El congreso nacional de magia otorgó dos premios al ubetense Rubén Vilagrand
El mago ubetense Rubén Vilagrand logró hacerse con dos de los premios otorgados en el congreso nacional de magia, evento anual que celebró en días pasados su edición número 32 en Guadalajara, bajo la organización de la Sociedad Española de Ilusionismo. El jurado, integrado por profesionales de prestigio, valoró muy positivamente el número presentado por el ubetense, considerándolo merecedor de galardón en los apartados de magia de salón e invención.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:33
El hecho de destacar en dos de las diez categorías contempladas supuso un importante reconocimiento para Rubén Vilagrand, que vio recompensado todo el esfuerzo invertido ... en la creación de nuevos números a los que intenta aportar una personalidad propia. Y le resultó especialmente gratificante que viniera de sus compañeros de profesión reunidos en este Congreso Mágico Nacional en el que, entre otras muchas actividades, hubo conferencias, actuaciones, presencia de magos de otros países y el citado concurso.
Vilagrand sigue dando rienda suelta al personaje con el que viene recorriendo los más variados escenarios, una especie de mimo que utiliza el gesto para expresarse. Hacer magia sin palabras complica mucho más las cosas pero, a la vez, le aporta un lenguaje universal que le permite comunicarse en cualquier parte del mundo. Lo hace, además, con un toque melancólico, a veces incluso surrealista, que igualmente tiene un punto de comicidad que hace que la conexión con el público sea instantánea.
Un clásico de Houdini
En el número en cuestión y como elemento central, el ubetense da una vuelta de tuerca a un clásico que popularizó Houdini, aunque es un juego que comenzó en el circo ruso. Se trata del truco en el que el mago se traga varias agujas y posteriormente un hilo, para después sacarlas enhebradas en el mismo. Existe también una versión con cuchillas de afeitar. Con esa base, Rubén Vilagrand monta una escena que recuerda a aquella famosa de Chaplin comiéndose tranquilamente un zapato en la película 'La quimera del oro'. Concretamente, se sienta a la mesa, abre una lata de conservas, deja a un lado las sardinas que contiene y comienza a tragarse una serie de anzuelos que también hay en el interior. Después hace lo mismo con un hilo, el cual extrae a continuación con todos los ganchos de pescar atados. Así, es el público el que acaba picando el anzuelo, sin saber cómo ha sido capaz de hacer tal proeza.
Es ahí donde reside la innovación por la que fue premiado, en el uso de los anzuelos, cuyo manejo es complicado pues están pensados para enganchar. Incluso en algún ensayo durante la preparación del número llegó a llevarse un pequeño susto. Paralelamente, tuvo que presentar al jurado un completo dossier explicando lo que ha cambiado o mejorado sobre el truco ya existente, incluyendo igualmente cómo lo ha descompuesto y reinventado y por qué ha elegido los elementos utilizados.
Respecto al premio en magia de salón, se le dio por el conjunto del número representado, en el que hay otros juegos y magias como una corbata que le atraviesa el cuerpo, un pañuelo en el que aparece su propio zapato, un vaso que explota cuando toca una nota agua utilizando un serrucho a modo de violín... todo en un contexto caótico pero, a la vez, perfectamente preparado y premeditado.
Según manifestó Rubén Vilagrand a IDEAL, el hecho de haber sido reconocido por sus compañeros le motiva mucho, le ayuda a seguir mejorando y le da pistas sobre si va o no por el camino correcto. En este caso entiende que sí y, sobre todo, que tantas horas de trabajo son necesarias para que el resultado sea satisfactorio, tanto para él como para el público.
Proyectos
Con la motivación de estos premios, el ubetenses tiene varios proyectos en cartera que espera que se vayan concretando en breve. Hasta hay posibilidad de una gira y no descarta salir al extranjero, algo que le permite perfectamente su tipo de magia gestual sin limitaciones de idiomas. Actualmente tiene su cuartel general en Barcelona, donde reside.
Tras varios años a un ritmo vertiginoso, sumando alrededor de 350 actuaciones anuales (casi una al día) para una cadena hotelera de la costa alicantina que basa su oferta de ocio en la magia, de un tiempo a esta parte ha decidido frenar un poco y dedicarse a la creación de nuevos números, lo cual ha empezado a darle sus frutos. Tal y como contó, a veces es preciso detenerse a estudiar y a perfeccionar técnicas, potenciando la parte creativa. No obstante, no paran de surgirle actuaciones a todo lo largo y ancho de la geografía nacional
También sigue colaborando con diferentes compañías teatrales, a las que asesora en la parte creativa y de escenografía si en sus montajes necesitan magias y efectos especiales que pueden resolverse a través del ilusionismo. Ya lo hizo en algún musical infantil y, más recientemente, en el Teatro María Guerrero de Madrid con la exitosa obra 'La Monja Alférez' del Centro Dramático Nacional, con dirección de Juan Carlos Rubio.
Atrapado por la magia
La vida le cambió por arte de magia. Siendo muy joven, Rubén Vilagrand se quedó impresionado después de ver a un conocido haciendo algunos trucos. Y tan grande fue el impacto que decidió hacer todo lo posible para convertirse en mago. Hoy puede presumir de llevar ocho años viviendo de ello, su gran pasión. Atrás quedan muchas horas, muchos días, muchos años de práctica y preparación, pues si algo exige la magia es dedicación, tiempo y ensayo hasta lograr la maestría. En eso no hay truco. Para sus espectáculos, este joven ubetense está innovando al mezclar el arte del mago y el mimo, ofreciendo magia muy visual y sin palabras que, a la contra, está dando mucho de qué hablar, pues el resultado es impresionante. Habrá que estar pendientes ya que le queda mucho por sacar de su chistera.
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