñando funciones de diplomático. Y en unas horas volverá a tierras jiennenses para reunirse nuevamente con el obispo y estampar su firma en el convenio.
-¿Cuál es el origen de la Fundación 'Huerta de San Antonio'?
-Los tres hermanos llevamos desarrollando pequeños proyectos desde hace bastante tiempo. Mi vida profesional en los últimos 20 años la he concentrado en países en desarrollo, y aunque trabajes con instituciones, como es mi caso con la Unión Europea, siempre haces contactos y conoces gente a título personal, y te encuentras en el camino con situaciones ante las cuales te sientes obligado a reaccionar. También, desde mis puestos, siempre he procurado crear puentes entre los países en los que trabajo y Úbeda. Recordarás la visita del grupo de mujeres del Pacífico que hacían música sobre el agua; o la de los esos reputados pintores del Pacífico, una pareja, que también eran coleccionistas de arte y que estuvieron tres días por allí; o, recientemente, un proyecto cultural de recuperación del patrimonio artístico de Camerún cuyo interés era saber cómo se había preparado el dossier de Úbeda y Baeza para ser declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y a través del cual varias personas también estuvieron en la ciudad dos o tres días formándose y trabajando con las instituciones públicas y la gente que estuvo implicada en esto.
-¿Ese intercambio es la base de todo este proyecto?
-La fundación no hace más que consolidar legalmente unos esfuerzos que ya habíamos empezado antes. Nos parecía que era la mejor forma de ir acumulando una experiencia y de darle un salto de calidad a lo que veníamos haciendo. Teníamos también muchas ganas de darle una segunda vida al nombre de la Huerta de San Antonio, un espacio que guarda la memoria de nuestra familia situado en la salida hacia la carretera de Jódar y sobre el que ahora se levanta una cooperativa agrícola. Todo eso nos decidió hace más de un año a empezar los trámites para legalizar la fundación, algo que necesita su tiempo pues hay que definir y presentar estatutos, opciones de nombre, etcétera... Lo concretamos el 3 de abril pasado, cuando lo formalizamos legalmente en acta pública.
-¿Cuales son los objetivos de la fundación?
-Continuar esos esfuerzos anteriores, ampliándolos en la medida de lo posible. Trabajar en Úbeda pero desde un punto de vista abierto a otras culturas y a otras civilizaciones. Y también dar a conocer en Úbeda unos mensajes que sirvan para la integración de la gente que, cada vez más, nos viene del extranjero y vive entre nosotros. Como recordarás, tuve la oportunidad de dar el pregón de la Feria de San Miguel y ya entonces insistí en esa visión abierta y de acogida de las personas nuevas, algo que debe provenir de la sociedad civil y también de las instituciones. Incluso entonces me atreví a proponer que se creara una especie de día del inmigrante para darle voz a estas personas que recorren nuestras calles de manera silenciosa. De todos estos atisbos de ideas que te comento salen los fines y objetivos de la fundación.
-¿Y cómo surgió la posibilidad de utilizar San Lorenzo como epicentro de todo esto?
-Nos vino de manera inesperada, producto de la casualidad. En una conversación privada con José María Martos, que tiene una buena interlocución con el Obispado y que ya ha hecho de intermediario en varios proyectos, nos mencionó la situación de San Lorenzo. Y cuando yo le conté los objetivos de la fundación, el me animó a que hiciera una proposición. Y de ahí salió la propuesta que la Fundación 'Huerta de San Antonio' presentó al Obispado. La mandamos a mediados de marzo. Básicamente contemplaba que estábamos dispuestos a contribuir a la rehabilitación de urgencia del edificio si ésta se realizaba de forma conjunta, y a partir de ahí, utilizarla como sede de la fundación y para desarrollar progresivamente nuestro proyecto.
-¿En qué términos se plantea esa intervención conjunta con el Obispado?
-Hemos puesto ciertos límites a esta colaboración. Nosotros expusimos que estamos dispuestos a contribuir con hasta 120.000 euros siempre y cuando el Obispado iguale esa cantidad. Es decir, que si los informes técnicos nos indican que para hacer esa rehabilitación de urgencia hay que invertir, por ejemplo, 200.000 euros, la fundación está dispuesta a poner 100.000 euros al mismo tiempo que el Obispado sea capaz de poner otros 100.000. Así hasta el límite de 120.000 euros. Esta es una fundación completamente privada que, por ahora, se nutre de nuestros propios recursos y que tiene también unas limitaciones que hay que presentar claramente.
-¿No hay aportaciones externas?
-Actualmente todo son fondos puestos por los patronos, por nosotros mismos, los tres hermanos.
-¿Qué vendrá después de las obras de urgencia?
