Úbeda, Baeza y Jaén estrecharon lazos en torno al patrimonio
Exactamente como ocurrió diez años antes, a las seis y media de la tarde de ayer, 3 de julio, las campanas de Úbeda y Baeza repicaron al unísono para proclamar a los cuatro vientos que ambas ciudades lucen orgullosas el título de Patrimonio de la Humanidad. En 2003, cuando aún no se disponía de la inmediatez de las redes sociales y el 'Whatsapp' no era ni una idea, este gesto ancestral del sonido brotando de los campanarios utilizado en otros tiempos para alertar de peligros o convocar a las masas, sirvió para trasladar a ubetenses y baezanos la noticia generada en París. Y ayer, los mismos sones recordaron que ya ha pasado una década de aquel histórico momento.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:46
El repique general de campanas formó parte de los actos conmemorativos desarrollados en Úbeda y Baeza, pero también en Jaén pues, como hace diez años, ... existe un proyecto, un sueño, que los jienenses esperan hacer realidad con la misma ilusión que en su día pusieron ubetenses y baezanos, y es la inclusión de su Catedral en el expediente de la declaración, enfatizando aún más en la riqueza de la arquitectura renacentista de esta tierra y en la huella dejada por Andrés de Vandelvira, cuya influencia es palpable en hispanoamérica.
De esta forma, ayer, las tres ciudades estrecharon aún más sus lazos durante los actos institucionales centrales, que se desarrollaron de forma simultánea e interactiva en las plazas de Santa María de Jaén y Baeza y en la plaza Vázquez de Molina de Úbeda. Ante las mejores muestras arquitectónicas del Renacimiento andaluz, los tres alcaldes pronunciaron sus respectivos discursos institucionales y cada uno de ellos incluyó la intervención de los otros dos gracias a una serie de mensajes grabados que fueron proyectados en grandes pantallas. Así, aunque separados por algunos kilómetros, los tres estuvieron juntos al mismo tiempo ejemplificando la unión de las tres ciudades.
Discurso institucional
El alcalde de Úbeda, José Robles, manifestó que la consecución del reconocimiento de la Unesco no fue fruto del trabajo de un día, y con ello quiso destacar el esfuerzo puesto por tantas personas y administraciones durante tantos años. Entre otras muchas cosas, hablo de los trámites iniciados allá por 1986, de la primera decepción tres años más tarde, del hermanamiento de Úbeda y Baeza de 1998 como «pieza clave en la manifestación de la unidad de ambas ciudades» para consolidar el proyecto y del objetivo cumplido en 2003, subrayando la forma en la que todos los implicados remaron en la misma dirección.
«En aquel 3 de julio del año 2003, nos debió parecer una eternidad pensar en celebrar el décimo aniversario. Diez años parecen muchos años pero en realidad no son nada, y ahora estamos en esta plaza echando la vista atrás. Y mirando hacia atrás, podemos pensar en cuánto camino hemos recorrido y cuánto nos queda por recorrer. Un camino que no hemos hecho solos. Un camino recorrido entre dos pueblos vecinos, hermanos, con nuestras vicisitudes y con nuestras identidades, pero siempre de la mano», aseguró Robles.
El primer edil habló de los beneficios que ha reportado la declaración: reconocimiento a nivel internacional, difusión y atracción de visitantes o desarrollo económico y empresarial traducido igualmente en generación de empleo. «Pero la declaración significa también la responsabilidad de mantener intacto el bien declarado, adoptando las medidas necesarias para consolidarlo y mejorarlo», añadió. Con ello repasó algunas intervenciones realizadas en los últimos años y otras que están en marcha o que lo estarán en breve, y aunque respetó que haya opiniones considerando que se podría haber hecho más, recordó que «las necesidades son muchas y los límites económicos impuestos por la crisis actual son todavía mayores».
Dos retos
Aseveró además que a Úbeda y Baeza le quedan dos retos en los que se está trabajando. Por un lado formar parte del Grupo Español de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Y por otro, conseguir que la Catedral de Jaén pueda añadirse a la declaración «porque la suma siempre es favorable». «Úbeda y Baeza somos el motor turístico de esta provincia y podemos aportar un valor añadido a la catedral jienense, y la catedral puede devolvernos ese valor añadido aportándonos mayor singularidad», comentó.
Finalmente, como agradecimiento, nombró a expertos, políticos, historiadores, cargos institucionales y técnicos que de una forma u otra trabajaron para que este sueño fuera una realidad hace diez años. Aunque su mayor reconocimiento fue para «todos los ubetenses que tal día como hoy, se echaron a las calles de una forma espontánea» contentos y orgullosos, invitándoles a que ese sentimiento «de ubetensismo en estado puro» no se pierda. «Porque ese sentimiento es el que mantendrá por muchos años más la llama de la ilusión que nos llevó a alcanzar el sueño de ser declarados Patrimonio de la Humanidad», apostilló.
Celebración con música
Dentro de los actos conmemorativos y una vez finalizados los discursos, la música cobró protagonismo en las tres ciudades. En el caso de Úbeda, como parte de la extensa programación de sus Fiestas del Renacimiento, existió un pasacalles de la Agrupación Musical Ubetense que desembocó justo ante la impresionante fachada de la Sacra Capilla de El Salvador, donde actuó su banda joven dirigida por Rafael Martínez Redondo. Ofreció un variado repertorio ante un numeroso público que aplaudió cada una de las obras interpretadas por estos jóvenes músicos.
Con respecto a la ciudad baezana, en las escalinatas de la Catedral, el concierto lo protagonizó la Coral Polifónica de Baeza que incluyó en su programa el estreno de un versión del himno local a cuatro voces, contando igualmente con una masiva asistencia de personas que abarrotaron la plaza de Santa María. Y en la capital, con la majestuosidad de la Catedral como telón de fondo, la nota musical la puso la Banda Municipal de Música, demostrando su calidad interpretativa.
Otras actividades
La jornada en Úbeda fue mucho más intensa por ser fiesta local y por estar celebrándose en estos días las Fiestas del Renacimiento en las que hubo ambientación, tren turístico, jornada de puertas abiertas en la Sinagoga del Agua, teatro en la calle, cetrería, pasacalles, talleres y juegos, música en directo y un largo etcétera de actividades.
Como actos destacados, se estrenó la obra de títeres 'El misterio del cofre dorado', Tirsos y Caretas representó 'Fáñez, el mozo por los cerros de Úbeda' y 'La hechizada' y brilló el flamenco local con 'el Tato', Paco Sánchez, 'el Niño de la Carmen' y Agustín Cortés al cante, acompañados a la guitarra por Juan Ballesteros y Paco Orcera y con Elena López 'la Sensa' al baile. La jornada finalizó a las doce de la noche con un espectáculo de fuegos artificiales en la plaza Vázquez de Molina.
Añadir que, como iniciativas conmemorativas, hubo un par de propuestas de Radio Úbeda y DiezTv, con la colaboración del Ayuntamiento de Úbeda, presentadas bajo el slogan 'París, bien vale una misa'. Concretamente, existió una eucaristía en la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, por la mañana. Y por la tarde, en el auditorio del Hospital de Santiago, Manuel Expósito, periodista que vivió en primera persona en París la declaración de la Unesco, moderó un acto con algunos de los artífices de la declaración: el subdirector general de Protección del Patrimonio del Ministerio de Cultura en 2003, Luis Lafuente, y la representante de España en el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, Carmen Añón, así como los alcaldes de entonces y de ahora.
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