Dos orejas y rabo para el pregonero de la Feria de San Miguel
La Feria de San Miguel ya puede empezar para que ubetenses y visitantes disfruten de ocho intensas jornadas de fiesta y de actividades para todos los públicos y todas las edades. Así lo anunció anoche el pregonero, Juan Antonio Soria Arias, quien brindó una gran faena ante el numeroso público congregado en el auditorio del Hospital de Santiago por la que mereció dos orejas y rabo. Y lo hizo dando una de cal y otra de arena, mostrando las dos caras de la feria: la de los tiempos difíciles que toca vivir y la de la alegría que pide el cuerpo precisamente para huir de ese tedio. De esta forma, ofreció un pregón claramente dividido en dos partes que sorprendió y gustó tanto a quienes iban a un acto formal como a quienes esperaban ver la parte más desenfadada de la personalidad del protagonista de la noche.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:23
La velada comenzó con la presencia sobre el escenario del hijo mayor del pregonero, también llamado Juan Antonio, que actuó como introductor del acto. Recordó ... que hasta la fecha 30 personas se habían encargado de pregonar oficialmente la feria de San Miguel (25 hombres y 5 mujeres) y que su padre sería el pregonero número 31. Según dijo, entre ellos hubo periodistas, funcionarios, maestros, licenciados, doctores, abogados, escritores, poetas, músicos, militares, publicistas y, desde anoche, un comerciante.
Posteriormente ocupó el atril Miguel Ángel, segundo hijo de Soria, quién desgranó una presentación más a fondo de su padre, destacando sus facetas como comerciante, articulista, escritor, investigador, cofrade y apasionado con todo lo que tenga que ver con Úbeda. Llegó entonces el momento del pregonero.
En la primera parte de su discurso habló de una feria que se presenta en tiempos de crisis, cuando muchas familias lo están pasando mal. Ello le sirvió para rememorar tiempos pasados, de menos abundancia, y para repasar la evolución de las fiestas, con sus cambios de programación y de ubicación. Así hizo aflorar recuerdos de su infancia, cuando con poca cosa se disfrutaba mucho. Y, como buen coleccionista de fotografías, refrescó la memoria de los presentes con una proyección de imágenes antiguas.
Terminó así la parte seria, nostálgica, tras la cual la hija del pregonero, Ana Aurora, ataviada con un vestido de faralaes para representar la alegría, planteó empezar de nuevo con una segunda presentación en la que pidió a su padre algo más festivo. Para ello habló de sus facetas más joviales, como carnavalero y ubetense amante de las tradiciones, y también como fotógrafo, lo que dio paso a una segunda tanda de instantáneas de los distintos ambientes de la feria con un montaje realizado con la colaboración de Juan Ángel Gómez y Miguel Tejada.
Traje de luces
De esta forma, el pregonero volvió a su puesto para ofrecer la cara más alegre, distendida y anecdótica que tienen las fiestas patronales. Y en este caso lo hizo vestido de torero, dispuesto a mejorar la faena para salir a hombros. Además, con una orza llena de 'cuerva' fue brindando por los presentes, dando un buen trago cada vez que había aplausos (casi le faltó 'cuerva').
Con su característica 'buena pata', Juan Antonio Soria dedicó unas palabras a todos sus paisanos, invitándoles a disfrutar de la semana que se viene encima, brindando por ellos divididos en sectores. Así, con el vaso en la mano, se dirigió a los bebés de pecho, a los nenes, nenas y 'anjalicos', a los 'zangalitrones', a los adolescentes, mocicos y mocicas, a los jóvenes en pareja o 'ennoviaos', a las parejas con niños, a los de la edad media o abuelos jóvenes, y a los mayores. Y a todos ellos les fue dando una serie de consejos para vivir las fiestas, recomendaciones extraídas con muy buen humor de su propia experiencia.
Con ello remarcó que la feria se vive según la edad y que hay tantas ferias como etapas tiene la vida, pero en todos los casos es posible (y necesario) divertirse. También quiso dedicar unos brindis a quienes trabajan estos días, como los caseteros, la policía, Cruz Roja, Protección Civil, los operarios de limpieza o los Bomberos. Y citó a todo el mundo para verse en el recinto ferial y en las distintas actividades programadas «ya que en estos tiempos es como una terapia y la mejor medicina que se nos puede recetar para desinhibirnos de la crisis que nos azota». «No es la solución, pero sí es un respiro. ¡Así pues, todos a disfrutar de la Feria y Fiestas de San Miguel 2014, y que Dios reparta suertes!», finalizó, tras lo cual el público le brindó una gran ovación e incluso muchos, agitando pañuelos blancos, pidieron para él los máximos trofeos como premio por una gran faena.
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