Zahara se creció en la distancia corta con sus ‘Canciones que cuentan’
Cada reencuentro de Zahara con Úbeda es especial, aunque el de ayer llegó a un nivel que hará que los asistentes puedan estar saboreándolo hasta el mismo día en que se materialice el próximo. Un concierto exclusivo para cien personas, íntimo, sólo con voz y guitarra, sin amplificación de por medio, cara a cara y a una distancia tan corta que se podía escuchar hasta su respiración. Como contrapartida, la ubetense pudo ver cada gesto, cada guiño, cada sonrisa de los asistentes, y escuchar casi al oído cómo le daban la réplica en estrofas y estribillos. Viéndose entre amigos, se creció. Vaya si se creció.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 16:06
El recital se celebró en la sala de exposiciones que la Asociación de Artesanos de Úbeda tiene en el Palacio de Don Luis de la ... Cueva, entre piezas de alfarería, forja, piedra, ebanistería, cartón piedra... Mucho arte ubetense reunido en un mismo espacio, incrementado además por el hecho de que la intérprete eligiera para la ocasión un vestido de su paisano Moisés Nieto, valor de la moda totalmente al alza. Menudo tándem el de este par de dos.
Concierto benéfico
Bajo el título 'Canciones que cuentan' y para aportar magia a la noche de San Juan, la cita se convocó como preámbulo del XIV Festival de Cuentos 'En Úbeda se cuenta...' que se desarrollará en los próximos días en la ciudad de Los Cerros. Y además sirvió para recaudar fondos de cara a su organización al objeto de no mermar su calidad y mantener la gratuidad de todas sus actividades en un momento en el que las aportaciones públicas y privadas escasean, y más aún si su destino es la cultura. Asimismo, parte de la recaudación fue a parar a la Asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui de la que Zahara es madrina y con la que colabora habitualmente.
En este plan tan bien avenido, familiar y acústico, la ubetense hizo un recorrido por un buen número de canciones de sus tres discos, que inundaron la sala al natural, sin aditivos, casi como cuando fueron concebidas. Todo un regalo para los oídos. No faltaron algunas versiones ('You're the one that I want' y un emotivo 'Moon River') y mucho alarde de voz y guitarra. De ambas cosas va sobrada esta chica, así como de buen rollo, lo que le hace meterse al público en el bolsillo desde el primer saludo.
Terminó el concierto y, como agradecimiento, recibió una reproducción de la mascota del festival de cuentos, la 'Tragantita', junto con un sonoro aplauso y una cantidad de besos que, para poder llevárselos y continuar con su agenda de actuaciones, necesitará un par de maletas como mínimo. Algunos dejará en su casa.
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