La práctica del botellón en el mirador de San Lorenzo suscita las quejas vecinales
Como cada año, continúan las quejas en el barrio de San Lorenzo. El malestar generalizado ha vuelto a colmar la paciencia de los vecinos de este lugar, que reclaman una mayor atención por parte del Ayuntamiento para solucionar problemas de afectación tan directa como el botellón o el mantenimiento de las calles. La vecindad entiende que esta zona emblemática de la ciudad ha adquirido un importante grado de deterioro que no cesa, a pesar de las múltiples quejas en las que ha prorrumpido en estos últimos años.
Javier Carro
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:31
Así, una de las más usuales, es la indignación e impotencia que está generando el botellón en el mirador, puesto que de esta práctica social ... se derivan una serie de consecuencias que fisuran el descanso de las personas que allí viven.
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Todos los días, cuando cae la noche, este singular mirador desde el que se divisa el perfil de Mágina y que une la plaza de San Lorenzo con los jardines de la Cava, se llena de jóvenes que beben y charlan al fresco. Y aunque este botellón no toma las exageradas dimensiones del que se forma en el polígono industrial, llega un momento en el que empieza a ser muy molesto, sobre todo cuando el ruido y el tono de las conversaciones no baja pese a dar las diez y las once, las doce, la una, las dos y las tres.
Algo más que ruido
Pero las molestias no se reducen al ruido, también hay basura, vidrios rotos y botellas que terminan esparcidos indiscriminadamente, a lo que hay que añadir la proliferación de restos de orín y su correspondiente mal olor. "Han llegado a verse meadas en un sitio tan sensible como son los muros de la iglesia y de las puertas de las casas, o litronas dentro de la fuente del mirador", explica alguno de los afectados, que igualmente declara cómo "en este lugar este tipo de ocio nocturno se reduce en invierno a los fines de semana, pero en fechas estivales como en la que nos encontramos se produce todos los días gracias a la falta de vigilancia". Aseguran que la situación es insostenible y que muchas veces han avisado a la Policía Local pero en pocas ocasiones se ha personado.
Segunda categoría
De igual modo, dicen no comprender cómo es posible que en otras zonas de la ciudad, como es el caso del Parque Norte, se haya cortado este problema de raíz, a diferencia de lo que sucede en San Lorenzo, "que asiste cada día al desamparo del equipo de gobierno". Los vecinos, que no quieren que el barrio de San Lorenzo se convierta en un lugar de segunda categoría, exigen un remedio inmediato, como pudiera ser una mayor vigilancia de manos de la policía o la creación en Úbeda de un espacio de ocio nocturno que funcione como botellódromo y en el que existan diferentes infraestructuras, tales como aseos públicos, pensando así en una alternativa para sacar de la ciudad este masivo acto social y sus secuelas.
Empedrado
La disconformidad prosigue, pero esta vez en lo referente a labores asignables al área de Mantenimiento del Ayuntamiento de Úbeda. Los vecinos muestran su indignación por el mal estado en que se encuentra el empedrado de la calle, levantado casi por completo en numerosos espacios."Hay que exigir responsabilidades a los políticos y a la empresa que ha restaurado esta vía, porque no es normal que se tire el dinero de esta forma", reivindican. Incluso algunos declaran cómo han tenido que reparar ellos mismos gran parte de los baches y hoyos que había. A todo ello hay que sumar las pintadas que comienzan a proliferar en algunas paredes del barrio, logrando así un aspecto de abandono considerable.
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Los vecinos del mirador de San Lorenzo y alrededores están cansados. Y además doblemente, pues el cansancio les afecta en el sentido físico y moral. Lo primero es consecuencia de la falta de sueño, pues el botellón que se genera a diario en esta zona del casco histórico de Úbeda no les permite dormir, ni siquiera relajarse frente al televisor. Y lo segundo se debe a que dicen no haber obtenido respuesta alguna de las autoridades.
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