«Yo no pido limosna, sólo quiero trabajar»
Tres años y medio en paro, el último de ellos sin percibir prestación alguna, la imposibilidad de pagar el alquiler de su vivienda, que Cruz Roja haya tenido que hacerse cargo de su factura de la luz, que Cáritas y algunos amigos sean los responsables de que de vez en cuando entre algo de comida en su despensa o, sobre todo, que anoche su mujer y su hijo se fueran a la cama sin poder cenar, son algunos de los motivos que llevaron a Nicolás Galisteo Padilla a coger una manta y un saco de dormir y a plantarse en la plaza del Ayuntamiento de Úbeda por tiempo indefinido hasta que le den alguna esperanza o, como él dice, «hasta que se arregle algo». Esta noche ya la ha pasado allí. Además, se ha declarado en huelga de hambre.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 16:05
Una medida «desesperada» con la que este ubetense quiere dejar claro que no pide limosna, «sólo trabajar» para mantener a su familia. Y lo hace ... ante el Ayuntamiento «porque es la administración más cercana y la que debe velar por los ciudadanos». «Un alcalde debe atender a un ciudadano en una situación extrema», añade, esperando ser escuchado y que su caso sea tenido en cuenta.
Nicolás cuenta que esta es la «única salida» que ha visto después de intentar conseguir un empleo por todos los medios y de pedir ayuda a Servicios Sociales, donde afirma que le dijeron que no podían hacer nada. Esta mañana se han interesado por su situación representantes de IU, IPdeU y PSOE, a los que también les ha pedido ayuda.
Nicolás Galisteo está a punto de cumplir los 50 años. Forma parte de ese perfil al que el mercado laboral, ya de por sí tocado, da la espalda con mayor indiferencia. Y ello pese a que ha trabajado en las más variadas ocupaciones: como administrativo, en el campo, en la hostelería e incluso de marino mercante. También estuvo durante algunos cortos periodos de tiempo en obras relacionadas con el Ayuntamiento.
Familia
A su cargo tiene mujer e hijo. Ella no tiene trabajo fuera de casa y él, de 20 años, tampoco «porque está estudiando». Hasta ahora han ido tirando gracias a Cáritas y a algunos amigos que les han facilitado comida. Cruz Roja se ha hecho cargo de los últimos recibos de la luz. Y la Junta de Andalucía de momento no ha dicho nada de los nueve o diez meses que lleva sin pagar el alquiler, aunque teme que cualquier día empiece a tener problemas al respecto. Pero Nicolás dice que ya ha tocado fondo, que no sabe qué hacer.
Asegura que él está dispuesto a aguantar mal alimentado, tal cual se le ve sin fuerzas y con la ropa amplia tras haber perdido algunas tallas. Pero afirma que no puede ver cómo su familia se consume. Todo ello lo cuenta con decenas de papeles en las manos, escritos remitidos al Ayuntamiento, a la Junta de Andalucía, al Defensor del Pueblo Andaluz e incluso a la Casa Real. Aunque de poco le han servido.
«Es inhumano»
Pasa el rato entre un banco de piedra y la manta que ha colocado en el suelo, rodeado de carteles en los que pone: «nos niegan el empleo, nos niegan la vida», «es inhumano que mi familia pase hambre» o «dónde están los derechos?». También ha tenido la oportunidad de hablar con algunos ciudadanos que se han acercado para mostrarle su solidaridad, varios incluso llevándole comida que él mandará a casa porque, tal y como reitera una y otra vez, «yo no pido limosna, quiero trabajar».
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