El recinto ferial empezó a coger el ritmo aunque sin las aglomeraciones de otros años

Tras una primera noche de feria más floja de lo normal, teniendo en cuenta que era viernes, el recinto ferial comenzó ayer sábado a coger el ritmo al son de la estridente música de las atracciones y el bullicio de las casetas, en cuyas cocinas el trabajo empezó a notarse. No obstante, no se vieron las multitudes de otros años. La climatología pudo influir con algunos momentos de lluvia.

Alberto Román Vílchez

Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:47

A pesar de todo, por la mañana los distintos carruseles empezaron a dar vueltas y vueltas cargados de niños, ante la atenta mirada de sus ... padres. Y a mediodía las casetas registraron una buena ocupación, aunque no fue difícil encontrar mesas libres. Cientos de ubetenses y visitantes eligieron la feria para comer en compañía de familiares y amigos, viéndose un continuo trasiego de platos de paella o flamenquines.

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Mañana, tarde y noche

Muchos echaron el día en la feria, pasando después de la comida a la copa de rigor para posteriormente volver a empezar con la cerveza, el vino y las raciones. Así, el ambiente se mantuvo hasta la noche, también en las atracciones, y siguió durante toda la madrugada pues había que exprimir el sábado al máximo, a pesar del apagón que a eso de la una afectó al recinto ferial durante una media hora y a pesar de que una lluvia intensa hizo acto de presencia a partir de las cinco y media.

Todo apunta a que las malas condiciones meteorológicas marcarán esta feria, por lo menos su primera mitad, pues a corto plazo no se espera que haga acto de presencia el conocido como 'veranillo de San Miguel' con sol reinante y una considerable subida de las temperaturas.

Previsiones

Así, las previsiones en lo que a afluencia se refiere, no son muy alentadoras para los días posteriores al fin de semana. Y es que, además, está el factor de la actual situación económica. Pero al respecto cabe añadir que, salvo honrosas excepciones, un año más la feria no ha sabido adaptarse a la coyuntura, pues sigue siendo muy caro comer y beber, y más aún dar unos meneos en los carruseles. Por este motivo, hay quien opta por la comodidad del casco urbano y de sus bares, muchos de los cuales se vieron el viernes y el sábado con muy buen ambiente.

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