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OPINIÓN: Marcelo Góngora en su estudio

Era yo un adolescente cuando una noche, después de la cena, me pidió mi padre que le acompañara al estudio de Marcelo Góngora. Fue la primera vez que lo conocí en su recientemente estrenado estudio de la Casa del Jodeño, o del palacio de don Luis de la Cueva como ahora es conocido. Era una habitación amplia y encalada. Y en sus paredes de un blanco puro podían verse colgados sus dibujos, acompañados también por láminas de algún que otro pintor impresionista.

Arsenio Moreno Mendoza

Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:04

Yo en aquel momento, con mi mente bulliciosa, casi infantil, pensé que acababa de entrar en la buhardilla de uno de aquellos pintores que vivían ... en Montmartre, el barrio mítico y bohemio del arte contemporáneo que había visto en no recuerdo qué publicación. Años más tarde, cuando por fin conocí París, al subir a la Place Du Tertre me di cuenta que aquel Montmartre tantas veces imaginado era apócrifo y que el verdadero seguía estando en una vieja sala, de un desvencijado palacio con olor a serrín y patios trágicamente heridos por el abandono. Y es que, si algo ha caracterizado siempre a Marcelo Góngora ha sido la autenticidad, una autenticidad capaz de hacer de un perdido rincón ubetense un espacio para soñar la realidad confeccionada según nuestra propia hechura y a la medida de nuestra propia experiencia.

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