Puerta grande para Castella en Úbeda

Mejoró la entrada de público respecto a la del día anterior, aunque muy por debajo de lo que se esperaba. No hay explicación lógica pues la Feria estaba bien confeccionada y con alicientes suficientes para que la respuesta en taquilla hubiera sido mucho mejor. Algo más de media entrada cubierta se antoja poco teniendo en cuenta lo atractivo del cartel, pero lo cierto es que la gente no ha acudido ni en la corrida de ayer, ni en la primera con los Adolfos.

ÁNGEL A. DEL ARCO

Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:19

La empresa Collado Ruiz tendrá que hacer balance y buscar soluciones de cara a temporadas venideras, pues Úbeda se ha quedado muy por debajo del ... nivel que siempre ha ofrecido en su historia.

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En lo que se refiere a lo artístico, la corrida de Alcurrucén no dio el juego que se esperaba. Todos salieron flojos y sosos hasta la desesperación, descastados como el tercero, que no tuvo ni celo ni fondo para aguantar ni una faena digna. Los que más se movieron fueron cuarto y quinto, que se quedaron muy crudos en el caballo llegando al tercio final con fondo. El mejor, sin duda, fue el primero por calidad, aunque la justeza de sus fuerzas y de casta hicieron que se apagara después de la primera serie.

Nos lo prometíamos muy felices cuando Curro Díaz saludó con un manojo de verónicas, que arrancaron los primeros oles de la tarde. Ya en ese momento se vio la calidad del toro, pero también su poco fondo. Se lució el subalterno José Antonio Montoliu con el capote y Javier Crespo con los palos. El comienzo de faena de Curro tuvo suavidad y buen gusto, toreando con templanza en el comienzo de la faena.

La primera serie nos recordó al mejor Curro Díaz de la temporada. Muletazos de trazo largo, ligados y con gusto con el remate de un precioso cambio de mano, que levantó clamores. A partir de ese momento el toro se paró, lo que impidió que Curro rematara su labor. Acortó terrenos el de Linares, pegándose un arrimón en la que destacó su templanza y su buen gusto. Si lo hubiera matado a la primera, le hubiera cortado una oreja con seguridad. Se la cortó a su segundo, cuarto de la tarde. Lo dejó crudo en el caballo para realizar después un gran esfuerzo, pues el toro saco un fondo de genio que hizo que la labor del torero tuviera interés e importancia. Al natural fue imposible, no sacando nada lucido por ese lado. Lo mató muy bien de media estocada en todo lo alto.

El francés Sebastián Castella estuvo a buen nivel durante toda la tarde. Quizás su lote de toros, sin ser buenos, sí se dejaron algo más para que el francés hiciera dos labores parecidas, en la que destacó por su toreo elegante, sobrio y sin alardes de cara a la galería.

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Al segundo de la tarde, primero de su lote, lo cuajó en una labor larga en su duración pero que mantuvo el interés en todo momento. Destacó sobre todo en una serie de naturales y en el final con un par de redondos que tuvieron limpieza. La estocada definitiva para cortar su primera oreja. Otra se llevó del quinto de la tarde, otro toro al que no se le dio nada en el caballo llegando con más bríos a la faena de muleta. De nuevo impuso Castella su poderío toreando con quietud y limpieza. De nuevo, al igual que en su primera faena, la labor fue larga cogiendo consistencia conforme avanzaba la lidia, destacando en el final, de nuevo acortando los terrenos, que es donde el francés se encuentra de verdad a gusto. Lo mató de forma rápida consiguiendo en ese segundo trofeo que le abría la Puerta Grande.

Sin opciones

Sin opciones se quedó el extremeño Miguel Ángel Perera con el tercero de la tarde. Toro que desde que salió de chiqueros salió sin celo, sin hacer caso de nada, ni de nadie. Le pegaron mucho en varas, quizás demasiado, aunque se supiera de antemano que el lucimiento seria nulo.

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La labor de Perera estuvo carente de fundamento, pues el toro salía siempre despistado de cada muletazo. En fin, 'ni fu ni fa', matando además Perera muy mal. Se resarció algo más con el último otro toro sin clase ni casta de Alcurrucén, pero con el extremeño se entretuvo un poco más, buscando de alguna manera no quedarse atrás respecto a sus compañeros. Estuvo solvente aunque sin un gran lucimiento, destacando por el lado derecho en la largura de sus muletazos y su temple. Mató de forma rápida, que no bien, recibiendo una ovación que ponía broche a la tarde de toros ubetense.

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