OPINIÓN: Patrimonio recuperado
La Fundación 'Huerta de San Antonio' ha realizado desde hace unos meses la rehabilitación de urgencia de la iglesia de San Lorenzo de Úbeda, una pieza desconocida del inmenso patrimonio de la urbe renacentista, eslabón de la historia de los últimos ocho siglos de la vida de la ciudad y de sus habitantes. Nosotros somos una fundación privada, con fines de preservación de memoria y apertura a otras culturas. Nos lanzamos a la aventura de la recuperación de San Lorenzo animados por un numeroso grupo de ciudadanos que demandaban una respuesta a la pérdida anunciada de ese elemento arquitectónico tan representativo, sugerente y central en la franja humilde de los oficios y tareas de la historia ubetense.
Nicolas Berlanga Martínez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:04
A veces las piedras pesan más en la mentalidad de los hombres que las ideas. Y aíslan de los cambios que se producen vertiginosamente en ... el exterior. San Lorenzo era (es) un edificio emplazado en la linde de la ciudad histórica y también lo era en el pensamiento de la ciudad que se convirtió en Patrimonio de la Humanidad.
Felizmente la iniciativa popular extrajo San Lorenzo de la periferia para impedir su ruina. Nosotros acudimos a esa llamada con más voluntad que recursos. La rehabilitación de urgencia ha sido un ejemplo de esfuerzo conjunto y creo que hemos hecho un buen trabajo. Por nuestra parte nos sentimos orgullosos de haber dejado de lado intereses localistas para insistir sobre una idea de patrimonio no circunscrita a un conjunto de piedras sino a valores de respeto y conocimiento, añadiendo ciertas dosis imprescindibles de pedagogía social. Es evidente que juntos ?instituciones públicas, vecinos e iniciativas privadas- se es más eficaz, se aumenta la calidad de lo que se ofrece y pueden encontrarse soluciones a problemas 'a priori' irresolubles, como era la ruina de la iglesia de San Lorenzo o como será en el futuro el envejecimiento y abandono del barrio de San Lorenzo.
Piedra a piedra, teja a teja, el edificio tiene cubiertas nuevas, muros aseados y un interés renovado por conocer su historia y su devenir. Sin embargo, esto no puede ser todo: ¿qué hacemos ahora con ese espacio recuperado? ¿cómo logramos que el barrio abandone el letargo que predice envejecimiento?
De las múltiples muescas de historia que acumula San Lorenzo desde el siglo XIII, la de ahora es singular porque por primera vez no se trata de ensalzar a la nobleza o de dar culto religioso. Más acorde con el siglo XXI, la nueva etapa nos obliga a responder a los nuevos desafíos. Nosotros mismos, esas gentes recién venidas a vivir con nosotros nos incitan a abrir ventanas al intercambio y al mestizaje. Tenemos que ir más allá y consolidar algo diferente a una acción institucional, con sus conciertos y exposiciones. La nueva etapa debe rastrillar las iniciativas de los jóvenes sin mucha voz o las expresiones de personas sin presencia oficial para que la vida que se instale allí rejuvenezca sus piedras acorde con los nuevos tejados y la limpieza recuperada de sus muros.
Está el barrio y la Escuela de Arte Casa de las Torres. Y esa privilegiada cercanía a la cornisa de huertas y espacios no engullidos por el olivar donde se guarda la memoria de generaciones de oficios y labores. No diría que la tarea es fácil pero sí apasionante. No queremos trasladar el centro de gravedad de la Úbeda histórica hacia San Lorenzo, queremos crear otro centro de gravedad, ni mejor ni peor pero distinto. Que logre invertir la espiral negativa de abandono del barrio y de las huertas sin olvidar el pasado pero sobre todo con capacidad de imaginar el futuro.
Desafío importante, ¡claro que sí! Es mejor retener las palabras del poeta «.. se hace camino al andar».
Nicolas Berlanga Martínez es presidente Fundación Huerta de San Antonio.
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