El acusado de matar a su novia se escuda en «una diabólica combinación de alcohol y arrebato»
Iván R.G., acusado de asfixiar y quemar a su novia en Úbeda se escuda en la "diabólica combinación de alcohol y arrebato" para justificar su crimen. Según su versión, cuando ella le dijo que se marchase de la casa que compartían forcejaron, ella se golpeó la cabeza y él "sin medir su fuerza ni ser consciente de la presión que ejercía" apretó el cuello de Sandra Díez Jurado, de 28 años. Después, "como un autómata se levantó, cerró la puerta con llave, hizo varias llamadas y cogió el coche hacia la casa de su padre en Granada".
J. E. Poveda
Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:24
Negó que hubiese provocado un incendio en la vivienda, y atribuyó el fuego a una colilla mal apagada que prendió en ropa que había sobre ... el sofá o tirada por el suelo. En su huida tuvo un accidente y al hacerle la prueba de alcoholemia la Guardia Civil, resaltan las acusaciones, él confesó a un guardia que había matado a su novia. Las acusaciones insisten en que Iván no dio a Sandra ni una oportunidad de defensa en ese ataque por sorpresa y que el incendio fue intencionado.
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La defensa presentó a Iván como una víctima de la vida. A los seis años sufrió el divorcio de sus padres, "y a esa tierna edad vivió la angustia del desamor, el temor y la desazón. No tuvo nunca ese cariño cercano y constante, ni disfrutó del cuidado vigilante ni de la presencia abnegada de unos padres que todo menor busca. Ni siquiera tuvo un amigo o persoa cercana. Solo en los estudios e interminable trasiego de colegios encontró escape a sus temores".
La defensa intenta convencer al jurado de que "con 20 años conoce a Sandra, mayor que él. Su primera relacón seria con un chica, que despertó en él sentimientos muy fuertes, nobles y desintereados, encontró en ella lo que nuca obtuvo de padres ni de ningún ser próximo. Era toda su vida. Por primera vez sentía que alguien lo quería. Se desvivía por ella".
La relación duró cuatro meses, con fricciones admitidas por la defensa debido a la adicción de él a la bebida. "Empezaron a convivir. Disfrutaron de amor constante, intentando pasar uno junto al otro el mayor tiempo posible".
El 12 de octubre de 2012 los dos salieron de bares y estuvieron todo el día bebiendo. En el último pub ello lo dejó solo para hablar con el propietario del local, con el que según la defensa había mantenido una relación anterior. Él estaba casado. Ella lo seguía queriendo, según la defensa. Regresaron a casa. Iván, insistió su letrado, iba borracho.
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"Tras 12 horas de ingesta tenía una importante intoxicación, con una consdierable perturbación de sus facultades, sin anularlas por completo. Discutieron por haberlo dejado solo y haberse ido con el dueño del pub. Al subir, solos en el salón, de pie junto al sofá y fumando, Sandre le dijo a Iván de forma sorpresiva: "ya no te quiero, márchate de la casa que va a venir otro". Siempre según la defensa, entonces la empujó y ella se golpeó con una mesita. "Iván se puso de rodillas, dijo que ella era su mundo, sus esperanzas". Tras el crimen, que la defensa admite como un homicidio, tuvo un accidente de tráfico y como resaltan la acusaciones, confesó a un Guardia Ciivl que había matado a su novia e incendiado la casa.
A la salida de la sala el acusado fue increpado por algunos familiares de la víctima, allí presentes.
Para ver un vídeo del inicio del juicio y la salida del acusado, pinchar AQUÍ.
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