«Cuando les poníamos las gafas, el gesto de sus caras cambiaba: comenzaban a sonreír»
Hay determinadas experiencias personales que pueden marcar la vida profesional. Bien lo saben los cuatro españoles que viajaron del 31 de julio al 10 de agosto a Burkina Faso para el tratamiento optométrico de 310 personas albinas. Entre los expedicionarios estuvo la ubetense Ana Isabel Conchillo, directora del área de Terapia Visual de Federópticos Trinidad de Úbeda, que ha vuelto a España «con la necesidad de regresar» al país africano para continuar ayudando a este sector de la población que sufre graves problemas oculares. Según cuenta, las vivencias fueron muy intensas, por lo que agradece a la Organización No Gubernamental para el Desarrollo 'Visió Sense Fronteres' la oportunidad que le ha brindado, con la que «me he creado la obligación de seguir ayudando a los demás».
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:12
La idea de realizar esta evaluación visual 'in situ' surgió de 'Visió Sense Fronteres', desde donde se llevó a cabo una férrea coordinación con la ... asociación ABIPA (Association Burkinabè pour l'Intégration des Personnes Albinas), ya que este colectivo se encargó de convocar a las personas albinas a través de sus delegaciones repartidas por todo el país para que se dirigieran al emplazamiento donde se encontraban los cuatro voluntarios españoles encargados de chequear sus condiciones de visión.
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Durante su estancia, los profesionales españoles desarrollaron su labor altruista en cuatro poblaciones (Ouagadougou, Tengodogo, Banfora y Bobo Dioulasso), recorriendo unos 1.200 kilómetros, aproximadamente. En la primera de ellas mantuvieron el primer encuentro con sus pacientes en las instalaciones de ABIPA, donde permanecieron dos días. En la segunda vivieron uno de los momentos más críticos del viaje, ya que realizaron los análisis en un hospital cuyas instalaciones distaban mucho de parecerse a las que existen en España. A pesar de estas condiciones, pudieron desarrollar su trabajo con los albinos que se acercaron al centro hospitalario. No menos delicada era la imagen que proyectaba el colegio de la tercera localidad, lugar donde llevaron a cabo su actividad seguidamente. Por último, en la cuarta instalaron su campamento de atención visual en la sede de la Orden de la Cruz de Malta.
Trabajo organizado
El sistema de trabajo planteado por Ana y sus compañeros de 'Visió Sense Fronteres' comenzaba a las ocho de la mañana y concluía a las cuatro de la tarde, aproximadamente. Cada uno de ellos realizaba una tarea con los pacientes, a fin de repartir las labores y que éstas fueran más fructíferas. La primera de las profesionales que atendía a los pacientes era Elena Tomás Desamparados, que tomaba la visión y señalaba el grado de percepción de las personas albinas. Tras ella, José Luis Hernández Verdejo se encargaba de graduar la vista. Y, por último, Almudena Llorente y Ana Isabel Conchillo eran las encargadas de ajustar la graduación exacta para buscar las gafas de lejos y de cerca necesarias en cada caso. A este protocolo de actuación hay que sumar los apoyos sanitarios que tenían en cada población, establecidos por ABIPA.
La esperanza de vida de un albino en Burkina Faso es de 47 años, por lo que la mayoría de los pacientes eran niños o personas jóvenes que sufrían una serie de patologías agravadas con el paso del tiempo sin haber recibido la atención adecuada. De hecho, de las más de 300 personas atendidas, sólo hubo tres ancianos (con una edad que no superaba los 60 años). Según cuenta la ubetense, en todo momento les recibieron con un cariño y respeto especial, ya que en muchos de los casos se trataba de la primera atención sanitaria que recibían en su vida. Un cariño que era recíproco, tal y como apunta Ana Isabel Conchillo: «cuando le poníamos las gafas, el gesto de su cara cambiaba. Comenzaban a sonreír».
Queda mucho por hacer
No obstante, el trabajo no ha acabado con el regreso a casa. Ahora toca meditar y barajar opciones para buscar apoyos por parte de casas comerciales e institutos optométricos con la finalidad de reunir recursos materiales y profesionales. De hecho, en España se montarán gafas personalizadas de los pacientes albinos para que los representantes de las diferentes delegaciones de ABIPA puedan entregarlas a sus destinatarios. Dos de las casas comerciales que ya han colaborado son Transitions y Cecop. De la misma manera, hay un donante anónimo que ha entregado una cantidad importante de dinero y que podría sufragar gran parte de las lentes que se produzcan para llevarlas hasta Burkina Faso.
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El drama de los albinos
Ser albino en el continente 'negro' deriva en situaciones realmente estremecedoras. Por desconocimiento e incluso por creencias, estas personas sufren continuas humillaciones, discriminación dentro y fuera de su hogar, marginación, abandono en el caso de los niños e incluso violencia. En algunas zonas hasta se les tacha de 'malditos' y no se atreven ni a tocarlos porque creen que se puede contagiar. Y a todo ello hay que sumar los problemas de salud derivados de su albinismo, como los relacionados con la visión (suelen acabar prácticamente ciegos) o con la piel, muy sensible al sol (suelen desarrollar diversas patologías, en muchos casos graves como cáncer de piel mortal).
'Visión Sin Fronteras' es una ONG fundada en Valencia que promueve el desarrollo mediante promociones sanitarias y visuales, así como cualquier otra actividad relacionada con la cooperación internacional. El propósito principal de su trabajo es prevenir la ceguera evitable, a través del tratamiento de enfermedades oculares y la corrección de la vista mediante gafas. El equipo se compone de voluntarios muy cualificados de las ramas de la optometría, oftalmología, técnicos especializados y asistentes. Desde su fundación en 1998, han realizado labores de desarrollo en Marruecos, Namibia, Mozambique o Perú a través de una treintena de proyectos y campañas.
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Toda una profesional
Ana Isabel Conchillo es directora del área de Terapia Visual de Federópticos Trinidad de Úbeda, centro de optometría que está ubicado en la calle Trinidad número 34 de la ciudad ubetense cuya gestión comparte con Juan Gilberto Moreno. Quince años de experiencia en el sector avalan al equipo de profesionales que ambos encabezan.
Además del trato cercano y amable, la principal diferencia respecto a otros centros ópticos es que entienden y tratan la visión desde el marco de la optometría comportamental, que es una especialidad que se ocupa del estudio funcional del sistema visual, del desarrollo de la visión y del análisis en profundidad de la percepción y el aprendizaje, con el objeto de impulsar las habilidades visuales adecuadas para que el sistema trabaje de un modo eficaz.
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Para ello, en el centro proporcionan tratamientos individualizados de Terapia Visual Neurocognitiva, Fototerapia Syntonic, Reeducación Auditiva, Reflejos Primitivos, Tratamiento Reductor de la Miopía mediante lentes de contacto, entre otros. Con todo, se convierten en el único centro óptico especializado de la provincia en ofrecer todas estas soluciones en un mismo establecimiento. El objetivo de Federópticos Trinidad es, no sólo que las personas tengan una buena agudeza visual, sino que tengan la habilidad de usar completamente su visión de forma eficiente y confortable.
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