Úbeda fue Mágina para celebrar el Premio Príncipe de Asturias de Antonio Muñoz Molina
Mientras Antonio Muñoz Molina se encontraba en Oviedo para recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, a 631 kilómetros de distancia en línea recta sus paisanos celebraban y compartían este importante reconocimiento con una serie de actos cívicos en los que quedó de manifiesto el orgullo que supone tener a este universal escritor y académico en el listado de ubetenses ilustres.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:46
En una jornada tan especial y como sencillo homenaje, se simbolizó la alegría de los ubetenses transformando Úbeda en Mágina, nombre con el que el ... autor retrató su ciudad natal en algunas de sus obras más conocidas. De esta forma, por la mañana se colocaron diferentes placas en lugares a los que se les dio la denominación ficticia que tienen en Mágina. Así, por ejemplo, la plaza de Andalucía pasó a llamarse plaza del General Orduña, tal cual aparece en la obra de Muñoz Molina. Y también se identificaron el Bar Monterrey (una zapatería en los portalillos de la plaza), la Clínica del Doctor Mercurio (una librería infantil situada más abajo), la Comisaría de Policía en la que trabajaba el Subcomisario Florencio Pérez (antigua jefatura de la Policía Local también en la plaza), la sede del Periódico Singladura en el que escribía Lorencito Quesada, el Bar Martos, la Calle del Pozo...
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Aunque realizadas en cartón, las placas imitaron las que tradicionalmente se ponían para nombrar las calles de Úbeda, fabricadas en cerámica, como guiño a las recientes declaraciones del propio Muñoz Molina en su última visita en las que dijo que era una pena que en una ciudad en la que se trabaja tanto y tan bien la cerámica artesanal, los carteles que actualmente se ponen en las calles sean de chapa y de lo más insípido. Lógicamente, donde debía poner Úbeda figuraba Mágina. En cada parada, además, se fueron leyendo textos alusivos a cada localización extraídos de las obras del ubetense. De ello se encargaron jóvenes estudiantes del municipio.
Lugares importantes en su vida
Respecto a la tarde, se colgaron otras placas en lugares que fueron significativos en la vida del escritor, como la casa donde nació (el número 56 de la avenida de la Constitución), donde pasó su infancia (en la plaza de San Lorenzo) o donde estudió (el instituto San Juan de la Cruz). Se hizo de forma paralela a una ruta dirigida por Luis Foronda en la que también se leyeron textos y se contaron historias y anécdotas sobre el ya Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Recogiendo el sentir ciudadano para unirse a la celebración de la entrega del importante reconocimiento a Antonio Muñoz Molina, los actos fueron organizados por el programa de radio 'La Librería' emitido cada semana en la Cadena Ser, la Asociación Úbeda por la Cultura y el Taller Estudio Oyarkandal de Mauricio Jiménez Larios situado en la plaza de San Lorenzo.
Por otro lado, y como una contribución más a este homenaje de los ubetenses hacia su paisano, la Asociación Local de Comercio, Industria y Servicios (Alciser) colocó en la entrada principal de Úbeda por la avenida de Linares una pancarta conmemorativa de la entrega del Premio Príncipe de Asturias a Muñoz Molina. Según el colectivo empresarial, que quiso felicitar públicamente al escritor «en nombre de los 537 ubetenses empresarios» que forman parte de la asociación, «ya existe un motivo más para visitar Úbeda, que es recorrer los rincones de esa Mágina que está presente en tantas de las obras de nuestro insigne galardonado».
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Buscando su rastro en Úbeda
La huella de Muñoz Molina en la ciudad de los cerros no es muy palpable, con la excepción de la biblioteca del instituto San Juan de la Cruz a la que se puso su nombre hace algo más de un año con motivo del 50 aniversario del centro en el que estudió, y de una ronda que se dedicó al escritor en 1998, desde la que se puede apreciar el paisaje de Mágina y los límites de su barrio de San Lorenzo, aunque casi todo el mundo la conoce como Ronda Sur. También hay una pequeña exposición, muy 'doméstica', en el estudio Oyarkandal que el artista salvadoreño Mauricio Jiménez Larios tiene en la plaza de San Lorenzo, donde se pueden ver ejemplares de los libros de Muñoz Molina en distintos idiomas, así como otro material. Pero poco más.
Aunque sus lectores sí identifican en Úbeda muchos escenarios y elementos de sus novelas: la tiroteada y agujereada estatua del General Saro, las calles empedradas del barrio de San Lorenzo, el Palacio de los Orozco convertido en un protagonista más de su 'Beatus Ille'... Al respecto, una empresa de servicios turísticos desarrolla de vez en cuando una ruta por todos estos enclaves en la que, además, se van ofreciendo explicaciones y se leen fragmentos de su obra.
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Con los actos cívicos desarrollados ayer y después de la entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Letras, se espera que las administraciones tomen nota y que la situación cambie para que la huella del ilustre ubetense sea mucho más visible como orgullo de toda la ciudad. De entrada, no estaría mal que las placas colocadas ayer dejen de ser reproducciones y provisionales y pasen a ser reales y definitivas. Muñoz Molina lo merece. Úbeda, o Mágina, se lo deben.
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