Finalizan las obras realizadas por la Soledad en la torre de San Millán
La torre de la iglesia de San Millán ya luce las alrededor de 500 tejas donadas por ubetenses, a título individual o colectivo, gracias a las cuales se han podido acometer unas necesarias obras que han atajado algunos de los problemas que presentaba el templo. Teja a teja, el torreón ha quedado preparado para hacer frente al paso del tiempo, gracias también a la disposición de un buen número de voluntarios que han arrimado el hombro y han regalado su esfuerzo y su tiempo en forma de horas de trabajo. Una demostración de que querer es poder y de la que ha sido responsable la cofradía de la Soledad de Úbeda.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:03
Después de tres fines de semana de intervención, ayer y hoy se han hecho labores de limpieza, tras lo que se procederá al desmontaje de ... la estructura de andamios que rodea toda la torre. Atrás quedan los momentos en que se desmontó la teja antigua en su totalidad y se limpió el entablado de madera y ladrillo, reparándose los desperfectos existentes e incluso tapándose una pequeña ventana que sólo podía traer problemas futuros. Posteriormente se aplicó una capa de mortero, se construyó el voladizo y se puso una lámina impermeabilizante. Y finalmente se colocaron las tejas, cada una con el nombre escrito de la persona o colectivo que la donó, y que fueron elaboradas al estilo tradicional en la alfarería de Melchor Tito. Tejas con nombre propio que quedarán como prueba de este esfuerzo colectivo.
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Voluntarios
Divididos en turnos, muchos hermanos se han venido concentrando en torno al templo para acondicionar la que consideran su casa, demostrando que el sentimiento de hermandad no sólo debe aflorar en el momento de procesionar por las calles a su titular. Incluso en algunos momentos, mientras los adultos preparaban la mezcla, subían los cubos llenos y los bajaban vacíos, desmontaban las tejas, reparaban la cubierta, y un largo etcétera de labores, un grupo de niños y jóvenes aportaban su granito de arena procediendo a la limpieza del patio.
Viendo que desde otras instancias nadie iba a venir a solucionar los graves problemas de la iglesia, la Soledad decidió pasar de las palabras a los hechos. Y una vez terminados los trabajos, mucho tiene que agradecerle la ciudad de Úbeda ya que San Millán es una de las iglesias más antiguas que se conservan en la localidad, un auténtico monumento pese a su extrema sencillez. Aunque fue remodelada casi totalmente en el siglo XVI, su fundación data del siglo XIII, época de la que se conserva, precisamente, su torre campanario, objeto de las actuales obras.
'Operación teja'
Para rehabilitar la cubierta de la emblemática torre-campanario se puso en marcha hace casi un año una original iniciativa apelando a la colaboración ciudadana para restaurar y garantizar la conservación de uno de los templos con más solera de la localidad. Concretamente, a través de la 'operación teja', todo aquel que lo ha deseado ha podido donar una o varias tejas que se han diseñado para la ocasión y cuyo coste ha sido de 20 euros. Con ello se han conseguido las piezas cerámicas de estilo tradicional necesarias para cubrir la torre realizadas en la alfarería de Melchor Tito, y a la vez se ha logrado dinero para todo lo que conlleva la intervención.
A cambio, quienes han colaborado han recibido como recuerdo una teja en miniatura sobre una peana de madera y con una placa conmemorativa, a modo de agradecimiento, y su nombre ha sido grabado en la teja adquirida y donada, que quedará para los años venideros en la cubierta de la iglesia.
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Queda mucho por hacer
El hermano mayor de la cofradía, Francisco López Marín, que además es arquitecto técnico de profesión, en días pasados se mostraba satisfecho con todo lo conseguido: tanto la respuesta de los ubetenses que han adquirido las tejas como el ofrecimiento de cofrades que han aportado sus conocimientos en construcción y su esfuerzo. Según dijo, es mucho lo que hay que hacer en San Millán, y una vez que se ha terminado con la torre se irán planteando otras actuaciones como la reparación de otras cubiertas, el desmontaje de construcciones adosadas y hasta la apertura de una nueva capilla. Poco a poco, todo se andará. No es la primera vez que la Soledad interviene en el templo, pues otras muchas de sus dependencias han sido objeto de mejoras gracias a su interés por mantener el lugar en el que se venera a su titular.
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