-Me gustaría primero definir qué entendemos por rehabilitación de urgencia, ya que éste puede ser un concepto vago, poco preciso. La idea que yo le transmití con toda honestidad al obispo fue muy concreta. Para nosotros, hablar de rehabilitación de urgencia, que como te he dicho podría llegar a una inversión de 240.000 euros (120.000 por cada parte) es lograr que la estructura de la iglesia se asegure en su integridad. Es decir, las cubiertas, los muros, la estructura del edificio, para que a partir de ahí lo que haya que hacer sea mejorar el interior, diseñar de una manera gradual las cosas a realizar. Esto segundo es algo que no se podrá hacer inmediatamente porque no disponemos de fondos indefinidos, pero esperamos contar con la ayuda de instituciones públicas, con ese entorno de San Lorenzo que hasta ahora se ha mostrado muy activo en todas las actividades de regeneración del barrio, con la Escuela de Arte y con nuestras propias contribuciones. Si tenemos la estructura consolidada, la nave ya se podrá empezar a utilizar. Incluso estará muy bien dar ese mensaje para que la gente se apropie del proyecto. No vamos a esperar a que todo esté reluciente y terminado para comenzar a darle vida. Hay que dársela lo antes posible.
-¿Alguna actividad concreta en cartera?
-Estamos programando una exposición de lanzamiento de la fundación y, posiblemente, cuando la nave esté consolidada, la podremos hacer. Quedará más o menos brillante, pero la gente podrá ver la realidad de San Lorenzo, algo que nos parece muy importante. Incluso, si podemos, intentaremos que las obras de rehabilitación puedan visitarse como un proyecto más. La programación del después están todavía en un estado bastante incipiente. Realmente ahora nos estamos concentrando en la rehabilitación y consolidación estructural del edificio.
-¿Por cuánto tiempo planteáis la cesión?
-La propuesta que hemos hecho al Obispado es una cesión por 50 años, renovable por periodos de 10 años de mutuo acuerdo.
-¿Cuál será la función del inmueble como tal?
-Para nosotros es fundamental la inserción de San Lorenzo en el barrio. Si nosotros creamos la Fundación 'Huerta de San Antonio' para recuperar -entre otras cosas- la memoria de nuestra familia, no olvidamos que ésta es una memoria ligada a los oficios -especialmente el de los hortelanos-, a los linajes de las gentes de esos barrios, a la memoria oral que guardan los mayores. En el barrio de San Lorenzo se concentra mucho de todo esto y no queremos que se pierda. Esa, sin lugar a dudas, debe ser una de las primeras iniciativas que debemos lanzar una vez consolidada la estructura. Otro ejemplo: una de la actividades que ya había pensado la fundación es crear bibliotecas de barrio. Nos gustaría que una de las primeras manifestaciones que pudiera hacerse en San Lorenzo fuera ofrecer una biblioteca al servicio de la gente del barrio, un espacio de reunión y formación que los vecinos puedan hacerlo suyo. La participación con el barrio vamos a reforzarla lo más que podamos, hasta que ellos mismos quieran.
-¿Cultura y educación es el objetivo?
-Es promoción social a través de la educación y la integración, algo de lo que nosotros, mis hermanos y yo, nos sentimos herederos. Como ha pasado en muchas casas en nuestra generación, nosotros somos los primeros de la familia que hemos ido a la universidad, que hemos definido nuestros destinos con diferentes opciones. Nos gustaría contribuir a que eso pudiera seguir ocurriendo, aunque adaptado a nuestros tiempos, claro está.
-Supongo que la cesión conllevará una posterior independencia a la hora de gestionar y organizar.
-La fundación va a desarrollar libremente sus fines y objetivos fundacionales, aunque no cerrará la puerta a ninguna posible colaboración con el Obispado, o con el Ayuntamiento o con cualquier grupo social que se acerque a nosotros con proyectos y actividades que nos parezcan acordes con esas ideas clave de solidaridad, integración, respeto hacia otras culturas, etcétera. Vamos a respetar los fines fundacionales lo más posible de manera abierta e incluyente. A partir de esas bases, iremos definiendo progresivamente actividades y actuaciones. Ahora, sin embargo, es importante que nos centremos en lo más importante, que es la rehabilitación de San Lorenzo. Que no se nos caiga, que siga siendo un Bien de Interés Cultural y que la gente del barrio y de Úbeda pueda beneficiarse de ello. Si logramos consolidar la estructura tendremos que festejarlo y a partir de ahí ir definiendo líneas de lo que será San Lorenzo tras la rehabilitación.
-¿Qué opinas de todo el movimiento ciudadano que ha venido reivindicando una solución para San Lorenzo?
-No vamos a ser ajenos a toda esa movilización de gente en favor de San Lorenzo y esperamos poder integrarlos de una manera o de otra. Todas esas personas que han mostrado interés nos parecen un patrimonio social nada desdeñable. Nuestra idea no es ser elitistas ni exclusivos, al contrario, queremos ser abiertos e inclusivos.
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